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EE.UU

Toma de talibanes en Afganistan cierra el capítulo ‘post 9/11’

Francisco

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EP New York/ Otros medios

El doloroso fin de la era después del 9/11

Las escenas desesperadas en el aeropuerto de Kabul le darán a Afganistán un lugar en la memoria de Estados Unidos como otro intento fallido de reconstruir una nación.

Una era que comenzó hace dos décadas con la conmoción de un par de aviones secuestrados que se impactaban contra dos rascacielos en Estados Unidos llegó a su fin esta semana con otro momento sobrecogedor: afganos desesperados asidos con todas sus fuerzas a aviones estadounidenses con la esperanza de escapar del caos de Kabul, la caída de algunos de ellos y el hallazgo de uno, sin vida, en el tren de aterrizaje.

El Times  Una selección semanal de historias en español que no encontrarás en ningún otro sitio, con eñes y acentos. 

Ha fracasado una inversión bipartidista colosal de fuerzas del gobierno, el Tesoro y la diplomacia de Estados Unidos con el propósito de derrotar a una ideología hostil decidida a crear el Emirato Islámico de Afganistán. Durante las gestiones de cuatro presidentes, dos republicanos y dos demócratas, más de 2400 estadounidenses perdieron la vida y se gastó más de un billón de dólares para lograr objetivos que fueron cambiando, muchos de los cuales demostraron ser inalcanzables.

Se cerró el telón de la era pos9/11 con la reconquista de los talibanes del control del país que sirvió como base para atacar a Estados Unidos, en una debacle que cierra el ciclo para Estados Unidos y dejará a Afganistán dolorosamente grabado en la memoria nacional.

Aunque una serie de errores e ilusiones, así como una ingenuidad (o arrogancia) estadounidense particular en cuanto a la posibilidad de reconfigurar el mundo a su imagen, condujeron a la repentina reconquista de los talibanes casi dos décadas después de su derrota, otro factor más fundamental también influyó. En vista de que China ha decidido hacer gala de su fuerza, cambiaron las prioridades del país. El poder relativo de Estados Unidos no es lo que solía ser hace 20 años.

La capacidad y propensión del país para asignar recursos a batallas en tierras lejanas han disminuido. Acabada la Guerra Fría, los estadounidenses no están muy dispuestos a embarcarse en el tipo de compromisos militares sin fin que cimentaron democracias en Alemania, Japón, Corea del Sur y otros Estados.

“En mi carácter de presidente, mi firme convicción es que debemos concentrarnos en las amenazas que enfrentamos hoy en día, en 2021, no en las de ayer”, dijo el presidente Joe Biden el lunes para defender su decisión de proceder con una rápida retirada militar.

“Los soldados estadounidenses no pueden ni deberían pelear y morir en una guerra que las mismas fuerzas afganas no están dispuestas a combatir”, afirmó Biden.

Sin embargo, si hay un elemento que ha impulsado la presidencia de Biden, es la defensa de democracias que se encuentran en un “punto de inflexión” ante la propagación de formas represivas de gobierno, así como reafirmar los valores estadounidenses.

“Estados Unidos está de regreso”, ha sido la consigna. Pero ahora la pregunta será para qué regresó. Una cumbre planeada para diciembre, concebida para reforzar a las democracias, parece mucho menos creíble ahora que existe la posibilidad de que las escuelas en Afganistán les cierren de nuevo las puertas a las niñas y los afganos que creen en la libertad están desesperados por huir.


9/11 , veinte años después del dolor


“Durante décadas, Afganistán ha sido víctima de las personas que querían hacerle un bien”, afirmó Lakhdar Brahimi, diplomático argelino que fungió como representante especial ante las Naciones Unidas de Afganistán e Irak. “Se llegó al punto en que ningún momento sería bueno para salir del país, así que este fue tan bueno (o malo) como cualquier otro”, opinó.

El caos generado en Kabul por el alboroto con que Estados Unidos y sus aliados intentaron evacuar a sus ciudadanos, así como a los afganos que les habían ayudado, ha provocado comparaciones inevitables con las escenas de desesperación vistas en Saigón en abril de 1975, cuando los soldados de Vietnam del Norte tomaron la ciudad. En ese entonces, como ahora, una guerrilla de insurgentes locales acabó con los planes de una superpotencia.

Pero no deberíamos exagerar la analogía. Las posturas en Estados Unidos con respecto a la guerra de Vietnam habían causado una amarga división. En cambio, la mayoría de los estadounidenses en la actualidad apoyan la salida de Afganistán. Sus prioridades son internas.

