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Colombia

“Donde los hombres llevaban sombrero” : Iñaki Martínez, de la política a la literatura

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ENTREVISTA A IÑAKI MARTÍNEZ, ESCRITOR Y AUTOR DE LA NOVELA DONDE LOS HOMBRES LLEVABAN SOMBRERO

 “América Latina está claramente estancada en comparación con los Estados Unidos y Europa”

 “La revolución cubana fue un hito transcendental”


 por Ricardo Angoso

Abandonó la política a merced de su nunca ocultada vocación literaria. Vivió en Colombia algún tiempo y ejerció aquí de “embajador” del gobierno vasco. Ahora, ya bajo sus nuevos ropajes de escritor sin más apellidos, nos presenta su última novela, Donde los hombres llevaban sombrero, y regresa, como tantos otros creadores antes, a la idealizada y quizá perdida para siempre capital cubana, La Habana. Ha sido finalista del prestigioso Premio Nadal, de España, y su nombre nos deparará en el futuro seguras sorpresas literarias.


Ricardo Angoso: ¿Cómo diste ese cambio desde la política, o la actividad pública, hasta la literatura?

Iñaki Martínez: Yo he escrito siemre, ha sido una actividad constante en mi vida desde muy joven, desde los catorce años creo que comencé, y tengo varios novelas escritas no publicadas, relatos cortos, lo hacía para mí y sin la intención de publicar. Luego, con la edad, decidí interesarme en ir más allá e incluso publicar para someterme al escrutinio de los demás. Publiqué, en primer lugar, Arresti, que fue mi primera novela y luego La ciudad de la mentira, con la que quedé finalista del Premio Nadal y ahora esta última, Donde los hombres llevaban sombrero, que apareció recientemente.

R.A.:¿A qué se debe esa gran atracción que tiene para los escritores españoles Cuba y más concretamente La Habana?

I.M.:Yo creo que conozco bien ciudad de La Habana y tengo allá amigos, a los que visito con frecuencia. Creo que voy a La Habana una vez al año y voy cuando se me presenta la ocasión. Me llama la atención muchas cosas de Cuba, como creo que a muchos españoles también les sucede lo mismo por la historia del país y de la propia ciudad de La Habana. En la memoria colectiva de muchos españoles siempre está presente La Habana, eso es cierto. Y me llama mucho la atención, en segundo lugar, porque creo que la revolución cubana es uno de los grandes hitos del siglo XX. Aunque algunos simpaticen o no con el evento, hay que reconocer que la revolución cubana es un hito transcedental. Luego La Habana reúne, en esos años en los que yo sitúo la novela, a principios de los años cincuenta, justamente antes de la revolución cubana, todos los elementos para conformar el tipo de novela que yo escribo. En esos años, Batista acababa de dar el golpe de Estado y los rebeldes liderados por Fidel Castro iban tomando posiciones para más tarde, en 1959, tomar el poder. Los gansteres de los Estados Unidos se habían adueñado en cierta medida de la ciudad y estaban acaparando, con la inestimable ayuda de Bastista, una gran parte de los negocios, como los hoteles, las grandes salas de fiesta, las drogas y los casinos. Eran los dueños de la ciudad. Y para los personajes de mi anterior novela me pareció que ese marco era el adecuado para el desarrollo de la trama y que prosiguieran en La Habana sus aventuras.

R.A.: Aparte de esa atracción literaria por las Américas, también, por razones biográficas, siempre has tenido relación con ese continente, ¿me podría contar algo más de ese vínculo?

I.M.: Siempre he tenido relación con el continente por razones familiares. Yo nací en Guatemala y mi madre es panameña. Luego he vivido entre El Savador y Nicaragua entre 1980 y 1985, también he viajado mucho por el continente y creo conocerlo más o menos en profundidad. Fui asesor de la guerrilla salvadoreña y pasé allá cinco años. Latinoamérica es mi segunda casa y me siento muy comodo en esas tierras.

R.A.:¿Qué sentido había en esta novela, tenía alguna finalidad?

