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Enfoque Mundial

SOLDADOS MERCENARIOS COMBATEN EN AFGANISTAN

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Historia de los mercenarios colombianos que combaten contra fuerzas pro-iraníes y Al Qaeda

La mayoría de ellos son ex militares colombianos que han cambiado la selva por el desierto y la lucha contra las guerrillas de las FARC y el ELN, y los cárteles del narcotráfico por el combate contra las fuerzas proiraníes y Al Qaeda.
  • PABLO PARDO

  • Corresponsal

  • Washington

  • @pablopardo1

Cientos de mercenarios de América Latina han sido trasladados desde Abu Dhabi a Yemen, donde están listos para combatir en la guerra civil de ese país. La mayoría de ellos son ex militares colombianos que han cambiado la selva por el desierto y la lucha contra las guerrillas de las FARC y el ELN, y los cárteles del narcotráfico por el combate contra las fuerzas proiraníes y Al Qaeda. Pero, según el diario ‘The New York Times’, también los hay chilenos, panameños y salvadoreños. En total, son 450. El diario colombiano ‘El Tiempo’ eleva esa cifra a 800. Visten uniformes de Arabia Saudí, pero están bajo el mando de los Emiratos Árabes Unidos, el país del que forma parte Abu Dhabi.

 Los primeros llegaron a la ciudad de Aden, la segunda mayor de Yemen, hace algo más de un mes, y se espera que jueguen un papel clave cuando las fuerzas suníes aliadas de los Emiratos y de Arabia Saudí se lancen a la toma de la capital del país, Saná, que está controlada por rebeldes chiíes de la tribu huti, apoyados por Irán. En Yemen también está muy implantada Al Qaeda en la Península Arábiga, a la que EEUU y, sobre todo, Arabia Saudí, llevan combatiendo desde hace cerca de una década.

 Son parte de una fuerza de unos 1.800 ex militares que fueron llevados a los Emiratos Árabes Unidos–donde está Abu Dhabi–en 2010 por Erik Prince, el fundador y ex máximo responsable de la empresa más famosa–y controvertida–en este peculiar sector: Blackwater. Fue un contrato por el que Prince se embolsó 529 millones de dólares (498 millones de euros). En la actualidad, la operación es coordinada por la empresa colombiana Global Services, que dirige el ex miembro de las Fuerzas Especiales de ese país, Óscar García Batte.

 Cuando los colombianos llegaron a los Emiratos, en 2010, fueron registrados oficialmente como trabajadores de la construcción, aunque reciben las mismas prestaciones sanitarias que las personas nacidas en el país. Desde entonces, se han encargado de la protección de puertos, por lo que cobran entre 2.000 y 3.000 euros al mes, y, según ‘El Tiempo’, reciben una asistencia médica comparable a la de los nacidos en el emirato. Los que se han ido como voluntarios a Yemen reciben, además, un plus de peligrosidad de unos 1.000 euros semanales. Según ‘El Tiempo’, a su regreso a los Emiratos recibirán la nacionalidad de Abu Dhabi, que podrán extender también a su familia más cercana.

 La inesperada llegada de los colombianos a Yemen pone de manifiesto la incapacidad de Arabia Saudí y de otros países del Golfo Pérsico de defenderse. De hecho, Arabia Saudí no ha sido capaz de evitar que Yemen, un país con el que comparte frontera y que es mucho más pobre, cayera en la órbita de influencia de su enemigo histórico, Irán. Paradójicamente, Arabia Saudí es el mayor comprador de armas del mundo, con cerca de 10.000 millones de euros invertidos en la adquisición de material militar el año pasado.

 El recurso a mercenarios es una vieja tradición en la región, y parece haberse acentuado a medida que los países del Golfo han ido desarrollando unas economías basadas en la subcontratación de trabajos a extranjeros. El propio Abu Dhabi es un ejemplo de ello, y que de sus 9 millones de habitantes, el 50% han nacido fuera del país.

 Tradicionalmente, la mayor parte de los mercenarios eran de la antigua potencia colonial, Gran Bretaña, de Australia y de Sudáfrica. En Bahréin, el británico Ian Henderson sigue estando al frente de gran parte de la estructura de defensa del país.