Como dijo Biden, se logró un objetivo estadounidense vital: en las últimas dos décadas el terrorismo islamista, en la forma de Al Qaeda, fue derrotado en buena medida. Pero el islam político adoptado por los talibanes ha conservado su atractivo como una alternativa a los modelos de gobierno laicos de Occidente.

Queda por verse si un talibán con destreza, afilado por la experiencia diplomática que puede haber enfriado algo del fervor extremista, cumplirá las promesas de evitar que Afganistán se convierta en un refugio terrorista de 

El debate sobre si Estados Unidos debería haber conservado una presencia militar moderada suficiente para evitar que los talibanes tomaran el control y darles cierta esperanza a las mujeres y la clase media de Afganistán que ahora se sienten traicionados causará enojo por mucho tiempo.

Casi no había ningún motivo para creer que las metas que no se alcanzaron en 20 años pudieran alcanzarse en algún momento más adelante. Por otra parte, como argumentó Saad Mohseni, empresario afgano cuyo grupo MOBY opera redes de radio y televisión en Afganistán: “Apuñalaron por la espalda a los afganos, actuaron de la manera más injusta e irresponsable posible”.

Algo que parece no ser tema de debate, al menos por ahora, es el desastre que provocó la precipitada retirada estadounidense. Tan solo hace unos días, el presidente Ashraf Ghani, que ya ha huido, creyó que todavía tendría algunas semanas para negociar una transición organizada, según una persona que habló con él en ese entonces. De hecho, sin Estados Unidos, solo tenía un castillo de naipes.

Biden, quien desde hace tiempo veía con escepticismo el objetivo de la guerra estadounidense más larga de su historia, actuó convencido de que era “muy poco probable” que los talibanes “arrasaran con todo y se apropiaran de todo el país”, como dijo el mes pasado.

Sin duda, esas palabras pesarán sobre la presidencia de Biden, aunque haya motivos para culpar a ambas partes. También le pesarán las imágenes de Kabul en que se ve la embajada de Estados Unidos cerrada y las de las fuerzas de los talibanes cargadas de armas dentro de edificios de gobierno planeados para albergar una democracia creada por los estadounidenses.

“No tengo ni la menor duda de que será un lastre para Biden, aunque Trump no le haya dejado otra alternativa”, dijo Cameron Munter, quien fue embajador de Estados Unidos en Pakistán, en referencia al convenio que suscribió el gobierno de Trump con los talibanes en 2020, entre cuyas estipulaciones se encontraba la retirada de Estados Unidos este año.

Fue el difícil legado que heredó Biden. Pero, de cualquier forma, su gobierno tenía otras opciones para no terminar con esta salida apresurada.

“El punto desastroso es que el gobierno no haya tenido un plan”, señaló Stephen Heintz, presidente de una fundación que ha trabajado en el tema de Afganistán desde 2011. “Apenas y consultaron a la OTAN y planearon poco con el gobierno afgano. Se trata de un fracaso de inteligencia, de planeación, de logística y, a fin de cuentas, un fracaso político porque, sea lo que sea, el responsable es Biden”.

En junio, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reunió con el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, en la Casa Blanca.
Credit…Pete Marovich para The New York Times

Otros le expresaron más apoyo al presidente. “Veinte años fue mucho tiempo para darles a los líderes afganos espacio para sembrar la semilla de una sociedad civil y, en vez de esto, solo sembraron semillas de corrupción e incompetencia”, le dijo a The New York Times Jake Auchincloss, representante por Massachusetts, demócrata e infante de marina retirado que pasó tiempo en Afganistán.

Tanto Biden como su predecesor respondían, de diferentes maneras, al estado de ánimo estadounidense que mira hacia el interior. Vigilar el mundo es un trabajo costoso, a menudo ingrato y abundan los problemas locales. La retirada militar de Afganistán reflejó con precisión un cambio de prioridades, incluso hacia la agudización de la rivalidad entre las grandes potencias y China.

Pero Estados Unidos en Afganistán equivale a una crónica de errores y evaluaciones erróneas que plantean preguntas cruciales para los responsables políticos estadounidenses.

Desde el momento en que Estados Unidos decidió declararle la guerra a Irak en 2003 con base en inteligencia dudosa —lo que implicó abrir un segundo frente y desviar atención y recursos de Afganistán—, fue en aumento la percepción de que el conflicto en Afganistán era una misión secundaria sin dirección.

