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Liderazgo mundial en crisis ante coronavirus. EE.UU. en el centro de la tormenta

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EP New York/ opinión

EL ESTADO, LA GESTIÓN DE TRUMP Y EL LIDERAZGO DE ESTADOS UNIDOS, EN EL CENTRO DE LA TORMENTA PROVOCADA POR LA PANDEMIA

por Ricardo Angoso

Aparte de la segura recesión económica que nos amenaza como una espada de Damocles, el impacto del covid-19 traerá importantes cambios geoestratégicos y un replanteamiento, casi seguro, de lo que hasta  ahora conocíamos como el estado de bienestar. Muchos analistas consideran que el Estado, como poder protector y garante de la sanidad pública y universal para todos los ciudadanos sin exclusión, saldrá reforzado de esta crisis y que sus detractores -especialmente los más liberales- verán erosionadas sus tesis, avaladas por algunos ejemplos gráficos, como el de los Estados Unidos y su pésima gestión de la crisis.

El asunto, desde luego, habría que matizarlo y mucho porque, por poner solamente un ejemplo, el gobierno de la izquierda en España ha sido el peor en el mundo a la hora de hacer frente al coronavirus y ha cosechado un notable fracaso frente a la pandemia, pese a los ingentes recursos que tenía el Estado y una salud pública de primera. En cualquier caso, el debate está servido y los cambios están a la vuelta de la esquina porque el futuro ya está aquí.

EL ESTADO, EN EL EPICENTRO DE LA PANDEMIA Y REVALORIZADO

“¿Qué puede hacer la UE con un 1% del PIB europeo cuando los Estados controlan más del 50%? ¿Quién puede coordinar los länder alemanes, las regiones italianas o las caóticas comunidades autónomas españolas? Al final, los ciudadanos miran al Estado, y culpan o salvan al Estado. Es lo que Richard Haas ha llamado la “obligación soberana”: los Estados son responsables directos ante la sociedad mundial de lo que ocurre en su territorio tanto hacia dentro como hacia fuera”, señalaba el investigador y sociólogo Emilio Lamo de Espinosa al referirse a la situación por la que atraviesa el mundo en estos momentos. En definitiva, apunta este viejo profesor, el reforzamiento del poder político (pero también económico) de los Estados será una de las primeras consecuencias de esta crisis que está transformando el mundo en todos los sentidos.

En la misma línea, el director del periódico Le Monde Diplomatique, el conocido pensador de izquierdas Ignacio Ramonet, asegura que “la gente busca también refugio y protección en el Estado que, tras la pandemia, podría regresar con fuerza en detrimento del Mercado. En general, el miedo colectivo cuanto más traumático más aviva el deseo de Estado, de Autoridad, de Orientación. En cambio, las organizaciones internacionales y multilaterales de todo tipo (ONU, Cruz Roja Internacional, G7, G20, FMI, OTAN, Banco Mundial, OEA, OMC, etc.) no han estado a la altura de la tragedia, por su silencio o por su incongruencia. El planeta descubre, estupefacto, que no hay comandante a bordo…” Y, quizá, no le falta razón, visto el fracaso de las sociedad multilateral y la clara negligencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la gestión y adopción de medidas durante la pandemia global.

El expresidente uruguayo Pepe Mújica, también desde la izquierda, ahonda en esas tesis: “No nos damos cuenta de que el Estado es una herramienta imprescindible por la complejidad creciente de las sociedades modernas. Podés pensar políticamente lo que quieras pero estamos condenados a tener Estado y por lo tanto tenemos que luchar para que el Estado sea lo mejor posible. Como lo descuidamos, como a esto no le damos pelota tenemos una herramienta que cuando las papas queman nos quejamos y le atribuimos todos los males. Vaya contradicción. Puede ser que aprendamos que el mercado es importante pero no todo es mercado porque hay cosas que no va a arreglar jamás. Para esos baches que no puede arreglar el mercado necesitamos del Estado”.