I.M.:Mi novela es una novela que pretende entretener a los lectores. Yo sigo los consejos del gran escritor Pío Baroja, renglón por renglón, cuando decía que la obligación del escritor, del novelista, es entretener a los lectores. Luego yo también me entretengo mucho escribiendo novelas y desarrollando estas historias de espionaje e íntriga. Esa era, en definitiva, la finalidad de la novela, habiendo tenido, además, la suerte de haber dado con una buena editorial que me publica y que las cosas, en cierto sentido, están funcionando.

EVOLUCIÓN DE AMÉRICA LATINA

R.A.:Como observador de América Latina y sus procesos, ¿cómo la ves hoy?

I.M.: Pues mal, mucho peor que hace quince o veinte años. No voy a decir que un deterioro vertiginoso pero creo que las condiciones de vida de la gente no mejoran y eso se nota en la calle. Las cifras macroeconómicas mejoran en algún momento para a renglón seguido desplomarse y se desploman desde el punto de vista de la vida de los ciudadanos de a pie, que viven en unas pésimas condiciones. Veo que los grandes males de la vida en América Latina siguen pesando en la mayor parte de los países y que la corrupción sigue siendo la tónica dominante sin que este flajelo sea combatido como debiera ser. Se dan algunas buenas noticias, como por ejemplo que un buen número de expresidentes latinoamericanos estén siendo enjuiciados o están en la cárcel, o están siendo investigados por asuntos de corrupción, mostrando que la justicia está empezando a funcionar. Pero tampoco soy muy optimista con respecto al final de todos estos procesos. La sanidad pública sigue siendo un desastre en la mayoría de los países de América Latina. Entonces, con una perspectiva hace diez, quince o veinte años, observo que las condiciones de vida de los ciudadanos latinoamericanos es mucho peor o no ha mejorado en términos cualitativos con el paso del tiempo. Las familias están completamente endeudadas y llegan a fin de mes a dudas penas, cuando llegan y buena parte de sus escasos ingresos son para pagar las deudas que tienen con las grandes financieras y los bancos. Es decir, no soy muy optimista con respecto al momento actual y tampoco buenas perspectivas de evolución a futuro.

R.A.:¿Quieres decir que América Latina está estancada?

I.M.: América Latina claramente está estancada, mientras que, por ejemplo, los Estados Unidos están funcionando muy bien, aun con las grandes diferencias sociales de siempre. Europa está despegando, saliendo de la crisis y el deseempleo se va reduciendo. Asia va con un bolido, a un buen ritmo de crecimiento. Y, sin embargo, en América Latina ocurre algo misterioso y persiste en ese estancamiento al que nos referíamos antes.

R.A.:¿Qué piensas de la situación que atraviesa Venezuela?

I.M.:Es una situación terrible, desde luego, y parece que es una mafia la que se ha enquistado en el poder y no lo suelta.

ENTRE EUSKADI Y CATALUÑA

R.A.:¿Qué te has encontrado en Euskadi después de tu regreso de las Américas?

I.M.: Una sociedad muy tranquila desde el fin de ETA. La sociedad vasca hoy es una sociedad tranquila y serena. Veo, además, que la sociedad vasca está dispuesta a repasar lo que ha ocurrido con los ojos muy abiertos y con un sentido muy crítico.Incluso sectores del País Vasco que hasta hace muy poco eran muy renuentes a hacer examen introspectivo de lo que había ocurrido en la sociedad vasca, porque en definitiva había que saldar cuentas con uno mismo, como la sociedad nacionalista vasca moderada, que no justificaban la violencia pero la veían como algo normal debido a ciertas condiciones “ambientales”, ahora ya no conviven con ese discurso. En estos momentos la mayor parte de la sociedad vasca comparte la lectura crítica con respecto a la época anterior y hay fenómenos que así lo atestiguan como la novela Patria, que ha supuesto un hito en toda España y también en Euskadi. Pero hay otros fenómenos que dan muestra de ese estado de cosas en una sociedad muy dispuesta a examinar su pasado desde un punto de vista crítico y ese va a ser muy beneficioso para todos, claro está.

