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EE.UU

Voto latino dividido en elecciones de Estados Unidos

Francisco

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EP New York/ elecciones USA 2020

“Unas de cal y otras de arena” , así está la opinión de los latinos en las elecciones más polarizadas en toda la historia electoral de Estados Unidos. Una división marcada por tres aspectos : la pandemia , el temor al socialismo y otros factores como la ayuda económica (politizada por ambos partidos) , el racismo y escándalos personales de ambos candidatos.

¿Hacia qué lado se inclina la balanza? 

El último sondeo hecho por la agencia EFE considera que los latinos llegan divididos a las elecciones en Estados Unidos, aunque no a partes iguales: al menos en los sondeos son más los que apoyan al demócrata Joe Biden que a un presidente Donald Trump que les reparte indistintamente cal y arena.

En una comunidad de unos 60 millones de personas y orígenes y creencias tan diversos como ésta, no es fácil la unanimidad.

La diferencia entre los latinos la representan en estas elecciones fundamentalmente cubanos y venezolanos que creen que votando a Trump vacunan a Estados Unidos contra el “socialismo”, afiliados al Partido Republicano, personas de tendencias conservadoras y admiradores y nostálgicos de figuras del estilo de los caudillos latinoamericanos.

MIEDO AL SOCIALISMO

El influencer cubano-estadounidense Alex Otaola es uno de los “Latinos for Trump” y como tal acudió a una reciente manifestación multitudinaria contra el comunismo en Miami, donde las viejas figuras del exilio y miles de cubano-estadounidenses aclamaron al presidente que busca continuar en la Casa Blanca cuatro años más.

“Es muy importante unirse entre todos los latinos de Estados Unidos para demostrar que ni el socialismo ni el comunismo son el camino”, afirmó a Efe Otaola, quien vestía una camiseta con certificado de “100% anticomunista” y se grabó a sí mismo con su celular en todo momento durante el acto.

Otaola, que días después publicó en Twitter una foto que se tomó con Trump, se declaró “muy orgulloso” de ser partidario del presidente y afirmó que “los jóvenes cubano-americanos son esencialmente anti-comunistas”.

“Venimos con adoctrinamiento desde Cuba”, señala.

Al otro extremo del país, en Los Ángeles (California), se expresa en la misma línea Juan Manuel Sierra, un colombiano que también ve en la opción demócrata riesgos del comunismo.

“Definitivamente es el mejor candidato. A la izquierda siempre le gusta oprimir las ideas del otro lado. Trump es el único que sabe pararles y decirles las cosas de frente. Sin miedo, así es cómo debería ser. Trump es un fenómeno aquí, en Estados Unidos, y en todo el mundo”, opina sobre cómo opera el magnate neoyorquino.

LAS FALTAS DE RESPETO DE TRUMP NO SE OLVIDAN

Yoaima Aguilar, cubana como Otaola pero partidaria de Biden, dice a Efe en otra caravana a favor del exvicepresidente que hay una “confusión ideológica” evidente cuando se dice que el exvicepresidente demócrata es socialista.

“Los cubanos confunden la democracia con la dictadura que ellos tienen en su país”, dice Aguilar, quien pide a los hispanos recordar las redadas masivas y la “cruel” separación de familias antes votar por Trump.

Trump y su equipo insisten en esta campaña en que Biden es un “títere” de los radicales del Partido Demócrata que si llegan al poder van a imponer el caos y el comunismo.

En 2016 agitaron el fantasma de los “bad hombres”, los mexicanos violadores y delincuentes que entran ilegalmente a Estados Unidos y ponen en peligro a una nación que paradójicamente se precia de ser tierra de inmigrantes y que, sin embargo, debe construir un muro en la frontera con México.

Precisamente, este tipo de comentarios han sentado muy mal a Luis Gutiérrez, un estadounidense de padres mexicanos que reside en Santa Ana, una ciudad al sur de Los Ángeles.

Su mayor preocupación con Trump es que ha sido irrespetuoso a lo largo de su mandato de cuatro años con “latinos, orientales y todo el mundo”.