En las antípodas a estos planteamientos, y ya en el terreno de la acción política, se encuentran los mandatarios de los Estados Unidos, Donald Trump, y Brasil, Jair Bolsonaro, ambos contrarios a la política desarrollada por la mayoría de los gobiernos del mundo que para parar la pandemia tuvieron que paralizar la economía, con los consiguientes costes sociales y económicos conocidos por todos. Es pronto para evaluar todavía quién tenía o quien no tenía razón a la hora de hacer frente a la crisis, pero queda meridianamente claro que también hay tonos grises, como las medidas duras sin confinamiento -y exitosas- desplegadas por la canciller alemana, Angela Merkel, durante el covid-19.

¿ACERTÓ TRUMP EN SU ESTRATEGIA FRENTE A LA PANDEMIA?

En el centro de todo este debate en torno al papel del Estado, hay que reseñar la controvertida gestión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cada vez más criticado desde la izquierda pero también desde la derecha porque, en definitiva, todo este asunto del covid-19 y la gestión de la crisis derivada de la misma tiene más que ver con afrontarlo de una forma técnica y profesional que política.

Pese a todo, como sostiene, Moisés Naim en una reciente entrevista dada a un medio español, Trump no ha salido tan mal parado de la crisis: ”Según la encuesta del Washington Post y la cadena ABC que se llevó a cabo del 22 al 25 de marzo, el 48 % de los estadounidenses aprueban la gestión de Donald Trump como presidente. La opinión de casi la mitad de los estadounidenses contrasta -de manera muy reveladora- con la información fáctica e incontrovertible acerca del mal manejo que hasta ahora ha hecho Donald Trump de la crisis del coronavirus. Comenzó por negarla, minimizó su gravedad y ha tratado de sacarle provecho político retrasando la adopción de las medidas de emergencia que los expertos recomiendan”.

Sin embargo, puede haber nubarrones a la vista si Trump sigue empeñado en destruir los escasos restos que quedan del endeble sistema de salud pública norteamericano, tal como señalaba el premio Nobel de Economía Paul Krugman: “Dado que la mayoría de los estadounidenses en edad de trabajar dispone de seguro sanitario a través de las empresas, la pérdida de empleo causará un enorme aumento del número de personas sin seguro. El único factor de mitigación es la ley de asistencia asequible, también llamada Obamacare, que ahora ofrecerá una cobertura alternativa a muchos de los que se queden sin seguro, aunque, desde luego, no a todos. Pero el Gobierno de Trump sigue intentando que la ley sanitaria de Obama sea declarada inconstitucional. Tengan en cuenta que eliminar el Obamacare dejaría sin protección a estadounidenses con dolencias previas y que las aseguradoras probablemente se negarían a cubrir a cualquiera que haya padecido la covid-19”.

Aunque todas estas consideraciones son discutibles, como casi todo en esta vida, casi un tercio de los afectados del covid-19 en todo el planeta -acercándose ya casi a los 1,5 millones- y de los fallecidos, casi 100.000, son norteamericanos y el crecimiento exponencial de los mismos ha sido a un ritmo vertiginoso, en muy poco tiempo, superando al crecimiento en la mayoría de los países afectados, lo que revelaría la precariedad del sistema sanitario norteamericano y la tardanza por parte de las autoridades de Washington en actuar adecuadamente frente a la pandemia.¿Cuántas vidas se habrían salvado de haber actuado antes?, cabe preguntarse con cierta lógica.

CAMBIOS ESTRATÉGICOS Y GLOBALES, CRISIS EN EL LIDERAZGO DE ESTADOS UNIDOS

“Cuando la pandemia pase, nada volverá a ser igual. No solo en la vida cotidiana, también en la política. El impacto de esta situación generará en el mundo la conformación de una nueva agenda y cambiará la forma como se consolidan los liderazgos”, aseguraba el columnista Gabriel Silva Luján, en el diario colombiano El Tiempo.

Incluso esos cambios no operarán solamente a nivel de la política local, en la que los líderes serán evaluados por cómo gestionan la crisis en sus respectivos países, sino que serán cambios geostratégicos globales y afectarán a los grandes liderazgos, como el de los Estados Unidos, tal como asegura el analista israelí Yuvai Noah Harari: ”Algo muy llamativo es cómo Estados Unidos, desde que comenzó el Gobierno de Donald Trump, ha abandonado completamente su rol de liderazgo en el mundo respeto a crisis previas, como la epidemia de ébola o la crisis financiera del 2008, donde lideró un esfuerzo junto a otros países y evitaron un desenlace peor”.

