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Historia

“Santa Claus” , en la mira de Donald Trump

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EP USA/opinión

Santa Claus , papá noel y Jesús

Ésta semana se ha desatado otra polémica por las declaraciones en Twitter del presidente de EEUU Donald Trump a proposito de las fiestas navideñas y principalmente sobre el orígen y la creencia del mítico personaje Santa Claus.

Trump y su esposa Melanie asistieron a la tradicional fiesta que desde 1955 fue instaurada conjuntamente entre el Comando de Seguridad de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y Canadá (Norad), encargado en estas fechas navideñas de seguir en sus radares el recorrido de Santa Claus , y durante el intercambio de llamadas con algunos niños ,Trump cuestionó a uno de ellos que si todavia creía en Santa Claus porque supuestamente a partir los 7 años los niños dejaban de creer en dicha tradición.

Según la historia , miles de personas se concentran con sus hijos en sitios específicos para informar a los niños del recorrido y la ubicación exacta de Santa Claus para la entrega de los regalos.

Pero lejos del revuelo por las desatinadas declaraciones consideradas exabruptas por la inesperada afirmación de Trump sobre Santa , la realidad es que entre el aspecto cultural , educativo y religioso , el tema sobre quien trae verdaderamente los regalos para los niños de Estados Unidos , siempre ha existido de por medio un polémico uso comercial que además involucran a Papa Noel y Dios.

El nacimiento de Jesús asi como su pasión y crusificción siempre ha estado sujeto al concepto de la “libertad de culto” o creencia en La mayoría de países donde el catolicismo no representa una fuerza religiosa dentro de la sociedad y, EEUU , donde se discute el tema “santa claus” , no es la excepción a parte de los creyentes católicos de origen hispanoamericano. Puede afirmarse ,incluso ,que en las escuelas es prohibido discutir el tema religioso.

Pero para un niño anglosajón , nacido y educado en Estados Unidos o Canadá el sueño de Santa no es para toda su existia. De hecho, hasta el día del evento muchos desconocían la verdadera historia , salvo que el único pecado del presidente fue haberlo hecho público  cuestionando la inosencia de un niño. Pero como a Trump le apasionan los debates y las guerras comerciales , ya veremos cómo otro escenario tradicional de los estadounidenses, ‘Santa Claus’ , se afecte comercialmente.

Creencias y diferencias entre Santa , Noel y Jesús

Santa Claus terminó su gira por el mundo bajo la estrecha vigilancia del ejército de Estados Unidos, dice parte de la tradición , que cada 24 de diciembre sigue los desplazamientos del famoso repartidor de regalos de traje rojo y barba blanca por todo el planeta, después de haber repartido más de 7.200 millones de regalos. A mediodía, hora peninsular española, su trineo se dirige ya de regreso a su casa en el Polo Norte.

Papá Noel, segùn otro concepto histórico , es un personaje inspirado en un obispo griego, que se encargaba de llevar regalos a los niños de todo el mundo a las 0 horas del 25 de diciembre.

Prácticamente es la versión de Santa Claus en español que se identifica con otros nombres en algunos países de latinoamérica. A lo largo y ancho del mundo, Papá Noel tiene múltiples y variados nombres, San Nicolás, Santa Claus, Viejito Pascualero, Padre hielo, al igual que cambian de un país a otro las historias y formas que tienen los niños de vivir la tan esperada noche de regalos.

Para el mundo cristiano mayórmente católico la Navidad tiene más valor espiritual pero igual ha sido avasallado por el consumo y el imperio comercial y en algunos casos modificado por la gran influencia comercial y cultural de otros países a través de los medios de comunicación.

En síntesis ,Navidad es un término de origen latino que significa nacimiento, y da nombre a la fiesta que se realiza con motivo de la llegada de Jesucristo al mundo. El término también se utiliza para hacer referencia al día en que se celebra: el 25 de diciembre(para las iglesias católicas, anglicanas, ortodoxa rumana y algunas protestantes).

Con Santa , Noel o Jesús ,en la celebración más importante de fin de año en el mundo , lo fundamental es la unión familiar y el afecto y el amor que produce en los niños independiente de la razón comercial y religiosa. Es una fiesta única que el ser humano ha aprendido a celebrar y valorar en un intento de mantener la paz y armonía entre los pueblos.

 

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Agencias

Celebran 40 años del nobel de García Márquez

Francisco

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EP New York | LatAm

El Festival Gabo celebra el periodismo y los 40 años del Nobel de García Márquez

Bogotá – El Festival Gabo comienza con una décima edición en la que reconocerá al periodismo iberoamericano por primera vez en Bogotá y será, además, el centro de las celebraciones por los 40 años del Nobel de Literatura de Gabriel García Márquez.