“Para uno que es latino, tenemos una cultura en la que se trabaja mucho el respeto, uno tiene que trabajar con el otro para el bien del país, así que (creo) que alguien como Biden y (la candidata demócrata a la vicepresidencia, Kamala) Harris son lo mejor para ahorita”, reflexiona en declaraciones a Efe.

Los mexicanos y centroamericanos, repartidos por todo el país, pero asentados en mayor número de California, van a responderle ahora con sus votos votando a Biden.

Menos claro lo tiene otro “chicano” de la metrópoli angelina, Héctor Ruiz, que dice que votará por Biden porque Trump “tiene que irse” de la Casa Blanca, no porque le guste especialmente el aspirante demócrata.

“Me inclino por Biden; no sé si él es el hombre que necesitamos, lleva ya mucho tiempo en política, pero Trump tiene que irse”, asegura.

TENDENCIA A FAVOR DE LOS DEMÓCRATAS A NIVEL NACIONAL

Según una amplia encuesta de Univision, un 66 % de los hispanos registrados para votar en las elecciones del 3 de noviembre iban a votar por Biden y un 24 % por Trump.

Esa diferencia de 42 puntos a favor de Biden, muy superior a la que muestran las encuestas nacionales, indica que los hispanos no están tan polarizados como la sociedad en general.

Las diferencias se acortan en estados clave para las elecciones, como Florida y Arizona, mientras que es muy amplia en Texas y California, todos con grandes poblaciones latinas.

Lo que parece innegociable, según las encuestas, es que los hispanos de origen mexicano, los latinos más numerosos, con 37 millones de personas, y los puertorriqueños, los segundos, con 5,8 millones y también con agravios de Trump en la memoria, están con Biden mayoritariamente.

La colombiana Elina Romero tiene muy claro el legado de Trump sobre la población hispana en EE.UU.: “Los latinos estamos divididos, esta división fue creada por el actual presidente (…) que nos ha atacado, nos ha despreciado y no nos ha dejado ninguna buena herencia”.

Agencias

Venezuela inicia liberación de presos políticos

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | VENEZUELA | PRESOS POLÍTICOS

Venezuela inicia la liberación de presos políticos

El gobierno interino venezolano puso en libertad a algunos presos tras la presión del gobierno de Trump, aunque continuó con las detenciones y la represión en las calles. El Senado de EE. UU. acordó someter a votación una resolución sobre la Ley de Poderes de Guerra.

El jueves, el Senado de Estados Unidos acordó que va a debatir una resolución que frenaría el poder del presidente Donald Trump para utilizar la fuerza militar en Venezuela. Cinco senadores republicanos se unieron a los demócratas en un inusual reproche bipartidista a la Casa Blanca.

La votación por 52 votos a 47 prepara el terreno para el debate sobre la resolución que invoca la Ley de Poderes de Guerra, y se necesitaría otra votación para la aprobación final de la resolución. Está previsto que ocurra la próxima semana.

La propaganda rusa desde la captura de Maduuro

En los días transcurridos desde la incursión estadounidense en Venezuela, una red de sitios web de propaganda rusa ha estado promoviendo el mensaje de que los países de América Latina, África y Asia deberían dejar de comprar equipamiento militar estadounidense, según una empresa que rastrea las actividades en línea.

Los sitios web, conocidos como “Portal Kombat”, también han dicho que la captura de Nicolás Maduro, el presidente venezolano, demuestra que Estados Unidos no es fiable y es peligroso.

Rocío San Miguel, una de las expertas en seguridad más conocidas de Venezuela y, posteriormente, una de sus presas políticas más destacadas, fue puesta en libertad el jueves después de casi dos años de estar bajo custodia, según informó su familia a The New York Times. Formaba parte del primer grupo de presos políticos liberados por el gobierno encargado venezolano desde que Nicolás Maduro fue capturado por Estados Unidos.

San Miguel, quien tiene doble nacionalidad venezolana y española, fue trasladada a la embajada española en Caracas, la capital, con su hija y otros familiares cercanos tras su liberación, según su excuñada, Minnie Díaz Paruta. “Veíamos este desenlace como el más imposible de todos”, dijo Díaz Paruta desde Atlanta.