Mientras se da ese fenómeno con respecto a Estados Unidos, otras potencias, como Alemania, emergen con fuerza en la crisis, como sigue señalando Noah Harari: “Pero en esta crisis, cuando empezó, Estados Unidos se desentendió completamente y no hizo nada. Cuando se expandió del este de Asia a más y más áreas, al principio negó que hubiera un problema e incluso ahora, cuando finalmente lo reconoce, sigue sin tomar un rol de liderazgo y continúa con su política de ‘América primero’. Solo que ahora es América primero en infecciones. Estados Unidos básicamente ha abandonado su papel de líder global y ha dejado un vacío que otros países están tratando de llenar, como Alemania, que está haciendo un trabajo impresionante“. Aparte de Estados Unidos, también se ha echado en falta el liderazgo de antaño del Reino Unido, cada vez más consumido por el populismo, un nacionalismo caduco que la está llevando al aislamiento y la ausencia de un liderazgo en el mundo cada vez más acusado.

La crisis también ha impactado en la Unión Europea (UE), tanto que algunos se cuestionan abiertamente su futuro si no es capaz de ayudar a los países más golpeados por la misma en el “club europeo” y son muchos los que creen que será una de las principales damnificadas del Covid-19, tal como asegura el analista español Antonio Albiñana: “La respuesta ante la pandemia del coronavirus ha puesto en juego la solidez de la Unión Europea, su política económica, y hasta su propio porvenir. En las últimas semanas se ha producido un enfrentamiento entre los países del norte rico y los del sur que requieren la solidaridad de la Unión, en cumplimiento de sus principios fundacionales. Son muchos los analistas que están poniendo fecha de caducidad a la Unión si no se producen cambios sustanciales”. El mundo ha cambiado, obviamente, y tanto los Estados Unidos como Europa, líderes de Occidente, están el epicentro del debate y también de esta grave crisis global.


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Agencias

4 de enero fecha límite de vacunación en EE.UU

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EP New York/agencias

4 de enero 2022 , fecha límite de vacunación para más de 85 mill. de trabajadores de EE.UU

NUEVA YORK 4 NOV – La mayoría de los trabajadores estadounidenses tendrán que estar vacunados para el 4 de enero de 2022, según las reglas federales publicadas hoy por el gobierno de Joe Biden, que considera al Covid-19 como un riesgo ocupacional.

De esta manera, se requerirá que casi 85 millones de trabajadores estadounidenses reciban la vacuna contra el Covid-19 antes del 4 de enero. Sin embargo, algunos trabajadores quedarán exentos, pero tendrán que realizar pruebas semanales.

Cualquier empleador que no cumpla con los requisitos antes de esa fecha podría enfrentar multas de casi 14.000 dólares por cada empleado, precisó un alto funcionario de la Casa Blanca.

Por otro lado, los empleados que no quieran vacunarse serán responsables de cubrir el costo de sus propias pruebas semanales. Al mismo tiempo, los empleadores deberán proporcionar tiempo libre remunerado para que los trabajadores se vacunen y se recuperen de cualquier efecto secundario a partir del 5 de diciembre, el mismo día en que los empleados no vacunados tendrán que comenzar a usar máscaras en el lugar de trabajo.

Los requisitos, que cubrirán a poco más de 84 millones de trabajadores, siguen una orden ejecutiva anunciada por el presidente Biden en septiembre.

Según la orden, las empresas con al menos 100 empleados deben asegurarse de que sus trabajadores estén completamente vacunados o se sometan a pruebas semanales de Covid-19.

La Casa Blanca emitió una serie de mandatos para los trabajadores que forman parte del gobierno federal y para el sector de la atención médica para alentar la vacunación contra el Covid-19.

La medida fue adoptada después de que un aumento de infecciones por coronavirus, impulsados por la variante Delta, abrumara a los hospitales y provocara un aumento en las muertes durante el verano.

Las regulaciones están dirigidas a los trabajadores de la salud y las empresas con 100 o más empleados, que cubren dos tercios de la fuerza laboral del país.

