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Latinoamérica

América Latina y el retorno a la barbarie

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EP New York/otros medios

Por:Mario Vargas Llosa

El segundo hombre fuerte de Venezuela, Diosdado Cabello, enfurecido porque, debido a la vertiginosa inflación que azota a su patria, el bolívar ha desaparecido de la circulación y los venezolanos sólo compran y venden en dólares, ha pedido a sus compatriotas que recurran al “trueque” para desterrar del país de una vez por todas a la moneda imperialista.

Es seguro que los desdichados venezolanos no le van a hacer el menor caso, porque la dolarización del comercio no es un acto gratuito ni una libre elección, como cree el dirigente chavista, sino la única manera como los venezolanos pueden saber el valor real de las cosas en un país donde la moneda nacional se devalúa a cada instante por la pavorosa inflación —la más alta del mundo— a la que han llevado a Venezuela sus irresponsables dirigentes multiplicando el gasto público e imprimiendo moneda sin respaldo. La alusión al trueque de Cabello es una diáfana indicación de ese retorno a la barbarie que vive Venezuela desde que, en un acto de ceguera colectiva, el pueblo venezolano llevó al poder al comandante Chávez.

El trueque es la forma más primitiva del comercio, aquellos intercambios que realizaban nuestros remotos ancestros y que algunos pensadores, como Hayek, consideran el primer paso que dieron los hombres de las cavernas hacia la civilización. Desde luego, comerciar es mucho más civilizado que entrematarse a garrotazos como hacían hasta entonces las tribus, pero yo tengo la sospecha que el acto decisivo para la desanimalización del ser humano ocurrió antes del comercio, cuando nuestros  antecesores se reunían en la caverna primitiva, alrededor de una fogata, para contarse cuentos. Esas fantasías los desagraviaban del espanto en que vivían, temerosos de la fiera, del relámpago y de los peores depredadores, las otras tribus. Las ficciones les daban la ilusión y el apetito de una vida mejor que aquella que vivían y de allí nació tal vez el impulso primero hacia el progreso que, siglos más tarde, nos llevaría a las estrellas.

En este largo tránsito, el comercio desempeñó un papel principal y buena parte del progreso humano se debe a él. Pero es un gran error creer que salir de la barbarie y llegar a la civilización es un proceso fatídico e inevitable. La mejor demostración de que los pueblos pueden, también, retroceder de la civilización a la barbarie, es lo que ocurre precisamente en Venezuela. Es, en potencia, uno de los países más ricos del mundo, y cuando yo era niño millones de personas iban allá a buscar trabajo, a hacer negocios y en busca de oportunidades. Era, también, un país que parecía haber dejado atrás las dictaduras militares, la gran peste de la América Latina de entonces. Es verdad que la democracia venezolana era imperfecta (todas lo son), pero, pese a ello, el país prosperaba a un ritmo sostenido. La demagogia, el populismo y el socialismo, parientes muy próximos, la han retrocedido a una forma de barbarie que no tiene antecedentes en la historia de América Latina y acaso del mundo. Lo que ha hecho con Venezuela el “socialismo del siglo XXI” es uno de los peores cataclismos de la historia. Y no sólo me refiero a los más de cuatro millones de venezolanos que han huido del país para no morirse de hambre; también a los robos cuantiosos con los que la supuesta revolución ha enriquecido a un puñado de militares y dirigentes chavistas cuyas gigantescas fortunas han fugado y se refugian ahora en aquellos países capitalistas contra los que claman a diario Maduro, Cabello y compañía.

Las últimas noticias que se han publicado en Europa sobre Venezuela muestran que la barbarización del país adopta un ritmo frenético. Las organizaciones de derechos humanos dicen que hay 501 presos políticos reconocidos por el régimen, y, pese a ello, se hallan aislados y sometidos a torturas sistemáticas. La represión crece con la impopularidad del régimen. Los cuerpos de represión se multiplican y, el último en aparecer, ahora opera en los barrios marginales, antiguas ciudadelas del chavismo y, debido a la falta de trabajo y la caída brutal de los niveles de vida, 

convertidos en sus peores enemigos. Las golpizas y los asesinatos a mansalva son incontables y quieren, sobre todo, mediante el terror, apuntalar al régimen. En verdad, consiguen aumentar el descontento y el odio hacia el Gobierno. Pero no importa. El modelo de Venezuela es Cuba: un país sonámbulo y petrificado, resignado a su suerte, que ofrece playas y sol a los turistas, y que se ha quedado fuera de la historia.