Entre hoy y el domingo, la capital colombiana acogerá más de 100 actividades entre las que hay conferencias, conciertos y exposiciones sobre temas relacionados con poesía, literatura, medioambiente, innovación, género, feminismo, medios emergentes, narrativas sonoras, libertad de prensa y paz, entre otros.

El director de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, Jaime Abello, en una fotografía de archivo. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

«Es un programa no del periodismo que ya pasó, sino el periodismo que vendrá y de sus relaciones con la ciudadanía», dijo a EFE el director general de la Fundación Gabo, Jaime Abello.

Entre los participantes de esta edición sobresalen reconocidos periodistas iberoamericanos como la argentina Leila Guerriero, la mexicana Carmen Aristegui, la venezolana Luz Mely Reyes y la española María Jesús Espinosa de los Monteros, así como el escritor y exvicepresidente nicaragüense Sergio Ramírez.

Cuatro décadas del Nobel

Entre su vasta programación, el Festival Gabo cuenta con varias actividades que buscan reivindicar el legado de García Márquez no solamente como escritor sino también como periodista.

«El festival tiene un gran motivo de celebración, que son los 40 años del Nobel a Gabriel García Márquez, y lo digo porque hace 40 años Gabriel García Márquez se dio el lujo de decir en una entrevista después de haber recibido este galardón que no quería ser recordado por el Nobel. Dijo ‘Prefiero ser recordado por el periódico’», afirmó Abello.

El director de la Fundación Gabo agregó que para esa época el escritor tenía un proyecto para hacer un periódico nacional que se iba a llamar «El Otro», pero que al final terminó cancelado.

«Ese proyecto se canceló, pero lo que no se canceló fue su iniciativa y sus ganas de hacer algo por el periodismo. Y hacer, como decía él, ‘un periódico con un periodismo con el que nunca nos rectifiquen’. Fue el término exacto que utilizó en esa entrevista. Un periodismo basado en hechos verificados», dijo.

Según Abello, «esta fiesta del periodismo, que es el Festival Gabo, viene para celebrar el Nobel, pero también para celebrar esa faceta de García Márquez, que decía que él le debía tanto al periodismo, y darnos cuenta de que el periodismo se ha transformado, pero los problemas de América Latina esencialmente siguen siendo los mismos y estamos obligados a cambiar el relato».

Premio Gabo

Durante el festival será entregado el Premio Gabo, cuyos ganadores se conocieron la semana pasada y entre los que figura el mexicano Juan Villoro, galardonado con el Reconocimiento a la Excelencia 2022.

Además de las ya tradicionales categorías de Texto, Cobertura e Imagen, este año fueron agregadas las de Audio y Fotografía.

«Yo creo que hay un doble movimiento, un movimiento de recuperar un sentido o unos aspectos, digamos más clásicos del periodismo, que es mantener Texto y, segundo, recuperar la Fotografía que la habíamos tenido en otra época, cuando el premio nuestro tenía otro nombre», expresó Abello.

Natalia Sarmiento |EFE

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Articulos Destacados

Después de dos años regresa el desfile de la hispanidad a Nueva York

Francisco

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EP New York | Desfile Hispano

Gustavo Lugo/New York

Tal como se esperaba la 58 edicion del DESFILE DE LA HISPANIDAD, por la quinta avenida de Nueva York,  se realizó con gran éxito el 9 de Octubre, fecha previa a la celebración del “Colombus day” en EE.UU.

Un total de 21 países participaron, mostrando sus raices culturales, mezclados con la musica, los trajes multicolores, y la belleza de la mujer hispana, ante mas de un millon de personas que se hicieron presentes a lo largo y ancho de la quinta avenida en medio de un clima otoñal extraordinario.

Tras la pausa de dos años causados por la pamdemia, el ánimo y la alegría de los neoyorquinos hispanohablantes  se plazmó este domingo confirmando una vez más que el DESFILE DE LA HISPANIDAD es uno de los eventos más emblemáticos e importantes de Nueva York.

Arlet Rojas (Nicaragua), que por varios años pertenece a la organización y actual presidenta, ha dedicado su tiempo y árduo trabajo a la comunidad hispana, conduciendo la dirección del desfile a los niveles mas altos y prestigiosos tal como lo han desarrollado los anteriores presidentes, que se han esmerado por la disciplina, la seriedad y el cumplimiento del desfile.

Edgardo Alonzo un carismático e importante lider comunitario, ha sido uno de los pilares fundamentales del Desfile de la Hispanidad, en su larga trayectoria y ha dirigido y apoyado la organización, ya convertida en un “icono cultural”.