 Ese país fue invadido por Arabia Saudí en 2011 para frenar la revuelta de la población chií, que constituye la mayoría de ese petroestado. Desde entonces, sus fuerzas de seguridad han contratado a 2.500 pakistaníes suníes, a los que han atraído simplemente por medio de anuncios en la prensa. Otros países que tienen mercenarios en la región son Malasia, Sudáfrica, Somalia y Eritrea. Según publicaciones militares estadounidenses, la gran ventaja de los soldados de fortuna procedentes de países en vías de desarrollo es que son mucho más baratos que los occidentales.

 Curiosamente, ‘The New York Times’ se refiere a los colombianos y a los demás latinoamericanos como “mercenarios”, incluso en el titular de la información. Cuando se trata de ciudadanos estadounidenses, el respetado diario estadounidense suele emplear el término “contratistas militares”.

elmundo.com

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Agencias

Petro promete poner fin a la violencia en Colombia

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EP New York/Latinoamérica

Petro jura como presidente, promete poner fin a la violencia

BOGOTÁ — Gustavo Petro juró el domingo como el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia y prometió poner fin definitivo a la violencia interna y buscar una nueva estrategia en la lucha contra el narcotráfico.

En un acto colmado de simbolismos en la Plaza de Bolívar, centro político e histórico de Bogotá, Petro juró defender la constitución y las leyes junto a Francia Márquez, quien también hizo historia como la primera afrodescendiente en ocupar la vicepresidencia de la nación.

El economista, de 62 años, recibió la banda presidencial de manos de María José Pizarro, congresista e hija del máximo comandante de la extinta guerrilla M-19, a la que perteneció Petro, asesinado cuando aspiraba a la presidencia.

Durante la ceremonia estuvo acompañado por la espada de Simón Bolívar, robada en enero de 1974 por el M-19 y que estuvo en su poder durante 17 años hasta que fue entregada al Estado en 1991 como un gesto de paz. Desde entonces permaneció guardada en una bóveda del Banco de la República y en 2020 fue trasladada al Palacio de Nariño, donde reside el presidente.

“Que la paz sea posible. Tenemos que terminar, de una vez y para siempre, con seis décadas de violencia y conflicto armado. Convocamos, también, a todos los armados a dejar las armas en las nebulosas del pasado. A aceptar beneficios jurídicos a cambio de la paz, a cambio de la no repetición definitiva de la violencia”, dijo el mandatario ante una multitud que lo ovacionaba al tiempo que coreaba su nombre.

Petro encarna a una izquierda que ha sido marginada y en ocasiones estigmatizada por el peso de más de cinco décadas de un conflicto armado interno que dejó 50.770 secuestrados, 121.768 desaparecidos, 450.664 asesinados y 7,7 millones desplazados forzosamente, según la Comisión de la Verdad.

Aunque desde hace cinco años el país atraviesa una etapa de posconflicto tras la firma del acuerdo de paz entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -la que fuera la guerrilla más antigua de Latinoamérica-, el pacto no puso fin a la violencia.

Petro aspira a lograr una “paz total” que implique el sometimiento a la justicia de las bandas del narcotráfico -como el Clan del Golfo- y la reanudación de las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa en el país.

Durante su discurso, Petro aseguró que es momento de cambiar la política antidrogas.

“Es hora de una nueva convención internacional que acepte que la guerra contra las drogas ha fracasado rotundamente, que ha dejado un millón de latinoamericanos asesinados, la mayoría colombianos”, sostuvo. “La guerra contra las drogas fortaleció las mafias y debilitó los Estados”, agregó.

Petro deberá sortear en su mandato la creciente violencia que ha cobrado la vida de más de 560 defensores de derechos humanos desde 2016, la inflación más alta de las últimas dos décadas y la búsqueda de consensos en un país dividido.

Varios sectores temen verse afectados por su objetivo de llevar adelante reformas en el agro, la producción energética, la policía, las pensiones y la recaudación de impuestos.

Al respecto, Petro enfatizó que “los impuestos no serán confiscatorios, simplemente serán justos en un país que debe reconocer como aberración la enorme desigualdad social en la que vivimos”.

Tras ser elegido Petro adoptó una postura más moderada que la que tuvo durante la campaña, lo que resultó en un amplio apoyo y en una mayoría en el Congreso clave para sacar adelante la reforma tributaria que le dará recursos para financiar programas sociales.