Por desgracia, no sólo Venezuela retorna a la barbarie. Argentina podría imitarla si los argentinos repiten la locura furiosa de esas elecciones primarias, en las que repudiaron a Macri y dieron quince puntos de ventaja a la pareja Fernández/Kirchner. ¿La explicación de este desvarío? La crisis económica que el Gobierno de Macri no alcanzó a resolver y que ha duplicado la inflación que asolaba a Argentina durante el mandato anterior. ¿Qué falló? Yo pienso que el llamado ”gradualismo”, el empeño del equipo de Macri en no exigir más sacrificios a un pueblo extenuado por los desmanes de los Kirchner. Pero no resultó; más bien, ahora los sufridos argentinos responsabilizan al actual Gobierno —probablemente el más competente y honrado que ha tenido el país en mucho tiempo— de las consecuencias del  populismo frenético que arruinó al único país latinoamericano que había conseguido dejar atrás al subdesarrollo y que, gracias a Perón y al peronismo, regresó a él con empeñoso entusiasmo.

La barbarie se enseñorea también en Nicaragua, donde el comandante Ortega y su esposa,  después de haber masacrado a una valerosa oposición popular, ha retornado a reprimir y asesinar opositores gracias a unas fuerzas armadas “sandinistas” que se parecen ya, como dos gotas de agua, a las que permitieron a  Somoza robar y diezmar aquel infortunado país. Evo Morales, en Bolivia, se dispone a ser reelegido por cuarta vez como presidente de la República. Hizo una consulta a ver si el pueblo boliviano quería que él fuera de nuevo candidato; la respuesta fue un no rotundo. Pero a él no le importa. Ha declarado que el derecho a ser candidato es democrático y se dispone a eternizarse en el poder gracias a unas elecciones manufacturadas a la manera venezolana.

¿Y qué decir de México? Eligió abrumadoramente a López Obrador, en unas elecciones legítimas, y en el país prosiguen los asesinatos de periodistas y mujeres a un ritmo aterrador. El populismo comienza a carcomer una economía que, pese a la corrupción del Gobierno anterior, parecía bien orientada.

Es verdad que hay países como Chile que, a diferencia de los ya mencionados, progresa a pasos de gigante, y otros, como Colombia, donde la democracia funciona y parece hacer avances, pese a todas las deficiencias del llamado “proceso de paz”. Brasil es un caso aparte. La elección de Bolsonaro fue recibida en el mundo entero con espanto, por sus salidas de tono demagógicas y sus alegatos militaristas. La explicación de ese triunfo fue la gran corrupción de los Gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, que indignó al pueblo brasileño y lo llevó a votar por una tendencia contraria, no una claudicación democrática. Desde luego, sería terrible para América Latina que también el gigante brasileño comenzara el retorno a la barbarie. Pero no ha ocurrido todavía y mucho dependerá de lo que haga el mundo entero, y, sobre todo, la América Latina democrática para impedirlo.

(Publicado en Crónica.com.)

 

Agencias

Renuncia Carrasquilla pero protestas continúan en Colombia

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EP New York/agencias

La renuncia del ministro de Hacienda no aplaca las protestas que ya dejan 19 muertos en Colombia

Bogotá,  (EFE).- La renuncia del ministro de Hacienda de Colombia, Alberto Carrasquilla, marcó este lunes la sexta jornada de protestas contra la ya retirada reforma tributaria del Gobierno, en las que, según la Defensoría del Pueblo, han muerto al menos 19 personas y unas 800 personas han resultado heridas.

Carrasquilla, que estaba en el cargo desde el 7 de agosto de 2018 cuando comenzó el mandato del presidente Iván Duque, se convirtió en el villano de la actual crisis por la dureza del fracasado proyecto de reforma fiscal, que fue la chispa que encendió el fuego de las manifestaciones la semana pasada.

Esa iniciativa golpeaba en especial a la clase media y a la baja mediante la ampliación de la base tributaria y el cobro del IVA del 19 % a los servicios públicos.