El ánimo ha decaído fuera de la cárcel de Rodeo, en las afueras de Caracas, donde muchos familiares de presos políticos permanecen afuera esperando noticias. Algunos han encontrado sillas de plástico para sentarse en la acera, mientras que otros esperan en sus vehículos. Hace minutos, un par de pequeñas luces verdes en el cielo nocturno revelaron, una vez más, un dron sobrevolando.

A pesar de las liberaciones previas de presos y del anuncio de que un número importante de presos políticos sería liberado, familiares y defensores de derechos humanos se sienten frustrados por la falta de información de las autoridades.

“Hasta el momento, las autoridades solo han dicho que desconocen cualquier información al respecto”, declaró Margaret Baduel, cuyo hermano, Josnars Adolfo Baduel, se encuentra recluido en la prisión Rodeo I desde 2020, en un video en redes sociales. Añadió que ella y otros esperaban una respuesta concreta. Hasta el momento sólo se han confirmado las liberaciones de cinco presos.

Cuando se preguntó por la liberación de algunos presos políticos por parte de Venezuela el jueves, la Casa Blanca se atribuyó el mérito en un comunicado. “Se trata de un ejemplo de cómo el presidente está utilizando la máxima influencia para hacer lo correcto por el pueblo estadounidense y venezolano”, decía el comunicado. El domingo, se preguntó al presidente Trump si presionaría para que se liberara a esos presos. “Aún no hemos llegado a eso”, respondió. “Lo que queremos hacer ahora es arreglar el petróleo”. Pero el martes dijo que Venezuela tiene “una cámara de tortura en medio de Caracas que están cerrando”. Parecía referirse a El Helicoide, una tristemente célebre prisión para disidentes políticos.

En un mensaje de video, Alfredo Romero, director de Foro Penal, la principal organización de derechos humanos de Venezuela, celebró la liberación de los presos políticos. “Esperemos que esto efectivamente sea el comienzo del desmantelamiento de un sistema represivo en Venezuela”, dijo. “Que el sistema de justicia funcione para la protección del ciudadano y no como armas de persecución política de disidentes”. Romero dijo que su organización había confirmado hasta el momento la liberación de personas de dos de los emblemas más notorios y temidos del complejo penitenciario del país: El Helicoide y El Rodeo.

Publicado en NYT

 

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Agencias

Trump anuncia al mundo la captura de Maduro y su esposa

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | CAPTURA DE MADURO

Washington/ la madrugada de este sábado, la crisis en Venezuela dio un giro inesperado tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la detención de Nicolás Maduro y su esposa en Caracas, en medio de una jornada marcada por explosiones y movimientos militares en la capital.

Trump comunicó a través de su red social que Maduro fue capturado durante una operación de gran magnitud y trasladado fuera del país junto a su esposa. El presidente estadounidense señaló que ofrecerá más información durante una conferencia de prensa programada para las 11:00 a.m.

La situación en Venezuela no pasó desapercibida para las figuras políticas en Perú. Algunos parlamentarios y líderes partidarios simpatizantes del régimen de Maduro expresaron su rechazo a la intervención militar estadounidense.

El prófugo líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón , manifestó su solidaridad con Venezuela y advirtió que América Latina no puede ser “cómplice de una guerra imperialista”.

Por otro lado, el secretario general de Fuerza Popular , Luis Galarreta, se mostró satisfecho con el accionar de Estados Unidos. El partido fujimorista siempre fue crítico al gobierno de Nicolás Maduro.

Inicia el 2026 con una gran noticia, la captura del asesino Maduro. Otra decisión acertada del Presidente Donald Trump. Chavez y Maduro le han hecho mucho daño a Vzla y la Región. Bien por Vzla y por AL. Aún quedan pendientes en AL, pero hoy, es un GRAN DÍA!!”, expresó.

Panorama en la embajada de Venezuela

Las inmediaciones de la Embajada de Venezuela en Lima se convirtieron en un punto de encuentro cargado de emoción durante la madrugada de este sábado, luego de conocerse la noticia que sacudió a la comunidad migrante: la captura de Nicolás Maduro y el fin de su gobierno. Decenas de venezolanos se congregaron frente a la sede diplomática con banderas, carteles y celulares en mano, atentos a cada actualización, mientras compartían abrazos y lágrimas.