“Llegó el momento de devolverle la deuda a nuestra educación pública para que alcance a todos y todas y sea de calidad. Cuidaré de nuestros abuelos y abuelas, de nuestros niños y niñas, de las personas con discapacidad, de las personas a las que la historia o la sociedad ha marginado”, remarcó el mandatario.

En el empresariado y los mercados hay gran expectativa por el contenido de la reforma tributaria y otras medidas, como la posible suspensión del otorgamiento de licencias mineras y de exploración petrolera con el objetivo de acelerar la transición energética. El sector energético aporta alrededor del 18% de los ingresos fiscales de la nación y está en el primer renglón de las exportaciones.

Ricardo Triana, director ejecutivo del Consejo de Empresas Americanas -que agrupa a más de 100 compañías estadounidenses en 17 sectores-, aseguró que en una reunión previa a su elección Petro les prometió que respetaría los contratos firmados y que no correrían peligro las inversiones en marcha.

Petro también se comprometió a poner fin a la violencia “con una estrategia integral de seguridad… que vaya desde los programas de prevención hasta la persecución de las estructuras criminales y la modernización de las fuerzas de seguridad”.

Para ese efecto designó a Iván Velásquez como ministro de Defensa quien, según la analista política Sandra Borda, apunta a un proceso de transformación interno de las Fuerzas Armadas para acabar con la corrupción y promover el respeto de los derechos humanos.

La Plaza de Bolívar, a la que acudieron miles de personas, estuvo dividida en dos: en la primera parte se ubicaron representantes de varios países -entre ellos el rey Felipe VI de España y los presidentes de Chile, Paraguay, Ecuador y Costa Rica- y en la segunda los ciudadanos.

Además de los invitados internacionales, a la ceremonia asistieron los expresidentes colombianos Juan Manuel Santos, Ernesto Samper y César Gaviria, de tendencia liberal. Los conservadores Álvaro Uribe y Andrés Pastrana declinaron la invitación.

Ataviado con el traje tradicional del pueblo indígena guambiano, de sombrero de ala corta y traje de lanilla azul, Luis Alberto Tombe Cantero asistió a la posesión de Petro. “Es la primera vez que una posesión presidencial la acompaña realmente la base o el pueblo”, dijo a The Associated Press.

“Hoy se parte la historia de Colombia en dos. Hoy nace un nuevo sol para los nadies y las nadies”, aseguró a AP Rosa Chocó, oriunda de Cali.

La diversidad cultural de Colombia estuvo reflejada en la ceremonia de posesión y en la antesala, en la que decenas de artistas interpretaron ritmos nacionales en los parques del centro de la ciudad.

Durante la campaña Petro dijo que buscaría estrechar lazos con sus vecinos y especialmente con Venezuela, país con el que Colombia rompió relaciones en 2019.

El presidente venezolano Nicolás Maduro no fue invitado a la ceremonia de asunción dadas las profundas diferencias políticas con el mandatario colombiano saliente Iván Duque.

En la ciudad de Cúcuta, a pocos kilómetros de la frontera con Venezuela, la estudiante Daniela Cárdenas, dijo que espera que Petro lleve a cabo una reforma educativa que incluya ayuda financiera para los estudiantes universitarios. La joven estudia informática los domingos y trabaja el resto de la semana en un restaurante para pagar la matrícula y las tarifas.

“Para nosotros como estudiantes se nos dificultan muchas cosas”, dijo la estudiante de 19 años.

A unas cuadras, Aurora Rodríguez vendía cigarros, dulces y comida en la misma esquina donde tiene su puesto desde hace tres años. Dijo que siente que los gobiernos han abandonado ese estado durante mucho tiempo, permitiendo que crezca la violencia y disminuyan los servicios de atención médica, lo que espera que cambie con Petro. “Acá no tenemos seguridad, no tenemos salud”.

Justo al lado del puente fronterizo, en Venezuela, decenas de personas estallaron en aplausos en el momento en que Petro asumió el cargo.

“Ver a Gustavo Petro presidente es algo muy impresionante. Y tener la consciencia de que por primera vez en la vida somos gobierno es hermoso”, dijo a AP Javier Uscategui, un defensor de derechos humanos que trabaja con las víctimas del conflicto armado mientras usaba una gorra de béisbol con la rostros bordados del difunto líder revolucionario cubano Fidel Castro, el fallecido expresidente venezolano Hugo Chávez y otros líderes de izquierda.