Para reemplazarlo, Duque nombró como nuevo titular de Hacienda al hasta hoy ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, un economista y académico que también acompaña al presidente desde el inicio de su Gobierno.

Las movilizaciones sociales que comenzaron en noviembre de 2019 en protesta contra la política económica de Duque resurgieron con fuerza la semana pasada después de un paréntesis de más de un año por la pandemia de covid-19 que empobreció a miles de familias colombianas, y el detonante fue el controvertido proyecto de reforma tributaria.

VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA

Según el informe de la Defensoría, 19 personas han muerto durante las manifestaciones, 18 civiles y un policía, y actualmente está evaluando y clasificando 140 denuncias que incluyen información sobre fallecidos, desaparecidos, abuso policial y lesionados.

Sin embargo, organizaciones sociales han divulgado informes según los cuales el número de víctimas es incluso mayor que el de la Defensoría.

La ONG Temblores, que documenta violencia policial, informó que desde el 28 de abril hasta hoy contabiliza “26 personas víctimas de violencia homicida por parte de la Policía”.

Además reportó “142 víctimas violencia física”, 761 detenciones arbitrarias, 17 víctimas de “agresión en sus ojos”, nueve víctimas de violencia sexual y “56 denuncias por desapariciones en el contexto de la movilización”.

CRISIS EN CALI

Desde que comenzaron las manifestaciones, la situación más difícil se vive en Cali, capital del departamento del Valle del Cauca y principal ciudad del suroeste de Colombia, donde hay incertidumbre por cuenta de la violencia policial, los disturbios y los bloqueos, que están provocando desabastecimiento de alimentos y combustibles.

Uno de los momentos más difíciles de la jornada se vivió en un sector conocido como La Luna, en el sur de la ciudad, donde los manifestantes protagonizaron una batalla campal contra miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía.

La difícil situación fue grabada un fotógrafo conocido como Jahfrann, que en un en vivo de Instagram se conectó con personalidades latinoamericanas como el cantante puertorriqueño Residente y el conferencista mexicano Daniel Habif para mostrarles lo que estaba ocurriendo en La Luna.

Las manifestaciones también han dejado decenas de comercios destruidos y tienen paralizada la vida de Cali.

Las imágenes de largas filas para abastecer combustible y los estantes de alimentos vacíos en algunas plazas de mercado y tiendas tienen en vilo a las autoridades, que buscan una solución a un problema que aún no es crítico pero que crece velozmente.

Incluso la Aeronáutica Civil de Colombia restringió este lunes temporalmente las operaciones del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, que sirve a Cali, por las manifestaciones que constituyen la peor crisis del Gobierno de Duque.

PROTESTAS EN OTRAS CIUDADES

Los colombianos también salieron a protestar en otras ciudades como Bogotá, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga y Manizales, en jornadas en las que hubo nuevos disturbios.

En la capital colombiana, centenares de personas se congregaron frente al condominio donde tiene su residencia privada el presidente Duque para expresar su inconformismo con el Gobierno.

Aparte de Cali, hubo violencia en Barranquilla, capital del departamento caribeño del Atlántico, donde ocurrieron saqueos a supermercados y enfrentamientos con la fuerza pública.

Los sindicatos y organizaciones sociales convocantes de la protesta volvieron a llamar a una nueva jornada de “paro nacional” que tendrá lugar el próximo miércoles 5 de mayo.


Con inf. de Agencia EFE/DW noticias

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Agencias

Derechista Lasso , nuevo presidente de Ecuador

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EP EE.UU/ latinoamérica

Lasso se proclama ganador de presidenciales en Ecuador

QUITO  — “Desde hace años he soñado con la posibilidad de servir a los ecuatorianos para que el país progrese, para que todo podamos vivir mejor. Hoy ustedes han resuelto que eso sea así”, dijo por la noche un emocionado Guillermo Lasso en un recinto repleto de dirigentes y simpatizantes pese a la pandemia.

El exbanquero de derecha que por tercera vez buscaba la presidencia de Ecuador, agradeció tras el balotaje del domingo a los ciudadanos por haberle concedido el triunfo electoral. Además ratificó su decisión de gobernar para lograr equidad salarial y laboral de las mujeres, proteger a las adolescentes embarazadas, proteger a los integrantes de grupos LGBTI, apoyar a los agricultores y crear oportunidades para los jóvenes.

