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Colombia

“Donde los hombres llevaban sombrero” : Iñaki Martínez, de la política a la literatura

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ENTREVISTA A IÑAKI MARTÍNEZ, ESCRITOR Y AUTOR DE LA NOVELA DONDE LOS HOMBRES LLEVABAN SOMBRERO

 “América Latina está claramente estancada en comparación con los Estados Unidos y Europa”

 “La revolución cubana fue un hito transcendental”


 por Ricardo Angoso

Abandonó la política a merced de su nunca ocultada vocación literaria. Vivió en Colombia algún tiempo y ejerció aquí de “embajador” del gobierno vasco. Ahora, ya bajo sus nuevos ropajes de escritor sin más apellidos, nos presenta su última novela, Donde los hombres llevaban sombrero, y regresa, como tantos otros creadores antes, a la idealizada y quizá perdida para siempre capital cubana, La Habana. Ha sido finalista del prestigioso Premio Nadal, de España, y su nombre nos deparará en el futuro seguras sorpresas literarias.


Ricardo Angoso: ¿Cómo diste ese cambio desde la política, o la actividad pública, hasta la literatura?

Iñaki Martínez: Yo he escrito siemre, ha sido una actividad constante en mi vida desde muy joven, desde los catorce años creo que comencé, y tengo varios novelas escritas no publicadas, relatos cortos, lo hacía para mí y sin la intención de publicar. Luego, con la edad, decidí interesarme en ir más allá e incluso publicar para someterme al escrutinio de los demás. Publiqué, en primer lugar, Arresti, que fue mi primera novela y luego La ciudad de la mentira, con la que quedé finalista del Premio Nadal y ahora esta última, Donde los hombres llevaban sombrero, que apareció recientemente.

R.A.:¿A qué se debe esa gran atracción que tiene para los escritores españoles Cuba y más concretamente La Habana?

I.M.:Yo creo que conozco bien ciudad de La Habana y tengo allá amigos, a los que visito con frecuencia. Creo que voy a La Habana una vez al año y voy cuando se me presenta la ocasión. Me llama la atención muchas cosas de Cuba, como creo que a muchos españoles también les sucede lo mismo por la historia del país y de la propia ciudad de La Habana. En la memoria colectiva de muchos españoles siempre está presente La Habana, eso es cierto. Y me llama mucho la atención, en segundo lugar, porque creo que la revolución cubana es uno de los grandes hitos del siglo XX. Aunque algunos simpaticen o no con el evento, hay que reconocer que la revolución cubana es un hito transcedental. Luego La Habana reúne, en esos años en los que yo sitúo la novela, a principios de los años cincuenta, justamente antes de la revolución cubana, todos los elementos para conformar el tipo de novela que yo escribo. En esos años, Batista acababa de dar el golpe de Estado y los rebeldes liderados por Fidel Castro iban tomando posiciones para más tarde, en 1959, tomar el poder. Los gansteres de los Estados Unidos se habían adueñado en cierta medida de la ciudad y estaban acaparando, con la inestimable ayuda de Bastista, una gran parte de los negocios, como los hoteles, las grandes salas de fiesta, las drogas y los casinos. Eran los dueños de la ciudad. Y para los personajes de mi anterior novela me pareció que ese marco era el adecuado para el desarrollo de la trama y que prosiguieran en La Habana sus aventuras.

R.A.: Aparte de esa atracción literaria por las Américas, también, por razones biográficas, siempre has tenido relación con ese continente, ¿me podría contar algo más de ese vínculo?

I.M.: Siempre he tenido relación con el continente por razones familiares. Yo nací en Guatemala y mi madre es panameña. Luego he vivido entre El Savador y Nicaragua entre 1980 y 1985, también he viajado mucho por el continente y creo conocerlo más o menos en profundidad. Fui asesor de la guerrilla salvadoreña y pasé allá cinco años. Latinoamérica es mi segunda casa y me siento muy comodo en esas tierras.

