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Así fue la espectacular toma de los talibanes en Afganistan

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EP New York/agencias

La ofensiva talibán en Afganistán en 7 días

Cuando comenzó la semana pasada, muchos se aferraban a la esperanza de que se pudiese contener al Talibán, aunque había tomado rutas comerciales clave, cruces fronterizos y territorios en zonas remotas. Pero en solo una semana, los insurgentes ganaron una ciudad tras otra, derrocaron al gobierno y conquistaron el gran trofeo: Kabul.

En sus calles, los anuncios con mujeres vestidas con ropa occidental fueron cubiertos con pintura blanca, mientras que los hombres que llevaban jeans con camiseta corrieron a cambiarlos por túnicas tradicionales. En la embajada de Estados Unidos, el personal se apuraba para destruir documentos mientras los helicópteros sacaban a los diplomáticos del complejo.

Los dedos que en su día estuvieron manchados de tinta morada — recuerdos de las elecciones, buque insignia de una democracia — apretaban ahora los boletos para marcharse y pulsaban frenéticamente las teclas de los cajeros para retirar los ahorros de toda una vida.

Todo en siete días.

“Lo único en lo que está pensando la gente es en cómo sobrevivir aquí o en cómo escapar”, dijo Aisha Khurram, una mujer de 22 años que el domingo se dirigía a una clase en la Universidad de Kabul antes de que la obligaran a dar la vuelta, sin saber si podrá regresar algún día o si las mujeres volverán a tener vetada la educación. “Lo único que tenemos es a nuestro Dios”.

Incluso para un país marcado por la guerra durante generaciones, la última ha sido una semana impactante.

LUNES

La semana arranca con la noticia de que los insurgentes tomaron las ciudades de Aybak y Sar-e Pul, en el norte.

En algunos distritos, las fuerzas progubernamentales se rinden sin presentar batalla. En otros, donde se suceden los combates, los desesperados residentes se marchan de sus casas y recorren cientos de kilómetros en un éxodo a pie.

“Caminamos con las pantuflas, no tuvimos tiempo de ponernos los zapatos”, dijo Bibi Ruqia, quien huyó de la región norteña de Takhar a Kabul después de que una bomba alcanzó su casa. “Tuvimos que escapar”.

La caída de Aybak y Sar-e Pul agrada a los combatientes talibanes. Más tarde aparecen en un video disfrutando de su victoria en el exterior de uno de los edificios gubernamentales que ahora controlan.

Pero los soldados estadounidenses y las tropas afganas que pasaron años entrenando tenían razones para mantener el ánimo: las ciudades eran apenas la cuarta y la quinta capital de provincia que caían en manos insurgentes. Quedaban 29 más.

MARTES

En la resplandeciente capital de Qatar, Doha, el enviado de Estados Unidos, Zalmay Khalilzad, llega con una advertencia para los talibanes: cualquier avance logrado por la fuerza recibirá la condena internacional y les garantizará un estatus de parias globales.

La efectividad de la diplomacia se ve reducida por la ofensiva insurgente, que avanza sobre la ciudad occidental de Farah. Son vistos delante de la oficina del gobernador provincial.

A medida que se acerca el plazo autoimpuesto por Estados Unidos para sacar a sis tropas del país, el 31 de agosto, los talibanes ganan terreno de forma constante mientras cientos de miles de personas quedan desplazadas. Los parques de Kabul se llenan de gente sin hogar mientras Naciones Unidas publica conteos de víctimas y heridos civiles que saben que no harán más que aumentar.

“Las cifras reales (…) serán mucho más altas”, dijo la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet.

MIÉRCOLES

Caen tres capitales de provincia más — Badakhshan, Baghlan y Farah — y el Talibán controla ya más de dos tercios del país. Con esas regiones perdidas, el presidente, Ashraf Ghani, viaja a Balkh, una región ya rodeada por territorios controlados por los insurgentes, para obtener la ayuda de señores de la guerra vinculados a denuncias de atrocidades y corrupción. Pero está desesperado por hacer retroceder a los talibanes.

En la Casa Blanca, su homólogo estadounidense, Joe Biden, firma un plan para organizar la evacuación masiva de los afganos que quieren salir de su país luego de que un nuevo análisis de inteligencia dejó claro que el gobierno y el ejército afganos no quieren o no pueden presentar una resistencia significativa. Las fuerzas especiales afganas, que deben asumir gran parte de la carga de los múltiples frentes, están cada vez más limitadas.

A medida que la ofensiva talibán se expande, aparecen en cada vez más partes del país con rifles M-16 y a bordo de Humvees y camionetas Ford, equipos pagados por los contribuyentes estadounidenses.