La misión de derrotar al terrorismo experimentó una peligrosa transformación y se convirtió en una lucha por construir una nación. Por desgracia, crear una democracia era un objetivo muy ambicioso en un país que nunca había organizado un censo y en el que las lealtades tribales eran muy fuertes. Siempre fue muy improbable que pudiera evitarse el fraude electoral masivo o que millones de dólares en ayuda llegaran a su destino.

Las acciones que tenían el propósito de crear un ejército afgano creíble fueron un fiasco que costó 83.000 millones de dólares.

“Intentamos crear un ejército afgano a imagen del Pentágono que, en el mundo real, es incapaz de operar sin nosotros”, se lamentó Vali R. Nasr, quien fungió como asesor en temas de política afgana entre 2009 y 2011. “No debería haber dependido de nuestro apoyo aéreo o en la capacidad que no tienen los afganos de darles mantenimiento a los helicópteros”.

Las reflexiones derivadas de este fracaso estadounidenses sin duda serán dolorosas. La tendencia a crear a imagen de Estados Unidos —en vez de adaptar los planes a ambiciones menores y más sencillas acordes a las necesidades y capacidades de los afganos— parece conllevar una lección más general para Estados Unidos en el mundo del siglo XXI.

Munter, el exembajador en Pakistán, dirigió el primer Equipo de Reconstrucción Provincial en Mosul, Irak, en 2006. Recordó que al llegar allí se encontró con que “no había ningún tipo de plan”.

Los funcionarios que distribuían la ayuda parecían más preocupados por la rapidez con la que podían hacerlo, que por el destino de la misma, “para poder convencer a la gente del Capitolio de que estábamos gastando el dinero que se nos había asignado”, dijo Munter.

La experiencia de Mosul, añadió, “parecía una versión en miniatura de lo que ocurrió a una escala mucho mayor en Afganistán”.

El elemento que tan a menudo parecía faltar en la política estadounidense, tanto en Irak como en Afganistán, era la capacidad de plantear una pregunta fundamental: ¿Qué es lo que sabemos sobre hacia donde vamos?

“Los estadounidenses han sido muy reacios a reconocer que no saben mucho sobre lo que estaba ocurriendo sobre el terreno, que pueden no saber lo que no saben y que han cometido errores por no saber lo suficiente”, dijo Brahimi.

Sin embargo, la ingenuidad estadounidense, si acaso eso fue, produjo muchos beneficios. Mohseni comparó los últimos 20 años con una “era de oro”, pues catapultó a Afganistán del siglo XII al siglo XXI. Las mujeres tuvieron acceso de nuevo a la educación. Surgió una clase media conectada con medios digitales. Se construyó infraestructura y tecnología para conectar a las personas con el mundo.

“Los afganos cambiaron para siempre”, dijo. “Para nosotros, el callejón sin salida fue bueno”.

La cuestión ahora es saber cuánto de todo eso intentarán revertir los talibanes, cambiados a su vez por la internet de la que dependen.

La amenaza más inmediata que suponen es sin duda para los afganos, y en particular para las mujeres afganas, más que para Estados Unidos. Todo parece posible, incluidas las represalias violentas y un éxodo masivo de refugiados.

“Esto es un golpe devastador para la credibilidad de Estados Unidos, que pone en tela de juicio nuestra sinceridad cuando decimos que creemos en los derechos humanos y en las mujeres”, dijo Heintz.

Cuando Richard C. Holbrooke fue el representante especial para Afganistán desde 2009 hasta su muerte en 2010, insistió en que todo su equipo leyera El americano tranquilo de Graham Greene.

En la novela, un bienintencionado e idealista oficial de inteligencia estadounidense, Alden Pyle, se enfrenta a las amargas realidades de la guerra colonial francesa en Vietnam mientras trata de llevar el cambio social y político a una sociedad compleja.

Greene, a través de su cínico periodista narrador, escribe: “Nunca conocí a un hombre que tuviera mejores motivos para todos los problemas que causó”.

Roger Cohen es el jefe de la oficina de París del Times. Fue columnista de Opinión de 2009 a 2020. Ha trabajado para el Times durante más de 30 años y ha sido corresponsal extranjero y editor extranjero. Criado en Sudáfrica y Gran Bretaña, es estadounidense naturalizado. @NYTimesCohen

Publucado en NYT

Agencias

¿Atentado contra Donald Trump cambiará la carrera presidencial de EE.UU. ?

Francisco

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EP NEW YORK | Elecciones EE.UU. 2024

AGENCIAS

Después del tiroteo de Trump, la carrera presidencial cambiará drásticamente. Y posiblemente violentamente.