Para muchos, la escena representó un momento largamente esperado. “No me ponía la bandera desde julio del año pasado. Saber que Maduro ya se fue, que lo capturaron, es una felicidad que no se puede describir”, relató uno de los asistentes, envuelto en los colores de su país.

La vigilia se extendió durante horas. “Desde las dos de la mañana estoy despierto siguiendo las noticias. Como yo, hay miles de venezolanos igual de atentos”, añadió el migrante, residente en Perú desde 2018.

La posibilidad de regresar a su país fue uno de los sentimientos más repetidos. “Tengo casi ocho años aquí. Tuve que salir y ahora saber que puedo volver, ver a mi familia, estar con los míos, es algo indescriptible”, expresó otro ciudadano. Entre rezos y cánticos, varios agradecieron lo que consideran el fin de una etapa marcada por el exilio y la incertidumbre. “Se acaba el sufrimiento para todos los venezolanos. Gracias a Dios, Venezuela es libre. No esperábamos empezar el año así”, comentó una mujer visiblemente emocionada.

Otro ángulo de la captura de Maduro

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este sábado que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa han sido detenidos y sacados del país tras un ataque “a gran escala”.

“Los Estados Unidos han realizado con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien, junto con su esposa, ha sido capturado y trasladado fuera del país. Esta operación se realizó en conjunto con las fuerzas del orden de EE. UU. Próximamente se darán más detalles. Habrá una conferencia de prensa hoy a las 11 a. m. en Mar-a-Lago”.

Por su parte, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, exigió al gobierno de Estados Unidos “una prueba de vida del presidente Maduro y de la primera dama”.

Exigimos prueba de vida del presidente Maduro y la primera dama, la prima combatiente, Cilia Flores. Las instrucciones a la FANB y a las fuerzas de seguridad ciudadana están dadas. Venezuela está en calma digiriendo lo que significa este ataque brutal”.

El gobierno de Venezuela denunció este sábado una “agresión militar” de EE.UU. después de que se reportaran explosiones y el sobrevuelo de aeronaves en Caracas y otras partes del país a primera hora del día.

Videos grabados por vecinos mostraron columnas de humo y detonaciones e incluso algunas aeronaves que volaban a escasa altura.

Noticia en desarrollo….

 

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Agencias

Guerra civilizadora de Trump vs políticas migratorias

Francisco

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EP FLORIDA NEWS | POLÍTICA MUNDIAL

La nueva guerra civilizadora de Trump

por : Thomas L. Friedman

Cada pocos años, se me recuerda una de mis reglas cardinales del periodismo: cuando veas elefantes volando, no te rías, toma nota. Porque si ves elefantes volando, está pasando algo muy distinto que tú no entiendes, pero que tú y tus lectores necesitan entender.

Traigo esto a colación hoy en respuesta a la Estrategia de Seguridad Nacional de 33 páginas del gobierno de Donald Trump, publicada la semana pasada. Se ha observado ampliamente que, en un momento en que nuestra rivalidad geopolítica con Rusia y China es más acalorada que en ningún otro momento desde la Guerra Fría —y Moscú y Pekín están cada vez más estrechamente alineados contra Estados Unidos—, la doctrina de seguridad nacional Trump 2025 apenas menciona a estos dos desafiantes geopolíticos.

Aunque el informe examina los intereses estadounidenses en todo el mundo, lo que más me intriga de él es cómo habla de nuestros aliados europeos y de la Unión Europea. Cita las actividades de nuestras democracias hermanas europeas que “socavan la libertad y la soberanía políticas, las políticas migratorias que están transformando el continente y creando conflictos, la censura de la libertad de expresión y la supresión de la oposición política, el hundimiento de las tasas de natalidad y la pérdida de identidades nacionales y de confianza en uno mismo”. “Si continúan las tendencias actuales”, prosigue, “el continente será irreconocible en 20 años o menos”.

De hecho, advierte el documento estratégico, a menos que nuestros aliados europeos elijan partidos nacionalistas más “patrióticos”, comprometidos a frenar la migración, Europa se enfrentará al “borrado de la civilización”. Lo que no se dice, pero está implícito, es que los juzgaremos no por la calidad de su democracia, sino por el rigor con que frenen el flujo migratorio de los países musulmanes hacia el sur de Europa.