R.A.:¿Y cómo observas la crisis de Cataluña?

I.M.: Con mucha decepción. Pienso que una sociedad que en tiempos fue vanguardia en numerosos aspectos y siempre a la cabeza de la vida cultural en el país, ahora me encuentro que es una sociedad donde se han creado unas trincheras artificiales que solamente dividen y no generan nada positivo. Esas trincheras han generado lo peor que le puede ocurrir a una sociedad y es que se haya generado una fractura social absoluta, algo que nunca pasó en Cataluña que era una de las sociedades mejor articuladas de España. Es decir, están dividiendo al país, y lo han conseguido en cierta medida, en dos sectores irreconciliables a corto y mediano plazo, con lo cual tenemos crisis española y catalana para muchos años. Además, el problema de los dirigentes catalanes es que están rozando el fanatismo. Otra cosa son las soluciones políticas que se le quieran dar a este conflicto, que siempre son difíciles, pero es inadmisible este nivel de fanatismo al que están llegando algunos al entender las posiciones del contrario y del adversario. Por ejemplo, Puigdemont se ha convertido en una suerte de líder carlista a su manera y se ven situaciones que recuerdan mucho al caudillismo latinoamericano en su peor expresión de la palabra. La discusión ya no es de carácter político sino que se reduce al estás con nosotros o estás contra nosotros y es algo, sinceramente, que no tiene sentido en el siglo XXI. Lo veo, francamente, muy mal, no sabemos como acabará esta crisis. ¿Qué sentido tienen esas adhesiones inquebrantables a un caudillo, donde pueden terminan? Recuerdan mucho, desde luego, a aquellas adhesiones inquebrantables al caudillo, a Franco, que demandaban los seguidores del régimen franquista en su momento. Y lo de Puigdemont, sinceramente, me suena a eso, ya no se discuten cuestiones políticas, sino a adhesiones a caudillos sin discusión alguna.

R.A.:¿Cómo ves el panorama cultural en España?

I.M.: Yo sigo siendo optimista con respecto a España porque así como somos malos para la convivencia y tenemos un problema de origen que no sabemos convivir que se traduce en todos esos problemas políticos que siempre tenemos encima de la mesa, desde el punto de vista artístico y cultural sigue siendo un país de genios con grandisimos talentos.Se está escribiendo mucho, surgen grandes narradores, buenos narradores, gente joven con talento y en el ámbito de las artes plásticas, también. Yo, en ese sentido, tengo mucha confianza en España porque creo que somos un país con grandes talentos.


Otros temas de Ricardo Angoso: Jair Bolsonaro , ¿otro Hitlre? ¿O un simple Trump a la brasilera?

 

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Agencias

Discurso de Petro en la ONU : un mensaje ambientalista en defensa de la coca

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EP New York | Asamblea de la  ONU

Petro en ONU: Dejen de envenenar la selva amazónica

NACIONES UNIDAS  — El presidente de Colombia Gustavo Petro pidió a un mundo “hipócrita” que no toque con “sus venenos” la belleza de la selva amazónica colombiana, necesaria para salvar a la humanidad del desastre del cambio climático.

En su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU, el mandatario condenó el martes el capitalismo y la sed por carbón, petróleo y cocaína, motivos de destrucción de la selva, dijo, e hizo un llamado a Latinoamérica para dejar de invertir en armas y apostar en cambio por salvar el medio ambiente.

Petro dijo que la guerra contra el narcotráfico ha fracasado, al igual que la lucha contra la crisis climática.

“La culpable de la adicción a las drogas no es la selva, es la irracionalidad del poder mundial,” señaló. El mandatario pidió que se ayude a los países a reducir la deuda externa para liberar fondos que “salven a la humanidad.”

El presidente sostuvo que, si no se endereza el rumbo, Estados Unidos verá morir de sobredosis a 2,8 millones de jóvenes por fentanilo, que no se produce en América Latina.

