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La verdadera historia sobre Panamá , el sistema financiero y “el paraiso fiscal”

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 En un continente de estados intervencionistas, sus gobiernos han buscado interferir lo mínimo necesario con los negocios. En una región proverbialmente ensimismada, cerrada por largo tiempo al impacto de las corrientes financieras y comerciales internacionales, Panamá es portuaria, cosmopolita, y en épocas recientes, bastante próspera. En 2015 fue el país latinoamericano cuyo PIB más creció, a tasas cercanas al 6% anual. Desde su independencia de Colombia en 1903, Panamá ha tenido al dólar como su moneda y la globalización como su estrategia preferida.

 El estandarte económico nacional es, por supuesto, el Canal de Panamá. Pero a la par con esa vía interoceánica, Panamá construyó un centro financiero internacional que hoy está en la noticia por cuenta de los Panamá Papers, el escándalo que reveló los mecanismos usados por muchos poderosos para esconder riquezas. Panamá se ha especializado, entre otras cosas, en proveer servicios financieros “offshore”, extraterritoriales, a clientes que no residen habitualmente en el país. Lo que genera muchas suspicacias entre sus críticos, quienes aseguran que los centros “offshore” se convierten en un vehículo para la evasión de impuestos para una élite extranjera.

 “Los países que son calificados de paraísos fiscales son los que tienen regulaciones que permitan a personas abrir cuentas o establecer empresas sin revelar cierta información y usando estructuras que no son accesibles a los gobiernos de origen de dichas empresas”, asegura a BBC Mundo Allison Christians, experta en derecho tributario de la Universidad de McGill en Canadá.

 La sistema bancario se defiende

 Los defensores de la industria financiera panameña y de otros centros “offshore” recuerdan, sin embargo, que hay razones perfectamente legítimas para mantener cuentas extraterritoriales, como la cobertura de riesgos políticos, de divisas y de otra índole. Y es en todo caso un mecanismo usado extensamente en muchas partes. “Todos los países tienen hasta cierto punto medidas que permiten actuar como un paraíso fiscal para inversionistas y negocios de otros países. Este es un asunto global”, advierte Christians.

 Panamá objeta con vehemencia el calificativo de “paraíso fiscal”. En 2014 mantuvo una controversia con Colombia cuando las autoridades fiscales en Bogotá acusaron a sus vecinos de ser precisamente eso. Señalamiento que Colombia retiró meses después ante la presión diplomática panameña.

Y por supuesto, este lunes, voces panameñas han rechazado con furia las acusaciones que se elevan contra Panamá por el escándalo actual.

 Ramón Fonseca, cofundador de la firma Mossack Fonseca, de donde se filtró la información que desató el escándalo, calificó a esa filtración como un “ataque contra Panamá”. El presidente de Panamá Juan Carlos Varela, por su parte, advirtió en un comunicado que el país tendría “cero tolerancia ante cualquier aspecto de su sistema legal o financiero que no se maneje con altos niveles de transparencia”, según reportaron medios locales. Pero no es la primera vez que el sector financiero panameño ha enfrentado cuestionamientos de esta índole.

 Siendo Panamá un país de servicios, ha desarrollado un fuerte centro bancario, desde los años 70, sacándole provecho a su estratégica posición geográfica.
 Sistema financiero de los años 70s

 Al igual que otros grandes nodos del comercio mundial como Hong Kong y Singapur, Panamá desarrolló un sistema financiero orientado a las transacciones internacionales, que crecía junto con su estatus como gran puerto, impulsado por el Canal de Panamá. En la década de 1960 el canal mismo estaba en manos de Estados Unidos, pero las autoridades panameñas empezaron a promover medidas para atraer a bancos y capitales internacionales. Un primer decreto en 1970 creó formalmente el centro financiero internacional. A los pocos años, docenas de bancos internacionales ya se habían instalado en la ciudad de Panamá. Los atraía, al igual que ahora, el hecho de tener cerca el negocio comercial del canal y también el dólar como moneda, lo que prometía estabilidad. Así como gobiernos que prometían una regulación favorable a los negocios.

 Para 1982 ya había más de 100 bancos internacionales en la Ciudad de Panamá.