WASHINGTON, 14 jul  – En un país que ya está en vilo, el Intento de asesinato. sobre el ex Presidente Donald Trump. ha enfurecido a sus partidarios, ha detenido la campaña demócrata y ha aumentado los temores de más violencia política en el período previo a las elecciones de noviembre.

Los aliados republicanos de Trump lo pintaron como un héroe el sábado, aprovechando la imagen de él con la oreja ensangrentada y el puño levantado, apareciendo para pronunciar las palabras “¡Lucha! ¡Lucha! ¡Lucha!”

Mientras que Trump ha usado regularmente lenguaje violento con sus seguidores, asesores y aliados del ex presidente le dio la vuelta al guión a su oponente demócrata, el presidente. Joe Biden., diciendo que fue la demonización del candidato presidencial republicano lo que llevó al intento de asesinato.

“Hoy no es solo un incidente aislado. La premisa central de la campaña de Biden es que el presidente Donald Trump es un fascista autoritario que debe ser detenido a toda costa. Esa retórica llevó directamente al intento de asesinato del presidente Trump”, dijo el senador estadounidense J. D. Vance de Ohio, uno de los principales candidatos para ser compañero de fórmula de Trump, en X.

Biden se movió rápidamente para tratar de desactivar la situación, denunciando el ataque como violencia política inaceptable y retirando los anuncios electorales que atacan a Trump.

“No hay lugar en Estados Unidos para este tipo de violencia. Está enfermo”, dijo Biden a los periodistas.

Todavía no se conoce la motivación del tirador. El sospechoso, Thomas Matthew Crooks, de 20 años, de Bethel Park, Pensilvania, era un republicano registrado, según los registros estatales de votantes. Anteriormente hizo una donación de $15 a un comité de acción política que recauda dinero para políticos izquierdistas y demócratas.

A corto plazo, el ataque probablemente impulsará las apariciones de Trump en Milwaukee esta semana en la Convención Nacional Republicana mientras acepta la nominación presidencial de su partido, fortaleciendo el sentido de agravio y distanciamiento que sus partidarios ya sienten hacia la clase política de la nación.

Pocas horas después del tiroteo, la campaña de Trump envió un mensaje de texto pidiendo a los votantes que contribuyeran a la campaña. “No me persiguen, te persiguen”, decía el mensaje.

Los multimillonarios Elon Musk y Bill Ackman también respaldaron rápidamente a Trump. “Apoyo totalmente al presidente Trump y espero su rápida recuperación”, dijo Musk en X, el sitio de medios sociales que posee.

Chris LaCivita, el co-gerente de la campaña de Trump, dijo en X que “durante años e incluso hoy, activistas de izquierda, donantes demócratas y ahora incluso Joe Biden han hecho comentarios y descripciones repugnantes de disparar a Donald Trump… ya es hora de que rindan cuentas por ello… la mejor manera es a través de las urnas”.

Aparentemente, LaCivita se refería a los recientes comentarios de Biden hechos en el contexto de pedir a sus partidarios que se concentren en vencer a Trump en lugar de su propio desempeño. “Entonces, hemos terminado de hablar sobre el debate, es hora de poner a Trump en un blanco”, dijo Biden, quien siempre ha condenado cualquier violencia política.

Con información de Reuters

 

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Agencias

Biden seguirá en contienda presidencial pese a escepticismo democrático

Francisco

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EP NEW YORK  | Elecciones EE.UU. 2024

Gustavo Lugo | SDP

La pésima actuación en el debate del jueves hace dos semanas, sigue generando nuevas inquietudes sobre el estado de salud mental del presidente más longevo de EE.UU. y si esta apto para desempeñar por otros cuatro años como presidente a sus 81 años.

A biden le llueve sobre mojado, Biden y su equipo presentaron las razones para explicar su desastroso desempeño en el debate. Inicialmente, Karine Jean-Pierre, portavoz de la Casa Blanca, afirmó que la mala actuación de Biden en el debate se debió a que el presidente había tenido “una mala noche”, además de un resfriado. y un día después, agregó que el mandatario estaba cansado debido a varios viajes y señaló que no se trataba de “excusas”, sino de “explicaciones”, pero Biden no se encontraba fuera de EE.UU. y pasó una semana completa en Camp David, desde el 20 de junio, preparándose para el debate antes de partir hacia Atlanta, mejor la preparación para el debate de nada le sirvió.