“(Estados Unidos) verá millones de afros norteamericanos ser apresados en sus cárceles privadas. El afro preso se convertirá en negocio de empresas carceleras, morirán asesinados un millón de latinoamericanos más, nos llenarán de sangre nuestras aguas y nuestros campos verdes, verán morir el sueño de la democracia tanto en mi América como en la América anglosajona,” señaló. “Por ocultar la verdad, verán morir la selva y las democracias.”

Petro también habló en defensa de preservar la planta de la coca.

“Para destruir la planta de coca arrojan venenos, glifosato en masa que corre por las aguas, detienen a sus cultivadores y los encarcelan,” dijo. “Destruid la planta que mata, gritan desde el norte, pero la planta no es sino una planta más de las millones que perecen cuando desatan el fuego sobre la selva.”

“¿Qué es más venenoso para la humanidad, la cocaína, el carbón o el petróleo?”, cuestionó el mandatario latinoamericano, quien respondió que el “poder” dictaminó que el “veneno” es la cocaína, mientras el carbón y el petróleo “deben ser protegidos, así su uso pueda extinguir a toda la humanidad”.

“Estas son las cosas del poder mundial, cosas de la injusticia, cosas de la irracionalidad, porque el poder mundial se ha vuelto irracional”, afirmó. Petro pidió que no le echen más las culpas de la irracionalidad y de la “tristeza de sus sociedades” a la selva, a la planta de la hoja de la coca y a quienes la cultivan y pidió mirar, en busca de ese culpable, hacia el mercado y la riqueza de los que tienen y quieren más.

Petro se posesionó el 7 de agosto como el primer mandatario de izquierda en la historia del país andino. Ha invitado a países de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe afectados por el narcotráfico a evaluar la política contra las drogas que, a su juicio, ha fracasado en Colombia.

El mandatario ordenó suspender un trámite que llevaba su antecesor para reanudar la aspersión aérea de cultivos ilícitos con el herbicida glifosato. Su nueva estrategia antinarcóticos busca promover la sustitución voluntaria de los cultivos de los campesinos y limitar la erradicación forzosa en la que intervienen fuerzas de seguridad estatales.

El mandatario llegó a Nueva York el domingo y habló ante migrantes colombianos en el condado de Queens. También se reunió con el secretario general de la ONU Antonio Guterres y con el enviado presidencial especial para el clima de Estados Unidos John Kerry.

Astrid Suárez colaboró desde Bogotá. EFE noticias

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Blog de Sucesos y Noticias

El “viche” colombiano , una tradición del pacífico con etiqueta de exportación

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EP New York | Latinoamérica

Cali , Colombia — Prohibido durante generaciones, este licor de caña se convirtió en un símbolo de la prolongada exclusión de la cultura negra del relato nacional de Colombia, y su veto, para muchos, fue una prueba más de que el país no reconocía las contribuciones de la comunidad.

Cuando era niña, Lucía Solís vio cómo su familia enterraba en el bosque un alijo de viche, un licor de caña apreciado pero prohibido, por temor a que la policía lo confiscara e incluso los arrestara.

Sin embargo, este mes de agosto se encontraba rodeada de botellas de viche, con su líquido de color ámbar, crema y cristal, abrumada por clientes deseosos de probarlo, ahora que es legal.

Estaba vendiendo su propia marca de licor en un puesto de una de las mayores celebraciones de la cultura afrodescendiente en América Latina, el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, en el que 350.000 visitantes convierten una amplia franja de Cali en una fiesta gigante.

“¡Soy sexta generación!”, gritó Solís, de 56 años, esforzándose por hacerse oír por encima de los sonidos de los bombos de sonido profundo y la marimba melódica mientras explicaba que ella era una más en la larga lista de mujeres que han elaborado viche. “La abuela, la bisabuela, la tatarabuela. Los ancestros”.

El viche, hecho de caña de azúcar destilada, fue inventado por personas que fueron esclavizadas en la región de la costa del Pacífico colombiano y ganó popularidad como respuesta casera al monopolio del gobierno sobre el licor de caña, convirtiéndose en una especie de alcohol ilegal colombiano.

Se diferencia de otros licores de caña de azúcar, como el aguardiente colombiano, porque la caña debe cultivarse junto al mar o a un río y junto a otras plantaciones autóctonas de la región que, según los productores, dan al viche su característico sabor ahumado y cítrico.