JUEVES

Cualquier esperanza de que los éxitos talibanes se limiten a las zonas remotas se desvanece con la conquista de la segunda y tercera ciudades más grandes del país.

Con Kandahar y Herat, son ya una docena de capitales provinciales las que están bajo dominio insurgente. Y con la seguridad deteriorándose rápidamente, Estados Unidos cambia de rumbo y anuncia que enviará a 3.000 soldados para ayudar a evacuar su embajada.

Zahra, una mujer de 26 años residente en Herat, iba a cenar con su madre y sus tres hermanas cuando vio a gente corriendo y escuchó disparos. “¡Los talibanes están aquí!”, gritaba la gente.

Pasó la mayor parte de su vida en un Afganistán donde las niñas recibían educación y las mujeres podían soñar con tener una carrera, y en los cinco últimos años ha trabajado con ONGs a favor de la igualdad de género. Ahora, oculta su apellido para evitar represalias y se encierra en casa con su familia.

“¿Cómo puede ser posible para mí, como mujer que ha trabajado tan duro y ha tratado de aprender y avanzar, tener que esconderme ahora y quedarme en casa?”, preguntó.

Los talibanes logran finalmente entrar a Herat tras dos semanas de ataques. Durante su avance, los testigos dicen que los insurgentes que en su día fueron detenidos y estaban en la prisión de la ciudad ahora se mueven libres por la calle.

VIERNES

A medida que los talibanes se afianzan en el país que aspiran volver a gobernar, los reportes de asesinatos por venganza empiezan a aflorar: un cómico. Un responsable de prensa de un gobierno. Otros.

Proliferan los indicios de una nueva era en Afganistán.

En Herat, dos supuestos saqueadores desfilan por las calles con los rostros pintados de negro en un recordatorio de la implacable versión de la ley islámica impuesta por el Talibán. En Kandahar, toman una estación de radio que llevaba canciones en pastún e indio a las casas de los oyentes, algo prohibido por los insurgentes. La música cesa abruptamente. Y la radio es rebautizada como “Voz de la sharia”.

Los talibanes completan su barrida en el sur del país con la conquista de otras cuatro capitales de provincia. Una de ellas es Helmand, donde estadounidenses, británicos y otras fuerzas aliadas de la OTAN libraron sangrientas batallas. Cientos de soldados extranjeros murieron allí durante la guerra. Ahora, muchas de sus familias se preguntan para qué.

SÁBADO

Ghani ofrece un discurso en televisión en el que promete no renunciar a los logros conseguidos en los 20 años desde la caída del Talibán. Pero el grupo sigue avanzando y sumando victorias.

En la frontera con Pakistán caen las provincias de Paktika y Kunar. En el norte, conquistan Faryab. En el centro capturan Daykundi. Y Mazar-e-Sharif — la cuarta mayor ciudad del país, un territorio fuertemente custodiado que las fuerzas gubernamentales habían prometido defender — está ahora en manos talibanes.

El desastre lleva a Biden a emitir una declaración que reitera en su decisión de completar la retirada iniciada por su predecesor, Donald Trump.

“Fui el cuarto presidente en presidir con la presencia de tropas estadounidenses en Afganistán — dos republicanos, dos demócratas”, dijo. “No pasaría, y no pasaré, esta guerra a un quinto”.

En el exterior del aeropuerto internacional de Kabul se forman largas filas. Los afganos que buscan huir empujan carros con alfombras, televisores y recuerdos en una espera de horas para acceder a la terminal.

En un día normal, afganos con trajes de negocios o vestimentas tradicionales se mezclarían con los tatuados contratistas militares y con cooperantes de todo el mundo. Ahora, las atemorizadas masas llenan el aeropuerto tratando de salir del país.

Farid Ahmad Younusi abandonó su empresa de contratación en Kandahar para poder marcharse. Todo lo que construyó, dice, ahora parece perdido y los insurgentes lo buscan.

“Los talibanes tienen todo por lo que trabajé durante los últimos 20 años”, añadió.

A la vista del aeropuerto, las montañas que rodean la capital se elevan en la distancia mientras los muros parecen cerrarse. A medida que avanza el día llegan noticias de nuevas conquistas talibanes.

Justo al sur de la capital, la provincia de Logar cae de su lado. En el norte, toman Mihterlam, aparentemente sin oposición. Se reporta la presencia de insurgentes en el distrito de Char Asyab, a solo 11 kilómetros (7 millas) de Kabul.

El destino de la ciudad parece casi sellado.