Con información de EFE

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Agencias

EE.UU declara Viruela del mono como emergencia de salud pública nacional

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EP New York/Salud Pública Mundial

La administración Biden declaró el jueves el brote de viruela del simio como una emergencia de salud pública nacional en un esfuerzo por crear conciencia y acelerar los esfuerzos para combatirlo.

“Estamos preparados para llevar nuestra respuesta al siguiente nivel para abordar este virus, e instamos a todos los estadounidenses a que se tomen en serio la viruela del simio y asuman la responsabilidad de ayudarnos a enfrentar este virus”, dijo Xavier Becerra, secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, durante una sesión informativa con funcionarios y medios de comunicación.

La medida, que se ha estado considerando durante varias semanas, tiene como objetivo acelerar los posibles tratamientos y vacunas, que según la declaración ya no tendrían que pasar por las revisiones federales habituales.

La orden también permitirá al gobierno más flexibilidad para administrar el suministro actual de vacunas.

Actualmente, se informa que el gobierno tiene un suministro insuficiente en su reserva de Jyennos, la única vacuna contra la viruela del simio actualmente aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos. Aunque las autoridades han dicho que alrededor de 1,6 millones de estadounidenses corren un alto riesgo de contraer la viruela del mono, EE. UU. solo tiene suficientes dosis de Jyennos para inocular por completo a 550.000 personas.

La Organización Mundial de la Salud declaró la viruela del simio una emergencia mundial de salud pública el 23 de julio, y algunos funcionarios estatales han hecho lo mismo, incluido el gobernador de California, Gavin Newsom, quien emitió una declaración de emergencia estatal el lunes.

La viruela del mono es una enfermedad rara similar a la viruela, aunque los síntomas a veces son más leves. Se está propagando en gran medida entre hombres que tienen sexo con hombres, así como entre personas transgénero y no binarias, aunque los funcionarios de salud advierten que cualquiera puede contraer el virus a través del contacto directo con llagas infecciosas, costras o fluidos corporales, o al tocar ropa y ropa de cama usada por una persona con el virus.

Se han confirmado casi 800 casos en California, según los datos más recientes del Departamento de Salud Pública de California.

El estado informó que el 98,3% de esos casos se confirmaron en hombres, la mayoría de los cuales se identifican como LGBTQ.

A nivel nacional, se han confirmado más de 6600 casos desde el 18 de mayo, también predominantemente entre hombres homosexuales. La mayoría de los expertos creen que esas cifras subestiman en gran medida la propagación real del virus.

La capacidad de prueba, dijo Becerra, ha aumentado a 80,000 pruebas por semana, una cifra que debería seguir creciendo.

Créditos: Los Ángeles Times

 

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Agencias

La izquierda gana por primera vez elecciones presidenciales en Colombia

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EP New York/agencias

BOGOTÁ  — Colombia giró hacia la izquierda por primera vez en su historia al elegir al exrebelde y actual senador Gustavo Petro como su nuevo presidente, en una segunda vuelta electoral que mostró el descontento hacia la clase política tradicional en medio de un aumento de la desigualdad, los precios de los productos básicos y la violencia.

En una jornada en la que también se eligió a la líder social Francia Márquez como su vicepresidenta, la primera mujer de raza negra en ocupar el cargo, Petro se impuso al impredecible magnate de bienes raíces Rodolfo Hernández y de inmediato tendió la mano a sus opositores y críticos para intentar unir a una Colombia de varios rostros e intereses.

Cuando subió al escenario tras la victoria, ni el mismo Petro podía creer que fuera el presidente, aunque dijo haber soñado con ese momento. La tercera fue la vencida, perdió en 2010 cuando no tenía posibilidades reales y en 2018 contra el saliente mandatario conservador Iván Duque en el balotaje.

Su triunfo, sin embargo, no fue holgado. Según los resultados preliminares, obtuvo el 50,4% de los votos, suficientes para vencer en el balotaje a Hernández, que logró el 47% de los sufragios. El resultado anticipa que gobernará con la presión de la oposición, además de que no tendrá mayoría en el Congreso.

En su primer discurso le habló a esa otra mitad de Colombia que no votó por él y propuso un “gran diálogo nacional” que incluya a sus más férreos opositores para lograr consensos que le permitan hacer las ambiciosas reformas que prometió en campaña y que incluyen buscar una millonaria reforma fiscal para financiar programas sociales como educación superior gratuita y subsidios para madres cabezas de hogar.

