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El periodismo colombiano ha muerto

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Ricardo Angoso

La relación entre la escasa calidad democrática del sistema
político colombiano y los medios de comunicación

¿Tiene alguna relación el papel de los medios de comunicación en nuestras sociedades con la calidad democrática de los sistemas políticos?  Evidentemente, la respuesta es sí. Los medios de comunicación está muy ligados a la política, existiendo una relación entre los periodistas y los políticos que siempre es compleja, interesada y discurre a través de una tensión entre lo que los medios demandan y los políticos ofrecen.

 Como señala el periodista español Lluís Bassets, “Calidad de la democracia y la calidad de los medidos son probablemente elementos que interactúan o, como mínimo, se encuentran en clara correlación. Lo han señalado ya muchos historiadores, todos los que han reflexionado sobre el periodo. Pero también han dicho que, a pesar de que los puntos de partida sean diferentes, los problemas a los que tienen que enfrentarse son los mismos en todas partes. Lo mismo hay que decir de los medios”.

En Colombia no hay pluralidad en los medios, la mayor parte de los mismos sigue el discurso oficial sin salirse del guión señalado desde el poder y nadie se atreve a disentir en nada de nada. Decir que hay medios libres y plurales en este país es una falsedad, pues tan solo nos encontramos con un monopolio informativo controlado por dos o tres empresas como máximo y donde la libertad informativa solo existe en el mundo digital que no es que no quieran controlar esos grupos, que lo pretenden, sino que no pueden. Hoy en Colombia no hay masa crítica, salvo algunos “francotiradores” de todos los colores que no son una amenaza real al poder establecido.

 No quedan ya periodistas en Colombia, sino un corifeo mediático al servicio de Casa de Nariño -sede de la presidencia de la República- y una cohorte de escribidores a sueldo vendidos al mejor postor. Son una cuadrilla de propagandistas, -al estilo de Joseph Goebbels-, que nos quieren vender la realidad de un país idílico, desarrollado y en trance de convertirse en una suerte de Disneylandia que nos presenta ese gran mago y vendedor de humo que es el presidente de la República. Los verdaderos periodistas en este país son puñado de héroes anónimos y desconocidos, gente que rehusó pertenecer a esa cuadrilla oficialista, servil, mediocre e incluso ignorante que supo aceptar los réditos de venderse al mejor postor.

 LOS PERIODISTAS COMO AGUAFIESTAS

Los periodistas tenemos que ser los aguafiestas de este negocio establecido entre el poder y la información, tener la fuerza y el coraje cívico de denunciar la decadencia y el ocaso de una sociedad cuando sea menester, pero también de tomar partido por las causas justas y no silenciar la corrupción y el mal gobierno. Los medios de Colombia, salvo raras excepciones, hoy han tomado partido por el discurso único, hacen unas presentaciones de los temas fundamentales rayano a la propaganda -la oficial, claro, el discurso es unidireccional-y sus informaciones no son tales, sino un conjunto de espacios comunes y paridas reprogramadas desde la cúspide de la pirámide.

Y allí donde no hay buen periodismo, donde las informaciones se confunden con los deseos de los poderosos, comienza la barbarie y crecen las peores muestras de la misma, tales como la corrupción, la mentira institucionalizada, la impostura como valor social y político y la delincuencia desde las altas esferas. Colombia, por mucho que se diga, sigue siendo un Estado fallido porque han primado esos valores y no otros. La crisis que padece el país desde hace lustros tiene que ver con todos estos síntomas latentes y no se atisban en el horizonte señales de que las cosas vayan a cambiar en el futuro si nosotros, los que tenemos que ser los aguafiestas de los poderosos, para denunciar sus abusos y su desprecio absoluto por el pueblo, no hacemos nada y permanecemos callados e indiferentes.