R.A.:¿Qué sentido había en esta novela, tenía alguna finalidad?

I.M.:Mi novela es una novela que pretende entretener a los lectores. Yo sigo los consejos del gran escritor Pío Baroja, renglón por renglón, cuando decía que la obligación del escritor, del novelista, es entretener a los lectores. Luego yo también me entretengo mucho escribiendo novelas y desarrollando estas historias de espionaje e íntriga. Esa era, en definitiva, la finalidad de la novela, habiendo tenido, además, la suerte de haber dado con una buena editorial que me publica y que las cosas, en cierto sentido, están funcionando.

EVOLUCIÓN DE AMÉRICA LATINA

R.A.:Como observador de América Latina y sus procesos, ¿cómo la ves hoy?

I.M.: Pues mal, mucho peor que hace quince o veinte años. No voy a decir que un deterioro vertiginoso pero creo que las condiciones de vida de la gente no mejoran y eso se nota en la calle. Las cifras macroeconómicas mejoran en algún momento para a renglón seguido desplomarse y se desploman desde el punto de vista de la vida de los ciudadanos de a pie, que viven en unas pésimas condiciones. Veo que los grandes males de la vida en América Latina siguen pesando en la mayor parte de los países y que la corrupción sigue siendo la tónica dominante sin que este flajelo sea combatido como debiera ser. Se dan algunas buenas noticias, como por ejemplo que un buen número de expresidentes latinoamericanos estén siendo enjuiciados o están en la cárcel, o están siendo investigados por asuntos de corrupción, mostrando que la justicia está empezando a funcionar. Pero tampoco soy muy optimista con respecto al final de todos estos procesos. La sanidad pública sigue siendo un desastre en la mayoría de los países de América Latina. Entonces, con una perspectiva hace diez, quince o veinte años, observo que las condiciones de vida de los ciudadanos latinoamericanos es mucho peor o no ha mejorado en términos cualitativos con el paso del tiempo. Las familias están completamente endeudadas y llegan a fin de mes a dudas penas, cuando llegan y buena parte de sus escasos ingresos son para pagar las deudas que tienen con las grandes financieras y los bancos. Es decir, no soy muy optimista con respecto al momento actual y tampoco buenas perspectivas de evolución a futuro.

R.A.:¿Quieres decir que América Latina está estancada?

I.M.: América Latina claramente está estancada, mientras que, por ejemplo, los Estados Unidos están funcionando muy bien, aun con las grandes diferencias sociales de siempre. Europa está despegando, saliendo de la crisis y el deseempleo se va reduciendo. Asia va con un bolido, a un buen ritmo de crecimiento. Y, sin embargo, en América Latina ocurre algo misterioso y persiste en ese estancamiento al que nos referíamos antes.

R.A.:¿Qué piensas de la situación que atraviesa Venezuela?

I.M.:Es una situación terrible, desde luego, y parece que es una mafia la que se ha enquistado en el poder y no lo suelta.

ENTRE EUSKADI Y CATALUÑA

R.A.:¿Qué te has encontrado en Euskadi después de tu regreso de las Américas?

I.M.: Una sociedad muy tranquila desde el fin de ETA. La sociedad vasca hoy es una sociedad tranquila y serena. Veo, además, que la sociedad vasca está dispuesta a repasar lo que ha ocurrido con los ojos muy abiertos y con un sentido muy crítico.Incluso sectores del País Vasco que hasta hace muy poco eran muy renuentes a hacer examen introspectivo de lo que había ocurrido en la sociedad vasca, porque en definitiva había que saldar cuentas con uno mismo, como la sociedad nacionalista vasca moderada, que no justificaban la violencia pero la veían como algo normal debido a ciertas condiciones “ambientales”, ahora ya no conviven con ese discurso. En estos momentos la mayor parte de la sociedad vasca comparte la lectura crítica con respecto a la época anterior y hay fenómenos que así lo atestiguan como la novela Patria, que ha supuesto un hito en toda España y también en Euskadi. Pero hay otros fenómenos que dan muestra de ese estado de cosas en una sociedad muy dispuesta a examinar su pasado desde un punto de vista crítico y ese va a ser muy beneficioso para todos, claro está.