Como todos los años el Gran Mariscal de la celebración fue el oficial Raúl Pintos, con 30 años de servicio en el departamento de policía de Nueva York. La madrina del desfile fue Rebeca Rodríguez Mora, Miss Universo Honduras 2022 y el padrino de la presente edición fue  el líder comunitario hondureño Heriberto Quiroz.

Es de resaltar que el desfile de la hispanidad ha sido por mas de cinco décadas el evento más influyente de la cultura hipana que ha logrado unificar y resaltar los valores y las costumbre de las distintas comunidades establecidas en Nueva York.

 

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Blog de Sucesos y Noticias

El “viche” colombiano , una tradición del pacífico con etiqueta de exportación

Francisco

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EP New York | Latinoamérica

Cali , Colombia — Prohibido durante generaciones, este licor de caña se convirtió en un símbolo de la prolongada exclusión de la cultura negra del relato nacional de Colombia, y su veto, para muchos, fue una prueba más de que el país no reconocía las contribuciones de la comunidad.

Cuando era niña, Lucía Solís vio cómo su familia enterraba en el bosque un alijo de viche, un licor de caña apreciado pero prohibido, por temor a que la policía lo confiscara e incluso los arrestara.

Sin embargo, este mes de agosto se encontraba rodeada de botellas de viche, con su líquido de color ámbar, crema y cristal, abrumada por clientes deseosos de probarlo, ahora que es legal.

Estaba vendiendo su propia marca de licor en un puesto de una de las mayores celebraciones de la cultura afrodescendiente en América Latina, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, en el que 350.000 visitantes convierten una amplia franja de Cali en una fiesta gigante.

“¡Soy sexta generación!”, gritó Solís, de 56 años, esforzándose por hacerse oír por encima de los sonidos de los bombos de sonido profundo y la marimba melódica mientras explicaba que ella era una más en la larga lista de mujeres que han elaborado viche. “La abuela, la bisabuela, la tatarabuela. Los ancestros”.

El viche, hecho de caña de azúcar destilada, fue inventado por personas que fueron esclavizadas en la región de la costa del Pacífico colombiano y ganó popularidad como respuesta casera al monopolio del gobierno sobre el licor de caña, convirtiéndose en una especie de alcohol ilegal colombiano.

Se diferencia de otros licores de caña de azúcar, como el aguardiente colombiano, porque la caña debe cultivarse junto al mar o a un río y junto a otras plantaciones autóctonas de la región que, según los productores, dan al viche su característico sabor ahumado y cítrico.

Prohibido durante generaciones, el viche se convirtió en un símbolo de la prolongada exclusión de la cultura negra del relato nacional de Colombia, y su veto fue una prueba más, según los críticos, de que el país no reconocía las numerosas contribuciones de la comunidad.

El festival Petronio Álvarez es una poderosa respuesta a cualquier intento de ignorar o descartar la cultura afrodescendiente de Colombia. Llamado así por un músico que celebraba su cultura en sus canciones, comenzó en 1997 como un evento musical y ha crecido hasta convertirse en una mezcla de reunión regional, semana de la moda, concursos de chefs, un festival de danza y uno de los conciertos más importantes del año.

Para algunos, la asistencia anual es una tradición, algo así como una peregrinación cultural. (El Petronio, como se le llama comúnmente al evento, fue virtual en 2020, en medio de la pandemia, y el año pasado se realizó en un formato reducido).

El festival en sí tiene lugar en un complejo deportivo al aire libre, donde un concurso musical que es una especie de Colombian Idol de la Costa del Pacífico otorgó este año uno de sus mayores premios a la banda La Jagua.

Pero su legendaria fiesta posterior se extiende a las calles de Cali, y este año hubo una aparición especial de Francia Márquez, la primera vicepresidenta afrocolombiana del país, que, recién llegada de una serie de visitas a presidentes sudamericanos, apareció en un balcón, saludando y mandando besos a una multitud que coreaba su nombre.

Después de generaciones en las que los colombianos negros en su mayoría han sido excluidos de las más altas esferas de la política nacional, el reciente ascenso político de Márquez —que nació en la más profunda pobreza y luego se convirtió en abogada y activista medioambiental antes de ganar la vicepresidencia— ha emocionado a muchos votantes.

En el festival, la comida y la bebida afrocolombianas son una parte esencial del ambiente, y el viche es el único alcohol permitido en el evento. Los comerciantes que intentan vender cerveza son escoltados hacia afuera por la seguridad.

El papel predominante del viche en el festival es aún más notable si se tiene en cuenta su historia al margen de la ley.