“El triunfo que Petro muestra que la estrategia de miedo, de odio y de estigmatización hacia la izquierda ya no funciona en Colombia como política para ganar votantes”, dijo a The Associated Press Elizabeth Dickinson, analista senior para Colombia del International Crisis Group.

En Colombia la izquierda estuvo marginada debido a la asociación percibida con el conflicto armado del país, que se prolongó por cinco décadas con la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hasta que en el 2016 firmaron un acuerdo de paz con el Estado. En su juventud, Petro militó en la guerrilla M-19 de naturaleza nacionalista y antiimperialista, hasta que dejó las armas en 1991 en otro acuerdo de paz.

Con Petro, Colombia se une al grupo de países latinoamericanos que eligieron gobiernos de izquierda, como Pedro Castillo, en Perú; Xiomara Castro, en Honduras y Gabriel Boric, en Chile. La otra elección pendiente en la región es en octubre en Brasil, donde el izquierdista y exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva lidera las encuestas en Brasil.

Tras la victoria de Petro, todos lo felicitaron, incluido el gobierno de Estados Unidos, con quien el izquierdista ha dicho que cambiará los acuerdos impulsados hasta ahora, incluidos los relacionados con la lucha contra el narcotráfico y que han significado la presencia de agentes estadounidenses en territorio colombiano.

“Le propongo a América latina integrarnos más decididamente… no sólo porque tengamos la sangre latina, también la afro, la indígena ancestral”, dijo Petro en su discurso, en el que planteó a los “gobiernos progresistas” que es “insostenible” un futuro sustentado en “los altos precios del petróleo, del carbón y del gas”. En campaña prometió no otorgar nuevas licencias de explotación petrolera ni permitir el fracking, una técnica utilizada para sacar gas y petróleo de rocas profundas utilizando agua con químicos a alta presión.

Petro intentó disipar los miedos que aún tienen sus detractores, que advertían que Colombia viraría hacia el comunismo y se convertiría en “otra Venezuela”. En su discurso ante cientos de sus seguidores en Bogotá y divulgado en directo en redes sociales, aseguró que “vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia, no porque lo adoremos, sino porque tenemos primero que superar la pre modernidad en Colombia, el feudalismo en Colombia, los nuevos esclavismos”.

El presidente electo prometió en campaña sacudir las relaciones exteriores con Venezuela y Estados Unidos. Por un lado, planea reanudar las relaciones diplomáticas con el gobierno de Nicolás Maduro, al que Duque no reconoce como legítimo y con el que rompió relaciones desde 2019. Además, buscará liderar la lucha contra el cambio climático para proteger la selva amazónica, para lo cual buscaría un diálogo con Estados Unidos sobre las altas emisiones de gases efecto invernadero. Con el país norteamericano también plantea revisar el tratado de libre comercio firmado hace una década y la estrategia de lucha contra las drogas.

“Petro puede trabajar con Estados Unidos muy pragmáticamente… la relación va a seguir siendo fuerte. Pero a Petro le va a gustar replantear el tema de erradicación de cultivos ilícitos. Creo que el mandato de Petro y los intereses de implementar el acuerdo de paz significan un cambio de política en la política de drogas, lo cual debe ser negociado con Estados Unidos, que provee financiación”, aseguró Dickinson.

A nivel interno, Petro y Márquez han prometido gobernar para “los nadies y las nadies”, es decir, las minorías y los pobres, que en Colombia alcanzan el 39% de la población, según cifras oficiales del 2021.

“Que el viejo y la vieja puedan tener una pensión, que el joven y la joven puedan tener una universidad, que el niño y la niña pueden tener la leche y el pan y la carne no sea un objeto de lujo”, dijo Petro.

Con Márquez, Colombia lleva a un cargo de poder a una afrocolombiana y líder ambientalista ganadora en 2018 del The Goldman Environmental Prize, quien sufrió en carne propia la persecución por su liderazgo, por su oposición a la minería ilegal, ha recibido amenazas y un atentado con una granada en 2019.

“Vamos por la paz de manera decidida, con amor, sin miedo… vamos las mujeres a erradicar el patriarcado de nuestro país. Vamos juntos a erradicar el racismo estructural”, dijo Márquez en la noche del domingo mientras la multitud coreaba “¡Sí se pudo!”.
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Con información de AP

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