Prohibido durante generaciones, el viche se convirtió en un símbolo de la prolongada exclusión de la cultura negra del relato nacional de Colombia, y su veto fue una prueba más, según los críticos, de que el país no reconocía las numerosas contribuciones de la comunidad.

El festival Petronio Álvarez es una poderosa respuesta a cualquier intento de ignorar o descartar la cultura afrodescendiente de Colombia. Llamado así por un músico que celebraba su cultura en sus canciones, comenzó en 1997 como un evento musical y ha crecido hasta convertirse en una mezcla de reunión regional, semana de la moda, concursos de chefs, un festival de danza y uno de los conciertos más importantes del año.

Para algunos, la asistencia anual es una tradición, algo así como una peregrinación cultural. (El Petronio, como se le llama comúnmente al evento, fue virtual en 2020, en medio de la pandemia, y el año pasado se realizó en un formato reducido).

El festival en sí tiene lugar en un complejo deportivo al aire libre, donde un concurso musical que es una especie de Colombian Idol de la Costa del Pacífico otorgó este año uno de sus mayores premios a la banda La Jagua.

Pero su legendaria fiesta posterior se extiende a las calles de Cali, y este año hubo una aparición especial de Francia Márquez, la primera vicepresidenta afrocolombiana del país, que, recién llegada de una serie de visitas a presidentes sudamericanos, apareció en un balcón, saludando y mandando besos a una multitud que coreaba su nombre.

Después de generaciones en las que los colombianos negros en su mayoría han sido excluidos de las más altas esferas de la política nacional, el reciente ascenso político de Márquez —que nació en la más profunda pobreza y luego se convirtió en abogada y activista medioambiental antes de ganar la vicepresidencia— ha emocionado a muchos votantes.

En el festival, la comida y la bebida afrocolombianas son una parte esencial del ambiente, y el viche es el único alcohol permitido en el evento. Los comerciantes que intentan vender cerveza son escoltados hacia afuera por la seguridad.

El papel predominante del viche en el festival es aún más notable si se tiene en cuenta su historia al margen de la ley.

Pero en 2019, la Corte Constitucional del país dictaminó que una ley que brinda protección a las bebidas ancestrales de las comunidades indígenas debe aplicarse también a las afrocolombianas. Esto allanó el camino para que el Congreso legalizara el viche y lo declarara patrimonio de las comunidades negras del Pacífico colombiano.

El año pasado se concedió al viche el estatus de producto de patrimonio cultural.

Ahora, Solís y otras personas forman parte de un impulso para convencer a los colombianos de más allá del Pacífico de que adopten el viche como emblema cultural de todo el país.

“Perú tiene pisco, México tiene tequila, Escocia tiene whisky”, dijo Manuel Pineda, presidente del capítulo regional de la Asociación de Bares de Colombia. “Nosotros tenemos viche”.

El objetivo, dijo, es llegar a ser global.

“Es muy importante para nosotros respetar esos abuelos que lo trajeron hasta ahora”, dijo. “Pero lo queremos mostrar al mundo. Queremos que el mundo conozca esta historia”.

El ambiente que prevalece en el festival es de exuberancia y orgullo cultural, y los asistentes de todas las razas y orígenes étnicos son bienvenidos.

El viche está por todas partes. En botellas en pequeños puestos. Vertido en vasos de plástico de muestra. Se vende en las neveras de los conciertos. Metido en bolsillos y mochilas. Se reparte entre nuevos amigos. Celebrado en todo un pabellón con más de 50 familias productoras de viche, llamadas vicheras.

En el primer concurso de viche del Petronio, el ganador fue una mezcla de viche, jerez, licor de naranja y albahaca, jugo de limón y hoja de coca.

El licor está en las letras del popular trío de hip-hop ChocQuibTown, que en una noche de sábado de verano llenó una plaza enorme en Cali y abrió su actuación con la canción “Somos Pacífico”, que es tanto una descripción de personalidad pacífica como una definición del origen geográfico. Incluso los policías movían las caderas.