R.A.:¿Y cómo observas la crisis de Cataluña?

I.M.: Con mucha decepción. Pienso que una sociedad que en tiempos fue vanguardia en numerosos aspectos y siempre a la cabeza de la vida cultural en el país, ahora me encuentro que es una sociedad donde se han creado unas trincheras artificiales que solamente dividen y no generan nada positivo. Esas trincheras han generado lo peor que le puede ocurrir a una sociedad y es que se haya generado una fractura social absoluta, algo que nunca pasó en Cataluña que era una de las sociedades mejor articuladas de España. Es decir, están dividiendo al país, y lo han conseguido en cierta medida, en dos sectores irreconciliables a corto y mediano plazo, con lo cual tenemos crisis española y catalana para muchos años. Además, el problema de los dirigentes catalanes es que están rozando el fanatismo. Otra cosa son las soluciones políticas que se le quieran dar a este conflicto, que siempre son difíciles, pero es inadmisible este nivel de fanatismo al que están llegando algunos al entender las posiciones del contrario y del adversario. Por ejemplo, Puigdemont se ha convertido en una suerte de líder carlista a su manera y se ven situaciones que recuerdan mucho al caudillismo latinoamericano en su peor expresión de la palabra. La discusión ya no es de carácter político sino que se reduce al estás con nosotros o estás contra nosotros y es algo, sinceramente, que no tiene sentido en el siglo XXI. Lo veo, francamente, muy mal, no sabemos como acabará esta crisis. ¿Qué sentido tienen esas adhesiones inquebrantables a un caudillo, donde pueden terminan? Recuerdan mucho, desde luego, a aquellas adhesiones inquebrantables al caudillo, a Franco, que demandaban los seguidores del régimen franquista en su momento. Y lo de Puigdemont, sinceramente, me suena a eso, ya no se discuten cuestiones políticas, sino a adhesiones a caudillos sin discusión alguna.

R.A.:¿Cómo ves el panorama cultural en España?

I.M.: Yo sigo siendo optimista con respecto a España porque así como somos malos para la convivencia y tenemos un problema de origen que no sabemos convivir que se traduce en todos esos problemas políticos que siempre tenemos encima de la mesa, desde el punto de vista artístico y cultural sigue siendo un país de genios con grandisimos talentos.Se está escribiendo mucho, surgen grandes narradores, buenos narradores, gente joven con talento y en el ámbito de las artes plásticas, también. Yo, en ese sentido, tengo mucha confianza en España porque creo que somos un país con grandes talentos.


Otros temas de Ricardo Angoso: Jair Bolsonaro , ¿otro Hitlre? ¿O un simple Trump a la brasilera?

 

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Agencias

Duque ordena militarizar a Cali y el Valle por disturbios en Colombia

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EP New York/agencias

BOGOTÁ Colombia  — Ante una escalada de violencia durante las manifestaciones antigubernamentales en Cali, al suroeste de Colombia, el presidente Iván Duque ordenó el viernes “un despliegue de asistencia militar” después de que se registraron tres fallecidos y un número indeterminado de heridos.

“Este despliegue llevará casi a triplicar nuestra capacidad en menos de 24 horas en todo el departamento, asegurando la asistencia en puntos neurálgicos donde hemos visto actos de vandalismo, de violencia y terrorismo urbano de baja intensidad”, dijo el mandatario desde Cali, donde arribó entrada la noche.

El gobierno sostiene que las manifestaciones están “infiltradas” por grupos armados ilegales y Duque prometió demostrar dicho vínculo al desplegar “todas las capacidades de inteligencia”.