A pesar de su declarada convicción conservadora en temas como matrimonio igualitario y minoría sexuales, entre otros, se comprometió a aceptar otros puntos de vista. Acompañado de su esposa María de Lourdes Alcívar, su compañera en las últimas semanas de campaña, expresó que “desde el 24 de mayo me dedicaré a la construcción de un proyecto nacional que continúe escuchando a todos, porque este proyecto será de todo ustedes”.

“Iniciemos un época de encuentro en que los 17 millones de ecuatorianos podamos trabajar juntos para lograrlo”, afirmó. “Este es un día histórico, en que todos los ecuatorianos han decidido su futuro, han expresado con su voto la necesidad de cambio y el deseo de mejores días para todos”.

Al mismo tiempo, su rival, el izquierdista Andrés Arauz, en una declaración ante sus partidarios aceptó la derrota y convocó a sus seguidores, desde la tarima, a “volver a ser un solo Ecuador”.

“Creemos que representamos y luchamos por ideas y valores, pero hoy ha llegado el momento de avanzar, tenemos que tender puentes y construir consensos. Este es un traspié electoral, pero de ninguna manera es una derrota política ni moral”, dijo. Agregó que continuará por “el camino de la organización y construcción de un futuro más digno y solidario para todos los ecuatorianos y destacó que tras su discurso felicitaría a Lasso por su triunfo electoral.

Con el 93,38% de los sufragios válidos escrutados por el Consejo Nacional Electoral, Lasso se acreditó el 52,51% y Arauz llegó con el 47,49%.

La autoridad electoral no tiene previsto anunciar oficialmente al ganador de la contienda, entre otras razones, porque debe procesar más del 4% de documentos electorales inconsistentes y porque debe esperar que todas las actas ingresen a su sistema. De acuerdo con el cronograma electoral, el anuncio oficial del ganador debería producirse la última semana de abril.

Poco después de las declaraciones de ambos contendientes, el expresidente Rafael Correa (2007-2017), quien impulsó la candidatura de Arauz, agradeció a los votantes por su apoyo a través de Twitter. “Sinceramente creíamos que ganábamos, pero nuestras proyecciones eran erradas. Suerte a Guillermo Lasso, su éxito será el de Ecuador. Solo le pido que cese el lawfare, que destruye vidas y familias”.

Horas antes de que Lasso se proclamara vencedor, el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, reveló en la misma red social que felicitó al exbanquero. “Acabo de hablar con Guillermo Lasso, para felicitarlo por su triunfo y para ponernos a trabajar en conjunto en los temas que tengamos en común nuestros países”. A su vez, el exmandatario argentino, Mauricio Macri, también tuiteó: “Acabo de hablar con Guillermo Lasso para felicitarlo por su triunfo, que es muy importante para Ecuador y para la región”. Ambos, como Lasso, son de derecha.

En declaraciones a The Associated Press, el analista Jorge Ortiz, explicó que la diferencia entre Lasso y Arauz fue muy significativa “en experiencia, trayectoria, propuesta, en realizaciones. Arauz posiblemente es un buen hombre, hasta puede ser un buen prospecto político, pero no tiene ni un solo mérito: fue elegido a dedo por Correa, pero no por trayectoria, no por rumbo, por solidez. Lasso fue un candidato más asentado, que conoce más los problemas del país y que está dispuesto a solucionarlos pragmáticamente; ahí la diferencia esencial”.

El balotaje cerró el domingo tras una jornada sin mayores inconvenientes en el proceso, pero en medio de fuertes medidas sanitarias debido a un sostenido repunte de la pandemia de coronavirus que ha causado severas restricciones en ocho de las 24 provincias del país.

La analista política Grace Jaramillo, de la universidad British Columbia, en Vancouver, destacó a la AP que la tarea principal para el nuevo gobernante es “despolarizar el país. No habrá visos de gobernabilidad si el nuevo gobierno no tiende la mano y no genera una plataforma donde los acuerdos con la Asamblea sean posibles… crear una plataforma y una secuencia clara de acuerdos sobre la mesa”.

El ganador de las elecciones de este domingo reemplazará en el cargo al mandatario Lenín Moreno, desde el 24 de mayo de este año, por un período de cuatro años.