El viche se suele mezclar con hierbas, frutas y especias. Una versión llamada tomaseca tiene notas suntuosas de canela y nuez moscada; otra, el arrechón, cremoso y suave como la fruta borojó, se considera un afrodisíaco. El curao se infunde con hierbas como la menta, la manzanilla o el pipilongo, una planta autóctona de la región.

“Me parece rica una bebida tan cargada de simbolismo, de valores”, dijo Neila Castillo, de 68 años, quien estaba junto al puesto de Solís probando viches con una amiga de la universidad, Marta Espinosa, de 67 años. Metieron en sus bolsos botellas de viche puro de color blanco claro para disfrutarlas más tarde.

En 2008, el viche se convirtió en la bebida oficial del festival cuando los organizadores tomaron la decisión osada de comercializarlo durante el evento como parte de un “ejercicio de sensibilización”, a pesar de que todavía era ilegal, dijo Ana Copete, directora del festival y nieta del músico que lo inspiró. En aquel momento, el viche gozaba de una protección informal en el marco del evento, dijo, y los comerciantes podían vender sus productos sin la interferencia de las autoridades.

El viche representa el único ingreso para muchas familias en la región del Pacífico de Colombia, y en 2018, Copete lanzó un esfuerzo de colaboración con los productores para poner la legalización del viche en la agenda pública.

El grupo pronto consiguió el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia y de otros responsables políticos que vieron el potencial económico de la bebida.

“Ha sido una lucha mantenerla viva, que la tradición no desaparezca”, dijo Copete. Su presencia destacada en el festival, añadió, “permite que otras personas que no son del Pacífico conozcan esta bebida y conozcan lo que representa, la consuman y así ayuden a las familias vicheras”.

Solís, la productora de viche, creció con la bebida como parte de la vida cotidiana en Buenaventura, una ciudad portuaria del Pacífico a unos 80 kilómetros de Cali. Se tomaba no solamente como bebida espirituosa, sino también como medicina tradicional utilizada para ayudar en el parto, limpiar las heridas, calmar los dolores menstruales y tratar la infertilidad.

Cuando tenía 7 años, su tía le dijo que iba a instruirla en conocimientos locales de más de 300 años de antigüedad. Le tapaba los ojos a la niña con un pañuelo y le enseñaba a identificar las plantas únicamente por su fragancia.

Solís fue una de las primeras vicheras en registrar su empresa, Semillas de Vida, ante la autoridad comercial del país, incluso antes de que fuera declarada “patrimonio cultural inmaterial de la nación”.

Cuando se enteró del registro, lloró, saltó, gritó, abrazó a su hijo y dio gracias a Dios. El sentimiento, dijo, fue indescriptible.

Legalizar y honrar el viche, dijo, “fue una alegría tremenda, porque eso es una lucha de muchos”.

 

Publicado en NYT | by Julie Turkewitz. Investigadora social del Times para latinoamérica

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Agencias

Artesanías colombianas conquistan el mundo con historia y diversidad

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EP New York/ artesanías colombianas

Las artesanías colombianas cruzan fronteras cautivando con historias y diversidad

Medellín (Colombia) – Las creaciones artesanales colombianas cada vez son más solicitadas por el consumidor extranjero que aprecia la delicadeza de piezas hechas a mano, la belleza de sus diseños, las fibras naturales y, en especial, las historias que cuentan parte de la esencia del artesano y de su comunidad.

La riqueza cultural de Colombia, que se exhibe por estos días en la feria Expoartesano en Medellín, le abrió las puertas del mercado internacional a artesanías provenientes de Nariño, Guajira, Amazonas y Boyacá, entre otras, donde las tradiciones son talladas, tejidas o moldeadas con un arte empezó a hablarle al mundo.

La líder comercial para laboratorios de Artesanías de Colombia, Mónica González, explicó a Efe que el cliente internacional está buscando “productos innovadores y diferentes, y en Colombia tenemos mucha diversidad”.