DOMINGO

El talibanes toman Jalalabad, la última gran ciudad además de la capital, y se suceden las victorias. Las capitales de las provincias de Maidan Wardak, Khost, Kapisa y Parwan, además del último paso fronterizo controlado por el gobierno caen en manos de los insurgentes, y las fuerzas afganas en la Base Aérea de Bagram, que alberga una prisión con 5.000 reos, se rinden.

Los insurgentes no tenían fuerzas aéreas y, hasta hace apenas unos días, no controlaban ninguna ciudad importante. Eran muchos menos que las fuerzas afganas, que estaban entrenadas por el ejército estadounidense, el mejor financiado y el más fuerte del planea. Y aún así, lo imposible es ahora una realidad: la capital, Kabul, y sus cinco millones de residentes son suyos.

Los helicópteros zumban. Hay humo. La bandera estadounidense se baja en la embajada.

Ghani, quien horas antes pidió a la población que no se rindiese, ha huido. Su abandonado palacio es ocupado por combatientes fuertemente armados y sus propios compatriotas maldicen su nombre.

“Nos ataron las manos a la espalda y vendieron el país”, dijo el ministro de Defensa, Bismillah Khan Mohammadi.

En Estados Unidos, el director de la CIA acorta un viaje al extranjero para regresar a Washington. Otros en el gobierno rechazan las comparaciones con la caída de Saigón, aunque muchos las consideran inevitables. Con los preparativos para conmemorar el 20 aniversario del 11-S — el ataque que llevó a Estados Unidos a la guerra — en marcha, el principal general estadounidense advierte sobre un aumento de las amenazas terroristas en el futuro.

Las temor por la rapidez con la que cayó Afganistán sacude a quienes están en el poder.

“Quiere creer que los billones de dólares y los 20 años de inversión suponen algo”·, dijo el senador Chris Murphy, aliado de Biden y miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Cae la noche con los talibanes repartidos por la capital. Los abandonados puestos de la policía son ocupados. Y en las calles casi vacías, los hombres ondean la bandera blanca y negra del grupo.

Su victoria es completa.

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Los periodistas de The Associated Press en Washington y Estambul contribuyeron a esta investigación.

Agencias

Buscan víctimas en hotel cubano tras explosión

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EP New York / Cuba

Agencias

LA HABANA — Rescatistas y bomberos continuaban extrayendo escombros durante la madrugada del sábado en busca de víctimas en lo que fue un lujoso hotel en La Habana, que se convirtió en un amasijo de fierros y escombros de concreto, luego de una explosión provocada aparentemente por una fuga de gas. El último recuento oficial era de 22 fallecidos, uno de los cuales era un niño, y decenas de heridos.

Aunque las inmediaciones del Hotel Saratoga permanecían acordonadas, se podía observar por la noche el trabajo de la maquinaria pesada y camiones cargando cascajo y otros escombros, mientras palas mecánicas levantaban pedazos de pared y mampostería para despejar el lugar, constató The Associated Press.

A primera hora de la madrugada del sábado, el portal oficial Cubadebate indicó que una persona fue sacada de entre los escombros por los rescatistas. No informó sobre su estado de salud, pero se conjeturaba que estaba con vida, pues en un video colocado por la página se ve a los paramédicos subir a toda prisa a la persona en una ambulancia.

Además, Cubadebate mencionó que los expertos estaban tratando de hacer un “camino seguro” hacia el sótano, donde presuntamente se había logrado establecer contacto con alguien atrapado.

El ministro de Turismo, Juan Carlos García, informó que todas las víctimas eran de nacionalidad cubana, pues el hotel iba a reinaugurarse el próximo 10 de mayo, luego de dos años de paralización por la COVID-19 y estaba en remodelación, por lo que no tenía clientes.

Luego de que el humo y el polvo se disipó en la noche, pudo verse la gran afectación del edificio. Los primeros pisos se notaban devastados, la fachada completamente arrancada permitía distinguir colchones, partes del mobiliario, cristales colgando, cortinas hechas girones y cojines.

La explosión se produjo poco antes las 11 de la mañana del viernes y el ruido estremecedor se escuchó por todos los alrededores. “No ha sido una bomba, no ha sido un atentado… ha sido un accidente muy lamentable”, dijo a periodistas el presidente Miguel Díaz-Canel, quien acudió al lugar.

A su vez, el doctor Julio Guerra, del Ministerio de Salud, dijo en conferencia de prensa que había al menos 74 lesionados. Está “en proceso de identificación los cadáveres”, agregó el galeno, quien además indicó que en las próximas horas se darán a conocer los nombres.