Pero la década que siguió fue difícil para el papel de Panamá como centro financiero “offshore”. En ese año la crisis financiera global golpeó de manera especial a América Latina. El sistema financiero mundial tambaleó por efecto de la deuda de países como México o Argentina. Y muchas voces en la comunidad internacional empezaron a cuestionar, a lo largo de la década, el influjo de narcodineros en la economía panameña.

 Para 1988, Washington, ya involucrado en una disputa creciente con el entonces gobernante de la nación centroamericana, Manuel Antonio Noriega, había congelado fondos panameños en Estados Unidos.

En diciembre de 1989 los infantes de marina estadounidenses invadieron Panamá. El sueño del país de convertirse en un imán de las altas finanzas podría haber terminado ahí.

 Pero en la siguiente década, Panamá reconstruyó su centro financiero internacional.

Se crearon nuevas entidades regulatorias, volvieron los bancos y Panamá gradualmente ha buscado quitarse el estigma de ser un “paraíso fiscal”. En 2011, luego de firmar acuerdos para compartir información tributaria con Estados Unidos y otros países, Panamá fue removido de la llamada “lista gris” compilada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para señalar a naciones que no ofrecen suficiente transparencia en ese sentido.

 Para 2015 había más de 90 bancos aportando cerca del 7,5% del PIB panameño, lo que constituía el sexto rubro más importante en la economía del país.

 Había toda una infrastructura legal y administrativa para atender a la banca extraterritorial, entre la cual está la firma Mossack Fonseca. “Hasta donde se, Panamá no es ni mas ni menos propensa a negocios turbios que otros centros financieros offshore”, asegura a BBC Mundo Allison Christians de la Universidad de McGill. Lo que puede resultar de escaso consuelo a Panamá, un país que por cuenta de este mayúsculo escándalo está siendo asociado a acusaciones de ayudar a eludir de impuestos a escala global.

 Panamá Papers – Los paraísos fiscales de los ricos y famosos al descubierto:

 11 millones de documentos que estaban en manos de la firma legal panameña Mossack Fonseca fueron entregados al diario alemán Sueddeutsche Zeitung, el que los compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. El programa Panorama de la BBC es uno de los 107 medios de comunicación en 78 países que han estado analizando los documentos. La BBC no conoce la identidad de la fuente.

Los documentos muestran cómo la compañía ha ayudado a clientes a lavar dinero, eludir sanciones y evadir impuestos. Mossack Fonseca dice que ha operado sin reproches por 40 años y nunca ha sido acusado o imputado por actos criminales.

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Enfoque Mundial

Palestinos reclaman victoria en Gaza tras inicio de tregua

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EP EE.UU/ agencias

CIUDAD DE GAZA, Franja de Gaza  — Miles de palestinos se manifestaron en la madrugada del viernes tras la entrada en vigor de un alto el fuego en la última guerra de Gaza, visto por muchos como una costosa pero clara victoria para el grupo insurgente islamista Hamas sobre un Israel mucho más poderoso.

Los 11 días de guerra causaron más de 200 muertos, en su gran mayoría palestinos, y una devastación generalizada en la ya empobrecida Franja de Gaza, gobernada por Hamas. Pero las oleadas de proyectiles que paralizaron la vida en gran parte de Israel son consideradas por muchos palestinos como una respuesta valiente a lo que se percibió como abusos israelíes en Jerusalén, el corazón emocional del conflicto.

La tregua enfrentará una primera prueba el viernes, cuando docenas de miles de palestinos acudan a las oraciones semanales en el complejo de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, un sitio sagrado tanto para musulmanes como para judíos. Las manifestaciones de celebración podrían provocar confrontaciones con la policía israelí e iniciar una nueva escalada como la que derivó en el conflicto de los últimos días.

Miles de personas salieron a las calles de Gaza al inicio del alto el fuego a las 02:00 de la madrugada. Hombres jóvenes ondearon banderas palestinas y de Hamas, repartieron dulces, hicieron sonar bocinas y prendieron fuegos artificiales. Las celebraciones espontáneas se repitieron en Jerusalén este y en toda la Cisjordania ocupada.

El ambiente era más sombrío en Israel, donde el primer ministro, Benjamin Netanyahu, enfrentó las airadas acusaciones de su base conservadora que considera que detuvo los enfrentamientos demasiado pronto.