“Son productos hechos a mano, no son industrializados. Cada pieza que llega al exterior está hecha por las manos del artesano y cuenta una historia. No es solo un producto. Es arte. Cada pieza es única porque ellos le ponen su esencia y la de su comunidad”, afirmó.

Las exportaciones colombianas de artesanías en 2021 fueron de 4,2 millones de dólares, lo que representó un crecimiento de 1,1 millones (35 %) con respecto al año anterior, cuando alcanzaron 3,1 millones de dólares, según cifras de Artesanías de Colombia.

Entre los productos que más exportaron los artesanos figuran la cerámica, la cestería y estatuillas.

Estados Unidos, Francia y Alemania son los principales destinos de estas creaciones, pero -según González- artesanos nacionales han logrado llevar mercancía a Australia y Nueva Zelanda.

MÁSCARAS RECORREN EUROPA

Las piezas en madera talladas a mano y enchapadas en chaquira como máscaras y animales de poder han traspasado fronteras. El artesano Carlos Mutumbajoy, del pueblo kamsá, asentado en el Valle del Sibundoy, en el departamento del Putumayo, ha conseguido que sus artesanías sean vistas en el exterior casi como tesoros, hasta el punto de haber sido expuestos en galerías de París.

“Las máscaras del Putumayo no significan para mí una artesanía; son bellas artes y lo he posicionado así en Europa”, afirmó a Efe Mutumbajoy, quien lleva 17 años participando en ferias y ha impactado con su obra en España, Francia e Italia, y antes de la pandemia pudo exportar incluso a Corea del Sur.

Aunque en México manejan un tipo de técnica similar, fue el primer país al que pudo exportar sus creaciones por “el concepto ancestral y filosófico”, en especial con las máscaras, que se convierten en una forma de “darle vida” a historias y a la cosmovisión indígena.

Colombia es un país pluricultural, biodiverso y multiétnico, es de los países más lindos del mundo. Con distintas simbologías, culturas étnicas, técnicas y materiales; esa variedad hace que compradores internacionales pongan el ojo en el país”, opinó el artesano.

REDES SOCIALES Y FERIAS, VENTANAS AL MUNDO

En el caso de Edilson Tanigama, de la Asociación Jaipono de la comunidad indígena embera-chamí, ubicada en Risaralda, se convirtió en un “reto” como artesano joven preservar un legado y una tradición ancestral.

Y lo hizo utilizando el mundo digital como la gran ventana para llevar a distintas partes del mundo collares, pulseras, pectorales y aretes que las mujeres indígenas fabrican en chaquira mostacilla.

Publicar fotografías y videos en sus redes sociales, para mostrar las artesanías y la cultura sobre el tejido, le permitió encontrar clientes internacionales, con Puerto Rico como primera estación para luego llegar a España, Inglaterra, Estados Unidos y Finlandia.

“En 2016 me regalaron un celular y empecé a curiosear y a mirar cómo vender en otras partes. Abrí una cuenta en Instagram y me vine a esta feria (Expoartesano). Me impulsé más. Tomaba fotos de mi mamá y de los otros artesanos y así empezamos a impulsarnos”, relató a Efe el artesano de 25 años.

TELAR PRECOLOMBINO EN LAS PASARELAS

Flor Imbacuán Pantoja, diseñadora y directora creativa de Hajsú Etnomoda, de la etnia Los Pastos en Nariño, ha llegado a pisar pasarelas en Europa con sus productos elaborados el un telar precolombino.

Cautivó con sus diseños que parten de la ruana y simbologías, y cruzó fronteras para mostrar el rostro y el quehacer diario de las artesanas.

Imbacuán, que se prepara para viajar a París, señaló que las ferias han sido la mejor plataforma para exportar. Las aprovecha para realizar demostraciones de oficio, y “la mujer tejedora muestra su sabiduría con el telar” y los asistentes se enamoran del proceso, 100 % hecho a mano.

“Eso ha vuelto más sensible a la gente y por eso ampliamos nuestro mercado”, dijo la artesana, hasta hacer envíos a Estados Unidos, Finlandia y Francia.
Jeimmy Paola Sierra/EFE

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