“Todavía estamos buscando a un grupo importante de personas que puedan estar bajo los escombros”, dijo el teniente coronel Noel Silva, del cuerpo de Bomberos.

En las inmediaciones del hotel había personas que se identificaron como familiares de los desaparecidos y que esperaban tener noticias.

“No quiero moverme de aquí”, dijo a la AP, Cristina Avellar, quien aguardaba alguna información de Odalys Barrera, una cajera de 57 años del Saratoga y madre de dos hijas, la mayor de las cuales acaba de dar a luz.

Avellar, madrina de las hijas de Barrera, permanecía frente al hotel desde que se enteró del accidente. La familia completa se puso de acuerdo para buscar por los distintos hospitales o hacer guardia frente a la mole destruida.

Unos metros más allá estaban parientes de Juan Carlos Haza, quienes conjeturaban sobre la posibilidad de que puedan hallarse personas en los sótanos —aunque se desconoce si vivas o muertas— en las próximas horas.

Entre lágrimas hablaba Beatriz Céspedes Cobas, de 26 años, hermana de Shaidis Cobas, de 27. “Le tocaba trabajar hoy. Ella es camarera. Yo trabajo a dos cuadras. Sentí el estruendo y al comienzo ni asocié”, dijo a la AP.

Para las labores en torno al edificio se trajeron perros a fin de detectar personas y se colocó luz artificial para continuar con la extracción de los escombros durante la noche.

Una escuela primaria de 300 alumnos contigua al Saratoga debió ser evacuada y cinco menores sufrieron lesiones leves, informó el gobernador de La Habana, Reinaldo García Zapata. Agregó que además del Saratoga, hubo otras dos edificaciones de viviendas colindantes dañadas gravemente. En uno de ellos colapsaron completamente 15 departamentos y en el otro 10 tuvieron daños de magnitud. Sus residentes fueron llevados a albergues.

El hotel está ubicado frente al Capitolio, donde actualmente tiene su sede Asamblea del Poder Popular, el Parlamento cubano.

Díaz-Canel y el ministro de Salud, José Ángel Portal, recorrieron los nosocomios donde se atendían a las víctimas. Frente al Hospital Calixto García también se congregaron los familiares de los heridos buscando noticias.

Más tarde, la televisión estatal cubana mostró la operación de retiro de un camión de gas cubierto de escombros, mientras los bomberos lo rociaban constantemente con agua. Extraoficialmente, se hablaba de que ese camión pudo haber sido un factor en la explosión.

La directora de la empresa de gas, Lázara Soria, indicó que el camión abastecía al hotel —sin detallar para qué tipo de servicio– y dijo que tenía unos 12.000 litros del fluido.

El fotógrafo cubano Michel Figueroa pasaba frente al Saratoga cuando se produjo el estallido. “La explosión me tiró al piso y todavía me duele la cabeza. Me paré, pero todo fue muy rápido”, dijo mientras le mostraba a AP las imágenes que tomó.

El hotel se encuentra en una zona de construcciones antiguas y deterioradas, por lo que cientos de vecinos salieron a las calles ante el temor a nuevas explosiones.

El Saratoga, en el centro histórico de La Habana, era un hotel cinco estrellas con 96 habitaciones, dos bares, dos restaurantes, un spa y una piscina en la azotea con una vista panorámica de la ciudad. Figuras internacionales se habían alojado allí, como la cantante estadounidense Beyoncé y su esposo, Jay Z.

Con su diseño neoclásico francés, era uno de los edificios más emblemáticos de la capital cubana.

Grupo Gaviota, que administra el hotel y que pertenece al área empresarial de la Fuerzas Armadas, informó en un comunicado en su página de internet que se investiga el caso. Un pedido de comentarios enviado por la AP solicitando comentarios no fue contestado por el momento.

Andrea Rodríguez está en: www.twitter.com/ARodriguezAP


Video EFE

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Agencias

Colombia celebra los 90 años del escultor Fernando Botero

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EP New York/ Latinoamerica

Colombia celebra los 90 años de Fernando Botero, su artista vivo más universal

Medellín, Colombia,  – Con una exposición en homenaje, Medellín celebró los 90 años de su hijo más famoso en el mundo, el artista colombiano del volumen Fernando Botero, quien según su familia todavía sigue creando en su taller en Mónaco.Curadores, críticos y políticos se reunieron en el Museo de Antioquia para inaugurar la exposición “Botero 90 años”, que reúne pinturas y fotografías inéditas de uno de los artistas vivos más importantes del arte contemporáneo mundial.