Como en las tres guerras previas entre los enemigos acérrimos, la última ronda de combates concluyó sin un claro ganador. Israel reclamó haber causado grandes daños a Hamas con cientos de demoledores ataques aéreos pero, de nuevo, no pudo detener el lanzamiento de cohetes.

Hamas también reclamó la victoria a pesar de las terribles consecuencias de la guerra para incontables familias palestinas que perdieron a sus seres queridos, sus casas y sus negocios. Ahora enfrenta el enorme desafío de reconstruir un territorio afectado por una elevada tasa de desempleo y por la pandemia del coronavirus.

La tregua estuvo mediada por el vecino Egipto luego de que Estados Unidos presionó a Israel para parar su ofensiva. Netanyahu anunció que su país había aceptado la propuesta el jueves en la noche e hizo hincapié en que “la realidad sobre el terreno determinará el futuro de la campaña”.

Los enfrentamientos comenzaron el 10 de mayo, cuando insurgentes de Hamas en Gaza dispararon cohetes de largo alcance hacia Jerusalén. Los proyectiles llegaron tras días de choques entre manifestantes palestinos y policías israelíes en Al-Aqsa. Las severas tácticas policiales desplegadas en el complejo y la amenaza de desahucio de docenas de familias palestinas por porte de colonos judías avivaron las tensiones.

Hamas y otros grupos insurgentes lanzaron más de 4.000 proyectiles hacia Israel durante la guerra. Docenas de ellos llegaron hasta Tel Aviv, la bulliciosa capital comercial del país. Israel respondió con cientos de ataques aéreos contra lo que calificó de infraestructura militar de Hamas, incluyendo una vasta red de túneles.

Al menos 230 palestinos murieron, incluyendo 65 menores y 39 mujeres, y 1.710 más resultaron heridos, según el Ministerio de Salud de Gaza, que no distingue entre combatientes y civiles. En Israel fallecieron 12 personas, entre ellos un niño de cinco años y una joven de 16.

Desde el inicio de los combates, las infraestructuras de Gaza, que ya estaban debilitadas por un bloqueo de 14 años, se han deteriorado rápidamente y la ofensiva aérea causó daños en escuelas y centros de salud.

<span;>Los suministros médicos, el agua y el combustible para generar electricidad escasean en la Franja, sobre la que Israel y Egipto impusieron un bloqueo cuando Hamas le arrebató el poder a la Autoridad Palestina en 2007. Desde entonces, el presidente palestino, Mahmud Abás, gobierna las áreas autónomas de la Cisjordania ocupada por Israel y tiene una limitada influencia en Gaza.

<span;>___

<span;>Krauss informó desde Jerusalén.

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Investigaciones

Nueva guerra fría entre Rusia y Occidente

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EP España/ opinión

¿UNA NUEVA GUERRA FRÍA ENTRE RUSIA Y OCCIDENTE?

La fallida y controvertida visita del máximo representante de la diplomacia europea, Josep Borrell, a Moscú -humillación del ministro de exteriores ruso, Serguéi Lavrov, incluida- ha puesto sobre la mesa la tensión que rodea a las relaciones entre Occidente y Rusia.

por Ricardo Angoso

Mientras Borrell pisaba todavía territorio ruso, en una visita que rozó el paroxismo grotesco, en términos diplomáticos, Moscú expulsaba a varios diplomáticos de la Unión Europea, más concretamente a tres representantes de Suecia, Polonia y Alemania, en un gesto tan poco acorde con las formas como poco respetuoso con su visitante, casi humillante. Una afrenta absoluta sin necesidad de usar más eufemismos. Luego el canciller ruso, Lavrov, se inmiscuyó de la manera más poco apropiada -pese al apoyo recibido por parte de ese tahúr del Mississippi que es Pablo Iglesias- en los asuntos de España y comparó a los presos catalanes con el disidente ruso Alexei Navlany, sobre cuyo intento de asesinato sobrevuela la mano criminal del actual inquilino del Kremlin.

La paciencia de los europeos, abandonados durante cuatro años por unos Estados Unidos que hacían la vista gorda ante las constantes violaciones de los derechos humanos en el interior de Rusia y por sus brutales atropellos en el exterior, ha sido infinita y quizá no se ha manifestado, debido a las divisiones en el seno de la UE, con la suficiente contundencia y rotundidad.