Horas antes, el fiscal general Francisco Barbosa dijo que uno de los fallecidos fue identificado como Fredy Bermúdez Ortiz, funcionario de la institución que en el momento de los hechos estaba en su tiempo de descanso y habría sido ajusticiado por civiles. “De acuerdo con la información recopilada hasta este momento (Bermúdez) disparó contra varias personas ocasionando la muerte de unos civiles… luego terminó muerto a manos de personas que se encontraban en el lugar de los hechos”, explicó Barbosa en una declaración oficial.

El director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, le pidió a Duque prohibir el uso de armas de fuego por parte de agentes del Estado y además advirtió que civiles estarían accionando armas contra los manifestantes. “Hemos corroborado videos de Cali que muestran a hombres armados vestidos de civil disparando ante la inacción de miembros de la Policía”, escribió el viernes en Twitter.

Juliette de Rivero, representante en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, también señaló que hay “personas civiles disparando” en Cali, por lo que hizo un llamado a la no violencia a través de la misma red social. “Estamos en contacto con autoridades y urgimos a asegurar la vida e integridad de todas las personas”, indicó.

Los disturbios del viernes se extendieron a otras zonas del país cuando se conmemora un mes del inicio de las protestas más concurridas de las últimas décadas. Hasta el momento han dejado más de 40 fallecidos y 2.200 civiles y policías heridos.

En Madrid, un municipio aledaño a Bogotá, se registraron enfrentamientos entre los manifestantes y la policía antimotines cuando esta última intentó desbloquear una vía pública. “Ya estamos cansados de esta injusticia, de este gobierno corrupto, de esta desigualdad. No estamos pidiendo nada regalado, que nos den todo, solo una oportunidad”, dijo a la AP uno de los manifestantes que cubrió su rostro.

El gobierno y el Comité Nacional del Paro, que agrupa principalmente sindicatos, no han logrado establecer las bases que permitan la apertura de una negociación. Los manifestantes piden que el gobierno se comprometa a dar garantías para el ejercicio de la protesta social, mientras que el gobierno tiene como inamovible el cese de los bloqueos viales que interrumpen el abastecimiento de alimentos, medicinas y el libre tránsito de los ciudadanos y mercancías afectando la economía.

“Lo que vemos es una acción dilatoria del gobierno para firmar lo acordado, no entiende la complejidad del momento, lo hace que el responsable del paro sea el gobierno del presidente Duque que se niega a firmar el acuerdo de garantías y no nos ha dado una respuesta sobre en qué fecha se debe iniciar la negociación del pliego de peticiones”, dijo el jueves ante la prensa el sindicalista Francisco Maltés, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Las denuncias de violaciones de derechos humanos y excesos de la fuerza pública durante las protestas han llegado hasta la comunidad internacional. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió el martes su “extrema preocupación por la pérdida de vidas durante las protestas”, así como por las denuncias de abusos sexuales cometidos presuntamente por agentes de la fuerza pública y decenas de desaparecidos.

El jueves el gobierno aceptó formalmente una visita de la CIDH para verificar la situación, que fue solicitada por el organismo desde el 7 de mayo. La vicepresidente y canciller Marta Lucía Ramírez aclaró a la CIDH en una carta que la visita se hará después del 29 de junio, cuando está programada una audiencia sobre la situación de derechos humanos en el país.

Las manifestaciones —en su mayoría pacíficas— hicieron fracasar una reforma fiscal por la que inició el descontento social y luego una reforma a la salud que se discutía en el Congreso. Además, ha tenido consecuencias políticas inmediatas con la renuncia de tres altos funcionarios del gobierno: el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, la canciller Claudia Blum y el alto comisionado para la paz Miguel Ceballos, quien era el encargado de mediar con los manifestantes.

“Hoy más que nunca debemos estar en las calles porque se cumple un mes del despertar social. Hoy es la reafirmación de que lo que está sucediendo va para largo: hasta que el Estado no haga presencia real, hasta que los policías que han venido masacrando paguen con todo el peso de la ley y no haya un reconocimiento de las víctimas”, dijo a The Associated Press Isaac García, líder social de Cúcuta, quien viajó hasta Bogotá para manifestarse.