Se trata de un elefante volador que nadie debería ignorar. Es un lenguaje distinto a cualquier análisis anterior sobre seguridad nacional estadounidense, y a mi juicio revela una profunda verdad sobre este segundo gobierno de Trump: hasta qué punto llegó a Washington para luchar en la tercera guerra civil de Estados Unidos, no para luchar en la nueva guerra fría de Occidente.

Sí, en mi opinión, estamos en una nueva guerra civil por un lugar llamado hogar.

En primer lugar, debo hacer un rápido desvío hacia el “hogar”. Hoy en día se tiende a reducir todas las crisis a la árida métrica de la economía, a las maquinaciones del tablero de ajedrez de las campañas políticas o militares, o a los manifiestos ideológicos. Todos, por supuesto, tienen su relevancia, pero cuanto más tiempo llevo trabajando como periodista, más he descubierto que el mejor punto de partida para desentrañar una historia son las disciplinas de la psicología y la antropología. A menudo son mucho mejores a la hora de revelar las energías, ansiedades y aspiraciones primarias que animan nuestra política nacional —y la geopolítica mundial—, porque descubren e iluminan no solo lo que la gente dice que >quiere<, sino también lo que >teme< y >por lo que reza< en privado > y por qué lo hace.

Yo no estaba aquí para la Guerra Civil de la década de 1860, y todavía era un niño durante nuestra segunda gran lucha civil, el movimiento por los derechos civiles de la década de 1960 y el asesinato de Martin Luther King Jr. Pero definitivamente estoy de servicio para la tercera guerra civil de Estados Unidos. Esta, como las dos primeras, gira en torno a las preguntas “¿De quién es este país?” y “¿Quién puede sentirse a gusto en nuestra casa nacional?”. Esta guerra civil ha sido menos violenta que las dos primeras, pero es incipiente.

Los seres humanos tienen una necesidad estructural y duradera de un hogar, no solo como refugio físico, sino también como ancla psicológica y brújula moral. Por eso Dorothy en  El mago de Oz (mi película favorita) acertó plenamente: “No hay lugar como el hogar”. Y cuando las personas pierden esa sensación de hogar —ya sea por una guerra, un cambio económico rápido, un cambio cultural, un cambio demográfico, un cambio climático o un cambio tecnológico— tienden a perder su centro de gravedad. Pueden sentirse como si fueran arrojadas de un lado a otro en un tornado y se aferraran con desesperación a cualquier cosa lo bastante estable a la que sujetarse, y eso puede incluir a cualquier líder que parezca lo bastante fuerte como para volver a atarlas a ese lugar llamado hogar, por fraudulento que sea ese líder o poco realista la perspectiva.

Con esto como telón de fondo, no puedo recordar otro momento en los últimos 40 años en el que haya viajado por Estados Unidos, y por el mundo, y haya encontrado a más gente haciéndose la misma pregunta: “¿De quién es este país?” O como dijo Itamar Ben-Gvir, ministro israelí nacionalista de extrema derecha, en hebreo, en sus anuncios políticos durante las elecciones israelíes de 2022: “¿Quién es el propietario aquí?”.

Y no es casualidad. En la actualidad, hay más personas que viven fuera de su país de nacimiento que en ningún otro momento de la historia. Hay aproximadamente 304 millones de migrantes en todo el mundo: algunos buscan trabajo, otros educación, otros seguridad frente a conflictos internos, otros huyen de sequías, inundaciones y la deforestación.

En nuestro propio hemisferio, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos informa de que los encuentros con migrantes en nuestra frontera sur alcanzaron máximos históricos en 2023, mientras que las estimaciones del Centro de Investigación Pew sugieren que la población total no autorizada en Estados Unidos creció hasta los 14 millones en el mismo año, lo que rompe un periodo de una década de relativa estabilidad.

Pero no se trata solo de los migrantes. La tercera guerra civil de Estados Unidos se libra en múltiples frentes.

En un frente están los estadounidenses blancos, predominantemente cristianos, que se resisten al surgimiento de un Estados Unidos dominado por las minorías, que ya se vislumbra en nuestro futuro en algún momento de la década de 2040, impulsado por el descenso de las tasas de natalidad entre los estadounidenses blancos y el crecimiento de la población hispana, asiática y multirracial.