En la primera vuelta de febrero, Lasso —al frente del movimiento CREO— quedó segundo con una ventaja de apenas medio punto porcentual sobre el ambientalista y candidato indígena Yaku Pérez. Favorece las políticas de libre mercado y el acercamiento de Ecuador a organismos internacionales. Ha propuesto aumentar el salario mínimo a 500 dólares, encontrar formas de incluir a más jóvenes y mujeres en el mercado laboral y eliminar las tarifas para los equipos agrícolas.

Arauz, un economista de 37 años, encabezó la primera ronda de votaciones con más del 32% con base al caudal de votos de los simpatizantes de Correa, quien se encuentra prófugo de la justicia debido a una condena por delitos de corrupción. Este candidato propuso hacer que los ricos paguen más impuestos, desistir de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y buscar mecanismos legales para forzar la repatriación de los depósitos que los ecuatorianos tienen en el exterior. Arauz, postulado por la coalición Unión por la Esperanza (UNES), era un virtual desconocido en el país hasta cuando fue impulsado por Correa.

Esta decisiva jornada se llevó a cabo con relativa normalidad en todo el país. Esta vez no hubo vendedores ambulantes que en el pasado convertían los alrededores de los recintos electorales en verdaderos mercadillos e improvisados comedores callejeros.

En estos comicios, que abrieron a las 7 de la mañana y cerraron a las 5 de la tarde, las autoridades pidieron a los votantes usar mascarilla, llevar alcohol o gel desinfectante y llevar su propio bolígrafo, además de guardar al menos dos metros de distanciamiento social.

Ecuador registra 344.877 contagiados y 17.275 fallecidos, y enfrentaba un nuevo repunte de la enfermedad que obligó a más restricciones en un país con un lento y complicado proceso de vacunación.

El coronavirus, cuyos primeros casos se reportaron en febrero del 2020, paralizó por meses al 70% del aparato productivo.

(Con inf. de AP)

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Colombia

Colombia en cuidados intensivos tras repunte de pandemia

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EP EE.UU/ Colombia

COLOMBIA, EN LA UCI TRAS LA PANDEMIA DEL COVID-19

El país atraviesa la crisis económica más grave de su historia y subir los impuestos, tal como pretende el presidente Duque, no parece la más acertada de las estrategias para hacer frente a la misma.

por Ricardo Angoso

La crisis provocada por la pandemia del COVID-19 ha cambiado el mundo, obviamente, pero también ha tenido una fuerte impacto social y económico, para todos, pero sobre todo para los más desfavorecidos, como suele suceder en todas las crisis. Las desigualdades entre los países desarrollados y subdesarrollados se agravarán a tenor de la pandemia, siendo los más ricos y con más recursos tecnológicos los más favorecidos, y entre las clases sociales, machacando a los sectores más vulnerables y con menos recursos para hacer frente a una recesión que parece a estas alturas interminable y sin que se atisbe en el corto plazo una salida a la misma.

Mas bien lo contrario: la crisis se prolonga en el tiempo, los casos no remiten, la vacunación avanza a un ritmo demasiado lento para esperar que la misma concluya este año y muchos economistas alertan que lo peor de la aguda crisis social y económica está todavía por llegar. Todos estos elementos confluyen en la actual coyuntura de Colombia e incluso los agrava ante la tardía llegada de la vacuna y un proceso de vacunación demasiado lento quizá por la falta de vacunas dada la escasa capacidad de previsión del ejecutivo colombiano, que debería haber comprado en los mercados internacionales más dosis, tal como han hecho decenas de países. Por ejemplo, Chile, como no podía ser menos, se ha convertido en el modelo regional en lo que se refiere a la estrategia de vacunación, habiendo vacunado ya a la mitad de su población.

Si algo ha revelado esta crisis, es que la ineptitud abunda en todo el mundo, tanto a derecha como a izquierda, y que gestión de la crisis, en la que todos nos movíamos a ciegas desde el principio por desconocimiento, ha revelado las carencias de muchos de nuestros países en áreas tan fundamentales como la salud pública, la eficiencia de nuestras administración a la hora de atender las necesidades sociales y el funcionamiento del Estado de Bienestar en el mundo.