“Esto es bueno para la economía”, afirmó un alto funcionario de la Casa Blanca a la hora de justificar el plan nacional. Además de las multas para las empresas que no cumplan con el mandato, los hospitales podrían perder el acceso a los dólares de los programas Medicare y Medicaid.

Las medidas forman parte del nuevo y agresivo plan del presidente Biden para tratar de sofocar una pandemia que ensombreció su presidencia y obstaculizó la economía, debido en particular al alto grado de personas que decidieron no vacunarse.

La fecha del 4 de enero es un guiño a los grupos de la industria que insistieron en que la administración espere hasta después de las vacaciones para imponer mandatos en medio de una escasez de trabajadores.

Desde que asumió el cargo, la administración de Biden había evitado imponer mandatos de vacunas a nivel nacional, centrándose en cambio en incentivos para empresas e individuos. Pero con la llegada de la variante delta, un aumento en los casos pediátricos y zonas del país que siguen dudando en recibir una inyección, la estrategia de Covid-19 de Biden cambió en las últimas semanas.

“Hemos sido pacientes, pero nuestra paciencia se está agotando. Y su negativa nos ha costado a todos”, alegó Biden sobre los estadounidenses no vacunados el 9 de septiembre cuando anunció su plan para redactar la regla. (ANSA).

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Agencias

Covid-19 y la variante de los contenedores

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EP New York/ Economía mundial

Gustavo Lugo__Redacción EP

Sin un pasaporte de inmunidad covid-19 mundial, más controles en las fronteras, las mayores restricciones de moviizacion, congestión en los puertos, y una delicada escasez de camioneros, son los elementos esenciales para la nueva variante de contenedores que están apareciendo y que se ha covertido en un dolor de cabeza para las cadenas de suministros.
Desde que comenzó con pasos firmes la recuperación de la economía goblal, y a medida que pasan los dias, el camino se torna cada vez más oscuro por el desabastecimiento a las cadenas de suministros, las interrupciones están aumentando y los costos a los consumidores se incrementan, mientras la recuperación de la economía goblal se minorisa.
Por ende si las entregas no se realizan a tiempo los costos y los precios aumentan. A los puertos del mundo todos los dias
llegan  barcos abarrotados de contenedores, mientras el presidente Biden anunció un paquete con nuevas medidas para calmar esta crisis de suministro.
Biden anunció que el puerto de Los Ángeles pasará a prestar servicio las 24 horas del día, Biden se reunió con funcionarios de alto rango y partes interesadas para debatir los esfuerzos colectivos para resolver la crisis.
mientras el mundo lleva mas de 18 meses enfrentando la pandemia, las interrupciones a las cadenas de suministro empeoran y la escacez de productos de consumo dispara los costos, a pocos dias de comenzar la temporada navideña, afectando los bolsillos de los consumidores.
Los puertos de los Angeles y Long  Beach, han superado los records por la gran cantidad de naves cargueras, esperando para atracar y descargar la mercancia que contiernen, especialmente, ropa, muebles, autopartes, electronicos que generalmente vienen de China, Hong Kong, Japon, Vietnam, Corea del Sur.
El atoyamiento se a elevando a tal nivel debido a que de los 15.000 camioneros registrados y licenciados para operar  en el puerto de Los Angeles solo la mitad a regresado a sus sitios de trabajo.
El puerto de Los Angeles esta considerado como el puerto de carga mas activo en Norte America, este puerto con 25 terminales de carga, 82 gruas de contenedores, 8 terminales de contenedores y alrededor de 113 millas de rieles en el muelle ahora esta esperimentando su dolor mas furte de cabeza.
De acuerdo a los cálculos el 40% de los contenedores que entran a EE.UU., lo hacen por estos dos puertos ( Los Angeles y Long Beach).
Dentro de este caos naval las compañías están tomando acciones y es el caso de COSTCO, que a decidido fletar  sus propios barcos portacontenedores, aunque las compañias más pequeñas se ven obligadas a pagar por fletes más elevados.
Compañias como WALMART, incrementarán sus labores en horarios nocturnos, UPS, operará las 24 horas del día en los 7 dias de la semana, FedEx no se queda atrás e incrementará el trabajo en horas nocturnas y contempla cambios en el uso de camiones y trenes.
Samsung seguirá los pasos y operará como dice el dicho 24/7 durante tres meses, para mover cerca del 60% más de contenedores en los puertos de Los Angeles y Long Beach, Home Depot moverá un 10% más y Target desplazará un 10% mas de contenedores en el horario de menor actividad.
Sólo nos queda esperar a que se desate este nudo y a los consumidores a prepararnos a pagar por el incremento en los costos.