En otro frente están los estadounidenses negros que siguen luchando contra quienes levantarían nuevos muros para alejarlos de un lugar llamado hogar.

Luego están los estadounidenses de todos los orígenes que intentan estabilizarse en medio de corrientes culturales que parecen cambiar cada semana: nuevas expectativas sobre cuestiones como la identidad, los baños e incluso el tipo de letra, así como la forma en que nos reconocemos unos a otros en la plaza pública.

En otro frente, los vientos huracanados del cambio tecnológico, impulsados ahora por la inteligencia artificial, están barriendo los lugares de trabajo más rápido de lo que la gente puede asentar los pies. Y en un quinto frente, los jóvenes estadounidenses de todas las razas, credos y colores se esfuerzan por permitirse incluso una vivienda modesta, el refugio físico y psicológico que durante tanto tiempo ha anclado el sueño americano.

Mi sensación es que ahora tenemos millones de estadounidenses que se levantan cada mañana sin saber cuál es el guion social, la escala económica o las normas culturales que está bien practicar en su casa. Están psicológicamente desamparados.

Cuando Donald Trump hizo de la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México el motivo central de su primera campaña, eligió instintivamente una palabra que cumplía una doble función para millones de estadounidenses. Un “muro” significaba una barrera física contra la migración descontrolada que estaba acelerando nuestra transición a un Estados Unidos donde las minorías son mayoría. Pero también significaba un muro contra el ritmo y el alcance del cambio: los torbellinos culturales, digitales y generacionales que reconfiguran la vida cotidiana.

Ese es, para mí, el profundo telón de fondo de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump. No le interesa volver a librar la Guerra Fría para defender y ampliar las fronteras de la democracia.

En mi opinión, lo que le interesa es librar la guerra civilizatoria sobre qué es el “hogar” estadounidense y qué es el “hogar” europeo poniendo énfasis en la raza y la fe judeo-cristiana, y en quién es un aliado en esa guerra y quién no.

El escritor de economía Noah Smith argumentó en su Substack de esta semana que esta era la razón clave por la que el movimiento MAGA empezó a alejarse de Europa occidental y a acercarse a la Rusia de Vladimir Putin: porque los devotos de Trump veían a Putin como un mayor defensor del nacionalismo cristiano blanco y de los valores tradicionales que las naciones de la Unión Europea.

Históricamente, “en la mente estadounidense”, escribió Smith, “Europa se erigía al otro lado del mar como un lugar de homogeneidad atemporal, donde la población blanca nativa siempre había estado y siempre permanecería”. Sin embargo, “en la década de 2010, los estadounidenses se dieron cuenta de que esta imagen sagrada de Europa ya no era exacta. Con la disminución de su población de trabajadores, los países europeos acogieron a millones de refugiados musulmanes y otros inmigrantes de Medio Oriente, Asia Central y del Sur, muchos de los cuales no se asimilaron tan bien como sus homólogos estadounidenses.

Smith añadió que a la derecha estadounidense actual, liderada por el movimiento MAGA, “no le importa intrínsecamente la democracia, ni los aliados, ni la OTAN, ni el proyecto europeo. Le importa la ‘civilización occidental’. A menos que Europa expulse en masa a los inmigrantes musulmanes y empiece a hablar de su herencia cristiana, es poco probable que el Partido Republicano levante una mano para ayudar a Europa con alguno de sus problemas”.

En otras palabras, cuando la protección de la “civilización occidental” —cuyo centro son la raza y la fe— se convierte en la pieza central de la seguridad nacional de Estados Unidos, la mayor amenaza pasa a ser la migración incontrolada en Estados Unidos y Europa occidental, no Rusia o China. Y “la protección de la cultura estadounidense, la ‘salud espiritual’ y las ‘familias tradicionales’ se enmarcan como requisitos centrales de la seguridad nacional”, como señaló el analista de defensa Rick Landgraf en el sitio web de defensa War on the Rocks. Y por eso el documento de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump no es un accidente ni la obra de unos cuantos ideólogos de bajo nivel. Es, de hecho, la piedra de Roseta que explica lo que realmente anima a este gobierno en casa y en el extranjero.

Publicado en NYT

 

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