Rusia, en estos años de satrapía de Vladimir Putin, ha envenenado y asesinado a disidentes, tanto en suelo ruso como en el exterior, ha acallado e incluso cerrado a los medios de comunicación que disentían con el máximo líder, ha perseguido con saña y brutalidad a cualquier forma de disidencia, incluso empleando medios policiales absolutamente brutales contra protestas pacíficas, y ha silenciado a cualquier voz crítica con el régimen neoimperial ruso. Por no hablar de la permanente exhibición, por parte de Putin y sus esbirros, de un discurso homófobo, machista, racista y reaccionario, casi de corte neofascista, de cara a la galería que dista mucho de lo que debería ser un liderazgo moderno, democrático y tolerante hacia todas las formas de expresión y género.

Luego,  en lo que respecta a la proyección exterior de Rusia, las cosas no podían haber ido por peor camino en los últimos años, habiendo hecho valer, mediante el uso de la fuerza bruta, su viejo poderío imperial en el espacio postsoviético. Moscú mantiene ocupada una parte de Moldavia -Transnistria- y tiene estacionado allí el XIV Ejército ruso; se anexionó unilateralmente a las “repúblicas” de Abjsia y Osetia del Sur en Georgia, en una guerra donde primó la tierra quemada y causando miles de muertos y desplazados; se anexionó Crimea, imponiendo a Ucrania una humillante entrega de este territorio, y ocupó en este país las regiones de Donetsk y Donbás, abriendo el camino para una larga guerra civil no concluida; y, por último, Putin tiene el dudoso honor de ser, junto con el sátrapa de Venezuela, Maduro, uno de los pocos dirigentes del mundo en haber apoyado la carnicería desatada por el dictador de Bielorrusia, Aleksandr Kukashenko, tras haber perdido las últimas elecciones en su país y haber perpetrado un fraude monumental para perpetuarse ad eternum en el poder.

LA POLÍTICA NEOIMPERIAL RUSA

Pero la agresiva política exterior rusa no solamente se circunscribe al mundo postsoviético, sino que tiene entre sus objetivos extender su poder e influencia en otros escenarios, como Oriente Medio, Asia y América Latina. En Oriente Medio, el régimen de Putin  se ha convertido en el mayor aliado del dictador sirio Bashar al-Asad, responsable de numerosas violaciones de los derechos humanos y de haber bombardeado hasta hospitales y otros objetivos civiles con el fin de doblegar a la resistencia democrática en el interior del país. Incluso Putin, que cuenta con una base militar en territorio sirio sobre el mar Mediterráneo, se ha entrometido descaradamente en la guerra civil Libia y ha tejido alianzas contra natura con Turquía e Irán, dos enemigos declarados de Occidente. Ankara hace años que abandonó toda esperanza de ingresar en la UE y Erdogan desestabiliza permanentemente el Mediterráneo Oriental, bien fomentando la inmigración ilegal para chantajear a Europa a cambio de dinero o enviando fuerzas militares para reclamar las reservas gasísticas de Chipre e Israel.

Paradójicamente, Putin, que nunca pone los huevos en la misma cesta, por decirlo vulgarmente, mantiene unas excelentes relaciones con Israel y en los últimos años los contactos entre el primer ministro del Estado hebreo, Benjamín Netanyahu, y el inquilino del Kremlin han sido frecuentes y la sintonía entre ambos en numerosos asuntos ha sido más que notable. La política hace extraños compañeros de cama.

En lo que respecta al resto del planeta, Rusia ha tenido una política mucho más ambiciosa y agresiva que la UE e incluso los Estados Unidos en Asia y América Latina, habiendo cimentado una sólida relación con China en estos años -mientras Trump dinamitaba todos los lazos con este país con su habitual torpeza- y manteniendo el habitual alto nivel en sus intercambios comerciales y políticos con la India, siendo su principal proveedor de armas.

Luego, en lo que se refiere a América Latina, es muy significativo que varios países del continente, entre los que destacan Cuba, Nicaragua, Argentina, México, Bolivia y Paraguay, hayan preferido comprar la vacuna Sputnik 5 a Rusia antes que iniciar negociaciones comerciales con otros laboratorios occidentales, lo que revela el peso creciente que va teniendo este país en este continente, donde cada vez se detecta un mayor desinterés y una falta de estrategia nítida por parte de los Estados Unidos y la UE hacia sus asuntos.