Pero en 2019, la Corte Constitucional del país dictaminó que una ley que brinda protección a las bebidas ancestrales de las comunidades indígenas debe aplicarse también a las afrocolombianas. Esto allanó el camino para que el Congreso legalizara el viche y lo declarara patrimonio de las comunidades negras del Pacífico colombiano.

El año pasado se concedió al viche el estatus de producto de patrimonio cultural.

Ahora, Solís y otras personas forman parte de un impulso para convencer a los colombianos de más allá del Pacífico de que adopten el viche como emblema cultural de todo el país.

“Perú tiene pisco, México tiene tequila, Escocia tiene whisky”, dijo Manuel Pineda, presidente del capítulo regional de la Asociación de Bares de Colombia. “Nosotros tenemos viche”.

El objetivo, dijo, es llegar a ser global.

“Es muy importante para nosotros respetar esos abuelos que lo trajeron hasta ahora”, dijo. “Pero lo queremos mostrar al mundo. Queremos que el mundo conozca esta historia”.

El ambiente que prevalece en el festival es de exuberancia y orgullo cultural, y los asistentes de todas las razas y orígenes étnicos son bienvenidos.

El viche está por todas partes. En botellas en pequeños puestos. Vertido en vasos de plástico de muestra. Se vende en las neveras de los conciertos. Metido en bolsillos y mochilas. Se reparte entre nuevos amigos. Celebrado en todo un pabellón con más de 50 familias productoras de viche, llamadas vicheras.

En el primer concurso de viche del Petronio, el ganador fue una mezcla de viche, jerez, licor de naranja y albahaca, jugo de limón y hoja de coca.

El licor está en las letras del popular trío de hip-hop ChocQuibTown, que en una noche de sábado de verano llenó una plaza enorme en Cali y abrió su actuación con la canción “Somos Pacífico”, que es tanto una descripción de personalidad pacífica como una definición del origen geográfico. Incluso los policías movían las caderas.

El viche se suele mezclar con hierbas, frutas y especias. Una versión llamada tomaseca tiene notas suntuosas de canela y nuez moscada; otra, el arrechón, cremoso y suave como la fruta borojó, se considera un afrodisíaco. El curao se infunde con hierbas como la menta, la manzanilla o el pipilongo, una planta autóctona de la región.

“Me parece rica una bebida tan cargada de simbolismo, de valores”, dijo Neila Castillo, de 68 años, quien estaba junto al puesto de Solís probando viches con una amiga de la universidad, Marta Espinosa, de 67 años. Metieron en sus bolsos botellas de viche puro de color blanco claro para disfrutarlas más tarde.

En 2008, el viche se convirtió en la bebida oficial del festival cuando los organizadores tomaron la decisión osada de comercializarlo durante el evento como parte de un “ejercicio de sensibilización”, a pesar de que todavía era ilegal, dijo Ana Copete, directora del festival y nieta del músico que lo inspiró. En aquel momento, el viche gozaba de una protección informal en el marco del evento, dijo, y los comerciantes podían vender sus productos sin la interferencia de las autoridades.

El viche representa el único ingreso para muchas familias en la región del Pacífico de Colombia, y en 2018, Copete lanzó un esfuerzo de colaboración con los productores para poner la legalización del viche en la agenda pública.

El grupo pronto consiguió el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia y de otros responsables políticos que vieron el potencial económico de la bebida.

“Ha sido una lucha mantenerla viva, que la tradición no desaparezca”, dijo Copete. Su presencia destacada en el festival, añadió, “permite que otras personas que no son del Pacífico conozcan esta bebida y conozcan lo que representa, la consuman y así ayuden a las familias vicheras”.

Solís, la productora de viche, creció con la bebida como parte de la vida cotidiana en Buenaventura, una ciudad portuaria del Pacífico a unos 80 kilómetros de Cali. Se tomaba no solamente como bebida espirituosa, sino también como medicina tradicional utilizada para ayudar en el parto, limpiar las heridas, calmar los dolores menstruales y tratar la infertilidad.

Cuando tenía 7 años, su tía le dijo que iba a instruirla en conocimientos locales de más de 300 años de antigüedad. Le tapaba los ojos a la niña con un pañuelo y le enseñaba a identificar las plantas únicamente por su fragancia.

Solís fue una de las primeras vicheras en registrar su empresa, Semillas de Vida, ante la autoridad comercial del país, incluso antes de que fuera declarada “patrimonio cultural inmaterial de la nación”.

Cuando se enteró del registro, lloró, saltó, gritó, abrazó a su hijo y dio gracias a Dios. El sentimiento, dijo, fue indescriptible.

Legalizar y honrar el viche, dijo, “fue una alegría tremenda, porque eso es una lucha de muchos”.

 

Publicado en NYT | by Julie Turkewitz. Investigadora social del Times para latinoamérica

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