La analista internacional y experta en protestas Sandra Borda explicó a la AP que actualmente hay una “crisis de representatividad” tanto del gobierno, que tiene un margen de maniobra limitado tras un mes de manifestaciones, como del Comité Nacional del Paro, que no representa a todos los sectores que se manifiestan en las calles.

“Estamos en un escenario que no creo que se vaya a resolver prontamente, porque el gobierno lo único que puede controlar con algún nivel de efectividad es la fuerza pública y por tanto sigue empeñado en tratar de resolver la situación con mano dura. Cuando la fuerza pública se extralimita se produce más indignación, más rabia y se le echa más leña al fuego de la manifestación”, aseguró Borda.

El gobierno mantiene a la fuerza pública desplegada en todo el país advirtiendo alteración en el orden público por “infiltración” de grupos armados en las manifestaciones. Según el Ministerio de Defensa, durante un mes de protesta ha atendido más 1.000 disturbios, capturado 1.061 personas e incautado 1.198 armas de fuego y 31.000 armas cortopunzantes.

Con información de AP

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Blog de Sucesos y Noticias

Colombia se debate entre la revolución social y la “revolución molecular disipada

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EP EE.UU/Opinión 

Por: Francisco Cardona/editor

Asistimos a uno de los escenarios violentos más previsibles de las ùltimas décadas en latinoamérica luego de la “tensa calma” del terremoto socialista del siglo XXI que remeció varios países desde que Chaves y Maduro lo implantaron en Venezuela.

Y decimos previsible porque el estallido social , esa “olla a presión” que se venía cocinando con explosivos ingredientes de narcotráfico , corrupción y la consiguiente polarización de izquierdistas y derechistas creó el caldo de cultivo que hoy alimenta el inconformismo generalizado de los pueblos en América Latina.

Venezuela , desde luego , ha sido el craso ejemplo de los gobiernos de derecha para legitimarse en el poder (entre buenos ó aceptables y malos ó pésimos) . El discurso político contra el régimen de Maduro , por ejemplo , tienen hoy a Colombia entre lo que comúnmente se llama una “revolución social” ó , en su defecto ,  una “revolución molecular disipada”.

¿Qué significa esto?

Ante todo , y sin ahondar en tecnicismos , definamos el primer concepto.

“Una revolución social es una transformación radical del conjunto de las relaciones e interacciones sociales cotidianas en una escala humana dentro de un espacio territorial etc., sea una ciudad, país. Dentro de la lógica de “los objetivos iguales a los métodos” la resistencia y liberación del día a día también es de por sí una revolución social, y esta última consiste en gran parte en lo primero, logrando así una evolución profunda de la vida humana”. PAUL GODMAN

Haciendo un paréntesis sobre el caso de Venezuela que es la matrix de este dilema , el socialismo que se implementó como una revolución política terminó siendo un gobierno opresor y la respuesta ha sido un intento de revolución social del pueblo venezolano por restablecer el Estado de Derecho. Es decir , elecciones libres con democracia participativa respetando los poderes del Estado.

En este caso el término “opresor” es el punto equidistante de lo que pretendemos explicar sobre estas revoluciones.

Sobre la revolución molecular disipada según los filósofos franceses Jacques Derrida, Michel Foucault, Gilles Deleuze y el psicoanalista Felix Guattari, este último autor de un libro llamado Revolución Molecular (1977) ,  plantean esta revolución como un sistema universal de lucha social y emancipación.

En otras palabras , según su representante en A.L. , Alexis López, un intelectual chileno, director de Radio y Televisión de Santiago, que ha basado su lectura de la realidad de la región en esta teoría, advierte que el modelo avanza por el hecho de que los gobiernos latinoamericanos son débiles y se sientan a negociar sin entender que lo hacen con terroristas.