Así las cosas, ¿estamos ante una nueva Guerra Fría entre Occidente y Rusia? La pregunta sobra, ya estamos inmersos en la misma, y frente a una UE titubeante y débil, que se niega a mostrar su nervio diplomático fomentando una diplomacia más activa y unificada, Rusia aprovecha esos espacios dejados por los europeos para avanzar en numerosos escenarios. Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, abandonó en la cacharrería de la historia a la OTAN, humilló a sus socios europeos, destruyendo el vínculo transatlántico tras años de efectividad en la lucha contra el comunismo y la Unión Soviética, y, finalmente, descuidó numerosos escenarios en el planeta al igual que la UE, como ya hemos dicho antes, dejando los mismos en manos de otros países que, como Rusia, no iban a desaprovechar la ocasión para tratar de ocuparlos y ejercer su liderazgo, tal como está haciendo muy efectivamente. ¡Bienvenidos al siglo XXI!


RICARDO ANGOSO GARCÍA

http://www.foroideasparalademocracia.com/

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Agencias

“Navidad virtual” , un sacrificio en favor de la vida

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EP New York/opinión

El miedo marca una Navidad en tiempos de pandemia

Por VANESSA GERA

Montserrat Parello perdió a su marido hace ocho años, y las celebraciones navideñas con sus hijos y nietos la ayudaron a lidiar con la soledad. Pero este año, la mujer de 83 años estará sola en Navidad en su casa de Barcelona debido al riesgo de contagio del coronavirus.

Parello dijo sentirse sola y enfadada, y temía verse privada de afecto y calidez.

Tras este año de incertidumbre y caos de pandemia, todo lo que quería la mayoría de la gente por Navidad era algo de alegría y reuniones. En lugar de eso, a muchos les espera una temporada de aislamiento, duelo por seres queridos, preocupación por su empleo o afrontar el miedo a una variante del virus que podría ser más contagiosa.

Los vecinos de Londres y alrededores no pueden ver a nadie fuera de sus hogares. A los peruanos no se les permite conducir sus autos en Navidad y Año Nuevo, para disuadir de visitas incluso a familiares y amigos cercanos. Los sudafricanos no podrán ir a la playa en Nochebuena, Navidad o Año Nuevo.

El mosaico de restricciones que imponen los gobiernos locales y nacionales en todo el mundo varía mucho, pero pocas temporadas festivas se verán normales este año.

Gente de todo el mundo afrontaba decisiones difíciles entre arriesgarse a visitar a familiares mayores que han estado aislados o perderse una de las últimas navidades que podrían quedarles, con la esperanza de pasar las fiestas juntos el año que viene.

Estados Unidos no ha emitido restricciones nacionales a los desplazamientos, dejando esa decisión a los gobiernos estatales, aunque una agencia federal recomendó a la gente que se quedara en casa.

Michelle Dallaire, de 50 años y abogada en Idlewild, Michigan, dijo que esta sería su primera Navidad lejos de su padre, que vive en el norte de Virginia. Siempre se han reunido con la familia por Navidad, pero este año decidieron que el riesgo no valía la pena.

“Es triste, pero mejor que no volver a verle”, dijo Dallaire, que tiene problemas de salud que también la hacen más vulnerable al virus.

En Brasil, que tiene la segunda cifra de muertos más alta del mundo por detrás de Estados Unidos, Francisco Paulo tomó una decisión similar de no visitar a su anciana madre en Sao Jose do Belmonte, en el estado de Pernambuco. Paulo, portero de 53 años, pasará las fiestas trabajando en un edificio de Sao Paulo.

“Ahora confío en ir en auto (a Pernambuco) en mayo, y cruzo los dedos con que para entonces ella se haya vacunado”, dijo Paulo. “Esto no son navidades felices, pero al menos yo estoy sano y también toda la gente a la que amo”.

Se han atribuido más de 1,7 millones de muertes al virus en todo el mundo, y muchos siguen de luto o preocupados por seres queridos en hospitales o residencias ante el repunte del virus. Pero algunos de los que sobrevivieron a la enfermedad -y a todo lo demás que 2020 les ha puesto en el camino- quieren celebrar.