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Triunfo taliban en Afganistán pone en riesgo liderzgo de occidente

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EP New York/ opinión

OCCIDENTE, SIN RUMBO NI LIDERAZGO, EN PELIGRO

La derrota de los Estados Unidos en la guerra de Afganistán, dejando en el poder a los talibanes y abandonando a su suerte a la administración instalada por los occidentales en Kabul, significa una dura derrota para Occidente y el avance del totalitarismo frente a la democracia. Las consecuencias de esta debacle pueden ser fatales para el mundo libre.

por Ricardo Angoso

Occidente, liderado por los Estados Unidos, la OTAN y los principales países europeos, ha sido derrotado y humillado en Afganistán. La retirada caótica, vergonzante, desordenada y precipitada de Kabul, abandonando a miles de colaboradores de las tropas occidentales durante estos veinte inútiles años, ha sido la guinda de la tarta de una desabrida guerra con sabor a desastre. Primero fue el  erróneo anuncio de Donald Trump, a bombo y platillo, de que las tropas norteamericanas saldrían del país, lo que alimentó el voraz apetito de los talibanes y precipitó al país al abismo, y después llegaría la retirada total programada (¿?) por el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden.

El reconocimiento de los talibanes por Trump, que sirvió para torpedear y acabar con las negociaciones de Doha entre las autoridades de Kabul y el Talibán, precipitaron la ofensiva militar de los mismos y su rápida victoria, avanzando en todos los frentes, que les llevó a la capital de Afganistán y a conquistar todo el poder, mientras que el régimen instalado por los occidentales se derribaba como un castillo de naipes.Su presidente,  Ashraf Ghani, huyó cargado de maletas repletas de millones de dólares, abandonando a  su suerte a sus colaboradores y al maltrecho país. 

Entre ambos, Trump y Biden, han tirado a la basura veinte años de trabajo en Afganistán para democratizar y modernizar el país, miles de millones de dólares gastados en una inútil guerra y miles de muertos dejados en el camino. Este esfuerzo casi sobrehumano al final no ha servido para nada de nada, apenas para destruir materialmente y económicamente a Afganistán quizá por décadas. Cuatro presidentes norteamericanos, durante veinte largos años (2001-2021), bastaron para acabar en el mismo contexto político y en el mismo lugar, en un Kabul  nuevamente angustiado y dominado por la pesadilla del Talibán.

Pero aparte de estas consideraciones a la hora de hacer un balance de lo ocurrido, la guerra perdida de Afganistán nos deja muchas más lecciones. Estados Unidos pierde peso, influencia, prestigio y poder en esta zona del mundo, habiendo dejado el testigo a Rusia y China, que ya se aprestan a hacer negocios con los talibanes y a trabajar por la reconstrucción del país.

Pero también Irán sale ganando, contemplando la derrota de su sempiterno enemigo, los Estados Unidos, y consolidando así, al recomponer sus relaciones con los talibanes en los últimos tiempos, un eje de influencia y poder regional que arranca en Kabul y pasa por Irán mismo, Irak, donde los iraníes siguen armando a los grupos chiítas radicales, Siria, Líbano -país controlado por la guerrilla proiraní de Hezbolá- y concluye en Gaza, controlada por sus acólitos de Hamas. Nunca Teherán había tenido tanta fuerza y poder de desestabilizar a casi todos sus vecinos; Israel debe estar alerta.