López explicó que el nombre se debe, según el portal el Venezolano Colombiano, primero, porque es la lectura que se hace a la revolucionario que plantea la izquierda , tal como todos los que han ocurrido en la historia. Molecular, los actores son indistinguibles unos de otros , por lo que se hace casi imposible saber contra quién se lucha. No hay verticalidad, coordinación centralizada. y finalmente, es disipada porque los actores se coordinan para la acción, pero luego se disipan, lo que impide hacerles seguimiento.

Por supuesto no se puede comparar jamás la opresión del gobierno socialista Y ditactorial de Maduro con la opresión que se ha ejercido en los últimos dias contra las marchas en Colombia y menos tomando como base la teoría de la revolución molecular disipada.

Pero hay que ser claros que de una simple marcha pacífica al vandalismo hay un trecho punible que ha revasado la tesis de la revolución social que deja mal posicionado el estallido social que lideran los jóvenes , las organizaciones sindicales , líderes sociales y la misma oposición.

Ningún fin puede , en este caso , justificar los medios a pesar de los factores de violencia que ha vivido el país en más de 50 años.

La realidad es que la desigualdad , la corrupción , aún en tiempos de pandemia, más la pretendida reforma tributaria del presidente Duque , represaron la olla a presión que reventó en Colombia. El paro nacional que se ha producido este 12 de mayo en casi todas las ciudades del país tienen en jake al gobierno liderado por el Centro Democrático , principal fortín del influyente ex mandatario y Senador Alvaro Uribe , precursor , además, de la teoría de la revolución molecular disipada.

Creemos que Duque debe convocar a un diálogo nacional con todas las fuerzas políticas , sociales y económicas. La solución va más allá del simple otorgamiento de becas para universidades públicas.

El problema y la crisis es compleja y abarca desde una pronta solución y directriz a los acuerdos de paz , ser menos dependiente del uribismo y concentrarse en las necesidades vitales de los colombianos que elijieron a Duque precisamente para solucionar la grave crisis en la salud , la educación y el desempleo.

Pero en síntesis , más allá de favorecer la revolución social o la revolución molecular disipada , en el fondo de toda esta crisis , Duque no es el problema. El difícil camino que debe recorrer Colombia pasa por reformas sustanciales al Congreso , donde se concentra el mayor foco de corrupción y una  reforma a la justicia que se debate entre las Cortes del gobierno y la Justicia Especial de Paz (JEP) creada para juzgar los actores de la guerra.

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Agencias

Colombianos reclaman cese de violencia policial en paro nacional

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EP EE.UU/ agencias

Bogotá , Colombia — “¡A parar para avanzar, viva el Paro Nacional!”. Con esta arenga miles de colombianos se manifestaban masivamente el miércoles durante la decimoquinta jornada de protestas nacionales en contra de las reformas del gobierno y los excesos de la fuerza pública en las manifestaciones.

“Entre las prioridades que tenemos están las garantías a los derechos humanos, el desmonte del ESMAD (policía antimotines) y todo este trato guerrerista que se le ha dado a la protesta social, la atención de las agendas de los jóvenes en este país, la renta básica (subsidio) y que se retire la reforma a la salud”, dijo a The Associated Press Francia Márquez, líder social que protestaba en Cali, al suroeste del país y epicentro de movilizaciones masivas y focos de violencia.

El ministro de Defensa, Diego Molano, informó que la jornada fue pacífica y rechazó los bloqueos viales en 99 puntos del país y afectan el paso de alimentos, insumos médicos y gasolina. Sin embargo, entrada la noche se presentaron algunos disturbios en ciudades como Barranquilla, Popayán, Bucaramanga y Neiva, donde incineraron un bus de servicio público.

La nueva jornada de protesta fue convocada por los principales sindicatos y movimientos sociales agrupados en el denominado Comité del Paro tras un fallido intento de diálogo con el presidente Iván Duque el 10 de mayo. Un día después, el gobierno propuso una mesa de negociación formal con los manifestantes con el acompañamiento de la Iglesia Católica y Naciones Unidas para la cual aún no hay fecha.