La doctora Elisaveta Tomova, anestesióloga en Macedonia del Norte, está exhausta tras meses ayudando a dar a luz a mujeres con el virus. También cuidó de su hijo de 26 años, que se contagió.

“Me enfrenté a un monstruo de nueve cabezas, y mi hijo y yo lo vencimos”, dijo la mujer de 54 años. “Ahora todo lo que necesito es tener a mi familia a mi alrededor, celebrar en silencio y llenar mi corazón de alegría”.

Mucha gente afronta las fiestas en medio de incertidumbre financiera, después de que las cuarentenas para frenar los contagios diezmaran las economías.

Matteo Zega, un cocinero italiano de 25 años que ha trabajado para restaurantes con estrellas Michelin, perdió una oferta de trabajo en Francia cuando se ordenó que bares y restaurantes siguieran cerrados hasta mediados de enero. Confía en comenzar una pasantía en Copenhague, siempre que las restricciones no desbaraten también ese plan.

“Me estresa”, dijo Zega. “Pero al final, no me puedo quejar cuando hay tanta gente sufriendo o muriendo. Puedes perder muchas cosas: empleos, dinero. Pero estoy aquí, estoy sano”.

En las últimas semanas, muchos países endurecieron sus restricciones con la esperanza de controlar el virus para poder relajar las normas en Navidad. Pero en muchos lugares, eso no ha funcionado.

En Italia, que tiene la mayor tasa de muertos confirmados de Europa y donde muchos se han visto sumidos en la pobreza tras las cuarentenas, el gobierno ha impuesto aún más restricciones.

Las cuatro naciones de Reino Unido -Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte- han abandonado sus planes originales de levantar medidas en Navidad para visitas familiares. Gran Bretaña fue el primer país en iniciar las vacunaciones con un fármaco que pasó controles rigurosos, y hace apenas unas semanas había esperanzas de que la vacuna pudiera frenar los contagios. Pero ahora, una sombra de inquietud envuelve a las fiestas ante un brusco aumento de infecciones.

Para empeorar las cosas, ha surgido una variante del virus en Londres y sus alrededores. Docenas de países han respondido prohibiendo los viajes desde Gran Bretaña, aunque Francia volvió a permitir la entrada de camiones desde el otro lado del Canal de la Mancha tras un cierre que provocó temores a desabastecimiento de comida en Navidad en Gran Bretaña.

Para Matt Balch, un australiano de 40 años que vive a las afueras de Londres, casi fue un alivio poder cancelar sus planes navideños. Tenía previsto viajar a la casa de sus suegros en Gales con su esposa, Kelly, y sus dos hijos pequeños.

“La perspectiva de estar en un auto durante seis horas de ida y de vuelta, con un bebé de 3 meses y otro de dos años me llenaba de pavor”, dijo.

Pero James Wren, que trabaja en el sector financiero en Hong Kong, se mostró apenado por su cambio de planes. En un principio iba a viajar a su casa en Irlanda, pero los frenéticos cambios en las normas de viajes y cuarentenas, junto con la incertidumbre por la situación del virus tanto en Hong Kong como en otros países, le llevaron a cancelar el viaje.

“Esta es la primera vez que no voy a estar con mi familia por Navidad, a pesar de que llevo muchos años viviendo fuera de Irlanda, de modo que fue una decisión muy dura que tomar”, dijo.

Aunque muchos países endurecieron sus restricciones, Líbano, que tiene el mayor porcentaje de cristianos en Oriente Medio, las levantaba pese al rápido auge de los casos. El gobierno tomó la decisión para reactivar una maltrecha economía y aliviar la desesperación agravada por una devastadora explosión en el puerto de Beirut el pasado agosto.

Pero para algunos, ni siquiera eso ha sido un alivio.

“Será un desastre después de las fiestas”, dijo Diala Fares, de 52 años. “La gente se comporta como si todo fuera normal, y a nuestro gobierno no le importa”.

Al menos, algunos niños pueden estar tranquilos de que Santa Claus vendrá de todos modos.

Durante un programa especial en CNN con personajes de Plaza Sésamo, el doctor Anthony Fauci, máximo especialista de enfermedades infecciosas en Estados Unidos, dijo que había ido al Polo Norte y vacunado a Santa Claus.

“Está preparado”, dijo Fauci.

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Periodistas de Associated Press en todo el mundo contribuyeron con esta nota

 

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