“En nombre de los cientos de miles de visitantes que a diario se acercan a nuestras puertas (…) queremos decirle (a Botero) ¡gracias!, queremos honrar su vida”, dijo durante la ceremonia María del Rosario Escobar, directora del museo. Frente a fotografías gigantes de Botero sonriendo, Escobar destacó las enseñanza del ‘maestro’ para hacer “de la filantropía un camino”.Desde los años noventa, el artista ha donado algunas de sus creaciones a Medellín.

Sus regalos han sido un símbolo de recuperación para los habitantes de la segunda ciudad de Colombia, azotada en una época por el terrorismo del narcotráfico.”Hemos querido centrar la celebración en torno a aquello que no deja de llenarnos de orgullo y es el contar con su presencia [a través de sus obras, NDLR] y generosidad”, añadió.

“Para la ciudad y para nosotros como colombianos es muy importante celebrar hoy su cumpleaños”, dijo a la AFP Clara Tamayo, visitante de la exhibición. Es una “gran emoción (…) saber que está vivo, que continúa con nosotros y que sigue pintando”.

El acto finalizó con el concierto “Suite de Botero” de la Orquesta Filarmónica de Medellín dedicado a la vida del pintor y escultor.Botero nació el 19 de abril de 1932 en una familia conservadora y se forjó de forma autodidacta en un ambiente hostil para un artista.

Tras su temprano reconocimiento, saltó a Europa para abrirse un camino en las artes. Sus pinturas y esculturas han sido vendidas en millones de dólares y expuestas en Nueva York, Florencia, París, Múnich, Roma y Madrid, entre otras ciudades. Botero celebró su aniversario en el barrio monegasco de Montecarlo. Está “bien” y “trabajando todos los días” con “muchísima energía”, contó su hija Lina a Caracol Radio.

“Piensa en Colombia todos los santos días”, aseguró. “Enviamos un saludo de felicitación al maestro Fernando Botero en la conmemoración de sus 90 años.

 

Exaltamos la importancia de su obra y su legado que, a través de la pintura y la escultura, le ha dado a conocer al mundo la identidad de nuestro país”, escribió en Twitter el presidente de Colombia, Iván Duque. “La camera degli sposi”, los “Obispos muertos” y “La comida con Ingres y Piero della Francesca” son algunas de las obras del artista plástico más importante de Colombia. 

Con información de AFP

 

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Agencias

Rusia ataca el Este de Ucrania. “El Donbás” de la guerra

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EP New York/ Guerra de Ucrania

Kiev, 18 abr – El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informó la noche de este lunes a su país de que Rusia “ha empezado la gran batalla por el Donbás”, en alusión a la esperada gran ofensiva del ejército ruso para controlar todo el este del país.

“Podemos confirmar que las tropas rusas han comenzado esa batalla”, aseguró, en un mensaje difundido por vídeo, difundido por el canal informativo Ukrinform, para añadir a continuación que los soldados ucranianos “batallarán” y que “no cederán” nada del territorio del país.

“El ejército ruso ha concentrado gran parte del total de sus efectivos ahí para concentrarse en su ofensiva”, asegura, para sostener luego que “no importa cuantas tropas rusas se desplieguen: nosotros lucharemos”.

El mensaje del líder ucraniano sigue a los bombardeos registrados durante todo este lunes en el Donbás y después de que a primera hora de la mañana el gobernador regional de Lugansk, Serhiy Gaidai, proclamara el inicio de la ofensiva en una de sus ciudades, Kreminna.

“La situación ha cambiado radicalmente”, anunció entonces Gaidai, a través de Telegram, para informar luego de los primeros combates en las calles.

En paralelo a la alarma en el este del país, desde Leópolis, en el oeste y a 80 kilómetros de la frontera con Polonia, se reportaron asimismo ya por la mañana cinco ataques con misiles, que dejaron al menos siete muertos.

Especialmente dramática es la situación en Mariúpol, la estratégica ciudad portuaria del Mar Negro, que sufre a diario los bombardeos rusos desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero.

Las autoridades ucranianas informaron este lunes, por segundo día consecutivo, de que no es posible abrir corredores humanitarios para proceder a la evacuación de los civiles porque, según Kiev, por parte de Rusia no hay garantías de seguridad.

La viceprimera ministra, Iryna Vereshchuk, instó a través de la cuenta oficial en Telegram a Rusia a abrir uno de estos corredores humanitarios para posibilitar esas operaciones.

Según fuentes ucranianas, en una acería de Mariúpol hay cerca de un millar de civiles refugiados. Ahí se encuentran también atrincherados los últimos soldados ucranianos que tratan de resistir el ataque ruso a esa ciudad.

Información de EFE

 

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