RECOMPOSICIÓN DE LA OTAN Y UN NECESARIO EJÉRCITO EUROPEO

La OTAN, además, debe iniciar una revisión estratégica tras esta derrota rotunda y contundente, en la que varios de sus principales socios, entre los que destacan Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania, Polonia, España e Italia, tuvieron centenares de bajas y derrocharon ingentes recursos  en la reconstrucción del país. Desde el final de la Guerra Fría y la implosión de la Unión Soviética (1991), la OTAN quedó con un papel muy desdibujado y sin enemigos claros con los que batirse; extendió sus fronteras hasta Rusia, integrando al mundo poscomunista que había salido de la tutela soviética, y no supo definir sus nuevos intereses geoestratégicos ni sus enemigos.

En lo que respecta a la Unión Europea (UE), una vez definidas sus verdaderas fronteras tras la salida del Reino Unido, va quedando meridianamente claro que para su verdadera puesta en escena en el mundo necesita una verdadera diplomacia europea y un ejército con capacidad para operar en el exterior, liderar misiones internacionales y garantizar la defensa de las fronteras de Europa ante las nuevas amenazas y desafíos. No queda tan claro si realmente nuestros líderes políticos tienen voluntad de seguir adelante con el proyecto porque eso implicaría riesgos para las dos potencias que ahora lideran la UE, es decir, Francia y Alemania, que quizá prefieran seguir con esta diplomacia tutelada que inspiran desde hace años y en la que modelan a su antojo el proyecto, condicionado al resto de socios o imponiendo sus decisiones en materia de inmigración, seguridad fronteriza y otras materias, tal como han hecho en numerosas ocasiones.

Pese a todo, los desafíos para Occidente son ingentes y requerirán un trabajo de ingeniería política y un nuevo liderazgo, del que carecemos en estos momentos debido a la decadencia de los Estados Unidos, presente y permanente durante el mandato de Trump y agudizada ahora con Biden, y a la falta de nervio político en el interior de la UE. Se echa en falta la década de los ochenta, caracterizada por el hiperliderazgo de dirigentes como Ronald Reagan, el primer Bush, Margaret Thatcher, Helmut Kohl y Francois Mitterrand, y por haber sentado los rieles para la derrota del bloque comunista, la democratización de Europa Central y del Este, la reunificación alemana y la desintegración de la Unión Soviética. Europa era una fiesta compartida por unos Estados Unidos victoriosos, mientras que el mundo contemplaba atónito la sucesión vertiginosa de cambios y reformas.

Ahora todo es bien distinto y las cosas han tomado derroteros inesperados. Rusia está más fuerte que nunca en la escena internacional e impone su orden neoimperial en toda su periferia, habiendo ocupados territorios de Georgia, Moldavia, Ucrania e incluso Azerbaiyán, donde instaló recientemente una base militar para “observar” el proceso de paz de ese país con Armenia. La tiranía como forma de gobierno se ha impuesto en numerosos países del mundo, tales como Siria, Bielorrusia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, por citar solamente algunos, y la democracia está seriamente cuestionada hasta en países miembros de la OTAN, como la Turquía del sátrapa Erdogan, que ha establecido una suerte de triple alianza con Rusia e Irán. Occidente, compuesto por la alianza fundamental a través del vínculo transatlántico entre los Estados Unidos y Canadá con Europa, observa impávido que se ha convertido en una suerte de fortín democrático acosado por el populismo creciente, la amenaza integrista, el auge del autoritarismo en el mundo, la inmigración creciente y desbordada y nuevas provocaciones, como los programas nucleares puestos en marcha por Irán y Corea del Norte.

La gran cuestión que planea sobre todos estos asuntos y  retos sobre la mesa, es ¿si los líderes occidentales, sin un verdadero liderazgo de los Estados Unidos en estos momentos, serán capaces nuevamente de vertebrar y articular respuestas desde la política y la diplomacia a todos estos asuntos, tal como lo hicieron tantas veces desde el final de la Segunda Guerra Mundial? O, por el contrario, si, perdidos en estereotiopadas visiones provincianas, acabarán dejando que la actual realidad multipolar acabe siendo liderada por países como China y Rusia, potencias ambas sin principios democráticos ni respetuosas con los derechos humanos, sino más bien lo contrario, como han demostrado tantas veces a lo largo de su historia. De ser así, la más negra de las noches puede estar por llegar a todo el planeta y la sombra del totalitarismo se asomará por todo el mundo libre. ¡Atentos!

Ricardo Angoso García , analista y columnista internacional. 
 

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