Los cuestionamientos de continuar en la carrera como candidato presidencial para las elecciones del 5 de noviembre se incrementaron después del debate con el republicano Donald Trump el 27 de junio donde se le vio sin fuerza en la voz, y desconcentrado, ademas tropezó en varias ocasiones con las palabras que pronunciaba y se quedó paralizado por unos momentos mirando al vacío, esto hiso sonar las alarmas del partido demócrata cuestionando la salud del presidente.

Joe Biden, aseguró este lunes que seguirá en “carrera hasta el final” para las elecciones de noviembre, a pesar de los llamados de algunos demócratas a que abandone su candidatura, y pidió a sus compañeros del partido que acaben con el debate. En una carta enviada a los demócratas en el Congreso, Biden dijo que no volvería a presentarse “si no creyera absolutamente” que es “el mejor” para vencer a Trump.

Nuevos informes recientes indican que un especialista en la enfermedad de Parkinson realizó al menos ocho visitas en ocho meses a la Casa Blanca.

En la rueda de prensa este lunes, la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, respondió a las preguntas de los periodistas sobre la salud de Joe Biden, ante los crecientes rumores de que el presidente estadounidense, de 81 años, está recibiendo tratamiento para la enfermedad de Parkinson, Jean-Pierre tuvo con los periodistas tenzos intercambios sobre si la Administración había sido sincera sobre la salud del mandatario tras su desastrosa participación en el primer debate presidencial con Donald Trump, que inicio los llamados en los círculos demócratas para que Biden abandone su candidatura a la reelección.

La marca que dejo Biden el dia del debate, lo pone en la mira de todos, porque todo lo que haga, su mirada, sus pasos, sus movimientos, su hablar o confusion estarán al analices de todos.

En la cumbre de la OTAN en capital de la nación, Washington, DC, que se realizará este año del 9 al 11 de julio de 2024, sera el escenario apropiado para que Biden se muestre como el candidato demócrata capaz de derrotar a Trump.

A cuatro meses de las elecciones presidenciales Biden tiene que seguir luchando para mantenerse firme y al frente del partido demócrata.

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Agencias

Corte Suprema de EE.UU. otorga inmunidad política a Trump por acciones oficiales de su gobierno

Francisco

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EP NEW YORK | POLÍTICA ESTADOUNIDENSE

La Corte Suprema de Estados Unidos determinó el lunes que Donald Trump no puede ser procesado por acciones oficiales tomadas como presidente, pero sí por actos privados, en un fallo histórico que reconoce por primera vez cualquier forma de inmunidad presidencial ante el procesamiento.
El tribunal le otorgó el derecho a “inmunidad absoluta contra el procesamiento penal” por aquellas acciones de carácter oficial que llevó a cabo durante su mandato. Los magistrados de la Corte Suprema, de mayoría conservadora, emitieron el veredicto con 6 votos a favor y 3 en contra.
“Concluimos que, bajo nuestra estructura constitucional de separación de poderes, la naturaleza del poder presidencial requiere que un expresidente tenga cierta inmunidad contra el procesamiento penal por actos oficiales durante su mandato”, escribió el presidente del tribunal, John Roberts, en el documento que explica el veredicto. sin embargo, que “el presidente no goza de inmunidad por sus actos no oficiales, y no todo lo que hace es oficial. El presidente no está por encima de la ley”.
El tribunal analizó cuatro categorías de conducta contenidas en la acusación de Trump: sus conversaciones con funcionarios del Departamento de Justicia después de las elecciones de 2020, su supuesta presión sobre el entonces vicepresidente Mike Pence para bloquear la certificación de la victoria electoral de Biden, su presunto papel en el montaje de falsos partidarios de Trump. electores y su conducta relacionada con el ataque del 6 de enero de 2021 al Capitolio de los Estados Unidos.
El fallo marcó la primera vez desde la fundación de la nación que la Corte Suprema ha declarado que los ex presidentes pueden estar protegidos de cargos penales en cualquier instancia.
Trump, de 78 años, es el primer expresidente de Estados Unidos procesado penalmente, así como el primer expresidente condenado por un delito.
Trump valoró la decisión como una “gran victoria para nuestra Constitución y democracia” en un post de su red social Truth Social. “Gran victoria para nuestra Constitución y la democracia. ¡Orgulloso de ser estadounidense!”, escribió en su cuenta de Truth Social.
Con este veredicto, los demócratas ya no cuentan con la posibilidad de llevar al exmandatario republicano a juicio antes de las elecciones presidenciales de noviembre.
el dictamen de la Corte Suprema pone fin a las esperanzas de los demócratas de llevar a Trump a juicio antes de los comicios de noviembre.

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