A tenor de que estamos viendo en las calles de Bogotá y otras ciudades del país, donde acechan la delincuencia y la pobreza -pese a que el DANE sigue considerando “ricos” a todos los colombianos que tengan unos ingresos superiores a los 80 dólares mensuales (283.000 pesos de mierda)-, la situación es realmente muy grave. Basta con pasearse por las principales avenidas y calles y vemos que lo que más abunda son los carteles de “se vende” o “se arrienda” en los antiguos negocios cerrados por la grave crisis que golpea sin piedad a todos los sectores sociales y económicos. Muy pocos se han librado de los efectos causados por esta recesión provocada por la pandemia del COVID-19 y la crisis ha golpeado, casi por igual, a todos los agentes económicos, aunque siempre son los más vulnerables, es decir, los más pobres,  los que se llevan la peor parte. Todas las crisis reproducen el mismo esquema en que los más pobres se vuelven más pobres y los más ricos, como un presagio fatal del cataclismo social que provocan las mismas, más ricos.

CUADRO ECONÓMICO MUY COMPLEJO Y REFORMA TRIBUTARIA

“En 2020 el PIB per cápita cae en picado 8,7 por ciento, el número de patrones o empleadores disminuyó un 32,4 por ciento (principalmente por la masiva quiebra de micro, pequeños y medianos empresarios), se destruyeron 5 millones de puestos de trabajo, el desempleo afecta al 34,2 por ciento de la fuerza laboral, hay incertidumbre por el futuro y el riesgo de seguir en la miseria o caer en la pobreza en 6 de cada 10 colombianos, solo 14,6 por ciento de las empresas han podido seguir funcionando normalmente, el resto, el 85,4 por ciento, se declararon en quiebra (10,8%), tuvieron que cerrar temporalmente (52%) u operan parcialmente con teletrabajo (22,6 %)”, escribía el analista Libardo Sarmiento al referirse a la difícil coyuntura económica del país tras la COVID-19.

Aparte del impacto económico, la estructura social del país se verá seriamente afectada, sobre porque se implementará la desigualdad y la ínfima clase medida se verá mermada en términos cuantitativos y en sus ingresos, sobre todo porque no ha habido desde la administración una política seria, rigurosa y práctica de ayuda a los pequeños y medios empresarios, columna vertebral de una economía que se suponía desarrollada. “Sobresale en esta situación el fin de la clase media más vulnerable debido a la quiebra de sus negocios, caída en el desempleo, las barreras para acceder a subsidios o la pérdida de poder adquisitivo, el cual difícilmente volverán a recuperar en el corto plazo”, seguía señalando Sarmiento.

En lugar de haber apoyado a este tejido social que conforma la clase media, media baja y media alta, el ejecutivo de Duque se ha empeñado en una reforma fiscal que pone al país ante un incierto horizonte -¿cómo se pueden subir los impuestos en medio de la mayor crisis económica conocida en la historia de Colombia?-, en apoyar a las grandes corporaciones y grupos con ingentes recursos del Estado tan necesarios para dar cobertura social a los más vulnerables, y un desmesurado interés por parte del gobierno en satisfacer y complacer las demandas de la oligarquía local, incluyendo a los bancos y a las grandes corporaciones financieras.

Sin una auténtica política social y fiscal, repartiendo recursos entre los desempleados y los pequeños empresarios y bajando los impuestos, difícilmente el país podrá hacer frente a una crisis de esta magnitud tan brutal, por mucho que el Fondo Monetario Internacional haya mejorado las previsiones para Colombia y que la administración intente explicarnos el mejor de los mundos para el presente año. La reforma tributaria, como elemento central de la estrategia del presidente Duque para hacer frente a la crisis, no generará empleo ni redundará en aumento de las inversiones externas e internas, sino más bien lo contrario. Intentar atraer a empresarios extranjeros para que inviertan en Colombia subiendo los impuestos no parece, desde luego, la mejor de las estrategias para incrementar la llegada de los tan necesarios capitales del exterior.


RICARDO ANGOSO GARCÍA
Coordinador del Foro Ideas para la Democracia:

http://www.foroideasparalademocracia.com/
Youtube.com:https://www.youtube.com/channel/UC9EOzzOxF5km99_0wKE9yWA?view_as=subscriber

Blog:http://iniciativaradical.org/web/

Facebook:https://www.facebook.com/ricardo.angoso

Web:https://www.casaquintahotel.co/

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