El descontento social creciente inició hace dos semanas en contra de una reforma tributaria que propuso el gobierno para financiar los programas estatales en medio de la crisis económica causada por la pandemia. Días después el presidente Duque aceptó retirarla, sin embargo, las protestas no cesaron, sino que tomaron fuerza y se mantienen ante una ola de denuncias de exceso de la fuerza pública y uso de armas contra la población.

“En estos días los actos de la policía han sido una completa violación de los derechos humanos contra los manifestantes que estamos protestando en paz en Bogotá y en ciudades como Cali y Medellín”, dijo a la AP el estudiante Cristian Ureña en Bogotá.

Las cifras oficiales dan cuenta de una afectación cada vez mayor. Según la Defensoría del Pueblo, entidad estatal de derechos humanos, se han reportado 41 civiles y un policía muertos durante las protestas, mientras que el Ministerio de Defensa contabiliza 33 fallecidos y más de mil heridos: 716 civiles y 849 miembros de la fuerza pública.

“Todas las órdenes operativas que se imparten siempre se enmarcan en la garantía de los Derechos Humanos y si se presentan violaciones por conductas individuales de la fuerza pública éstas se judicializan y se investigan… También se reclama que se hagan las investigaciones frente a las agresiones que se han presentado contra miembros de la fuerza pública”, dijo el presidente Duque el martes desde Cali en una declaración oficial.

Los hechos están en etapa de investigación. El fiscal general, Francisco Barbosa, explicó el miércoles ante el Congreso que han identificado 14 muertes relacionados con las protestas y hasta ahora han esclarecido cuatro casos de homicidios: tres de ellos “fueron cometidos por policías”. El presidente Duque explicó el martes que abrieron 65 acciones disciplinarias a miembros de la fuerza pública. De éstas, ocho son casos por presunto homicidio y 27 por abuso de autoridad. Sin embargo, la organización no gubernamental Temblores advierte 1.956 casos de violencia policial.

Las manifestaciones ocurren en al menos 25 departamentos de los 32 que tiene el país y recogen la inconformidad de sectores diversos de la sociedad como los estudiantes, sindicatos, trabajadores informales y comunidades étnicas que reclaman en primera medida garantías para protestar.

“Estamos con la flauta porque eso es lo que nos identifica: frente a la brutalidad policial respondemos con la música y la danza”, dijo a la AP Didier Chirimuscay, líder Misak del movimiento de Autoridades Indígenas del Sur Occidente (AISO), quien protestaba en el centro de Bogotá. “Marchamos contra el mal gobierno, retiraron la reforma (tributaria), pero el gobierno va a insistir para ponerla”, agregó.

En Pereira, al oeste del país, las movilizaciones giraron en torno a la memoria de Lucas Villa, el estudiante de Ciencias del Deporte que falleció tras recibir disparos en una marcha pacífica el 5 de mayo. Los manifestantes ondearon banderas de Colombia y levantaron rosas y carteles con la frase “Lucas vive”. Villa, de 37 años, se convirtió en un símbolo nacional de las víctimas de la violencia durante las protestas.

Ante la presión social, el presidente prometió que subsidiará las matrículas de los estudiantes de estratos más bajos de las universidades públicas durante el segundo semestre de 2021. El Ministerio de Educación calcula que la iniciativa costará 160 millones de dólares. Sin embargo, los estudiantes piden que la gratuidad de la educación universitaria se extienda a toda la población, se mantenga en el tiempo y finalmente se cumpla.

“Estamos en alerta y hemos pasado de inmediato un derecho de petición al gobierno nacional de Iván Duque y al Ministerio de Educación, porque en los pasados anuncios de matrícula cero han sido tramposos”, indicó el miércoles la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior en un comunicado.

En paralelo a las manifestaciones, el presidente Duque se reunió con algunos líderes juveniles en Bogotá buscando acuerdos para desbloquear el país. La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, pidió al gobierno concertar con los manifestantes para detener las manifestaciones en medio del tercer pico de contagios y muertes por COVID-19.


https://youtu.be/MkWf1kTMZFI

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