 ¿Puede haber democracia sin buen periodismo? Sin periodismo seguro que no puede haber democracia. No puede haber sociedades de este nombre sin informaciones fiables, porque no se pueden concebir sociedades democráticas de transparencia y de libertad de acceso a las informaciones de interés público autocensura 8por parte de los ciudadanos. Y señala el ya citado Bassets: “Nada despretigia más al periodismo que su sumisión al poder establecido. El público no se deja engañar. Conoce perfectamente la relación entre periodismo y democracia, esos hermanos mellizos que no pueden darse uno sin otro. Estamos hablando de periodismo libre y de democracia eficaz y efectiva, naturalmente, no de ficciones de periodismo y democracia como se han dado en muchos autoritarios más o menos camuflados, ni de algunas de sus formas más anquilosadas y corruptas que se puedandar en nuestros sistema de Estado de derecho pluralista”.

 Los defensores del actual modelo democrático colombiano, que hace años que demanda una refundación y una nueva inspiración, tienen a gala ser una de las democracias más antiguas del continente y el mantenimiento de una cierta institucionalidad a lo largo de dos siglos. Desde su interesada y supina ignorancia, que les sirve para legitimar su arcaico sistema de democracia de baja calidad, argumentan que las farsas electorales que organizan y esas instituciones corrompidas hasta el límite de lo imaginable, les hace valedores de ser una de las democracias de primera del continente. Nos toman por tontos, como el presidente Santos. Olvidan que la institucionalidad y hasta la supuesta separación de poderes existían también en la Alemania nazi, en la España de Franco e incluso en la Bulgaria comunista. Allí también se celebraban “elecciones libres”, pero la democracia brillaba por su ausencia.

 La democracia no es sólo votar cada cuatro años, sino es un sistema de poderes y contrapoderes, de frenos y contrapesos (checks and balances), en donde prima un equilibrio entre las demandas de la ciudadanía y las respuestas del poder. Y los medios, en ese esquema, tiene que ser capaces de servir a la sociedad y ser conscientes de sus responsabilidades. Los periodistas tienen que comprender sus obligaciones en el mundo actual, entendiendo que no hay sociedad democrática sin consenso compartido y sin disenso sobre las opiniones que merecen estos hechos.

 Prensa,! cuidado! La muerte del periodismo en Colombia ha sobrevenido cuando los periodistas han comenzado a aceptar como sagradas las palabras de los poderosos y sus hechos, tan deleznables y deplorables algunos, como episodios no discutibles, algo parecido a la palabra de Dios. A fuerza de la pauta, la mermelada -sin entrecomillar- y el vil dinero, como vendidos al Becerro de oro biblíco, los periodistas colombianos han sucumbido a las mieles del poder en aras de satisfacer a los que nos gobiernan, habiendo renunciado a sus obligaciones éticas y morales con respecto a las sociedades a las que deberían servir. Descanse en paz el periodismo colombiano.

Ricardo Angoso
Periodista español
rangoso@iniciativaradical.org
@ricardoangoso

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Agencias

Yulia Navalnaya continuará con legado político de Navalny

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EP New York | enfoque mundial

Yulia Navalnaya incursiona en política para preservar el legado de Navalny

La esposa de Alexéi Navalny había evitado la atención mediática, pero la muerte del líder opositor más famoso de Rusia puede hacer que eso sea imposible. “No tengo derecho a rendirme”, dijo.

Era agosto de 2020, Yulia Navalnaya, la esposa del líder opositor más famoso de Rusia, daba grandes zancadas por los pasillos desgastados y sombríos de un hospital provincial ruso en busca de la habitación donde su esposo yacía en coma.

Alexéi Navalny había colapsado tras recibir lo que investigadores médicos alemanes después declararían como una dosis casi fatal de la neurotoxina novichok, y su esposa, a quien policías amenazantes le impedían moverse por el hospital, volteó hacia la cámara de un celular que tenía un integrante de su equipo.

Con voz tranquila en un momento impactante que luego se incluyó en >Navalny< un documental ganador del premio Oscar, Navalnaya dijo: “Exigimos la liberación inmediata de Alexéi, porque en este instante en este hospital hay más policías y agentes del gobierno que médicos”.

Hubo otro suceso similar el lunes, cuando bajo circunstancias incluso más trágicas, Navalnaya habló ante una cámara tres días después de que el gobierno ruso anunció que su marido falleció en una brutal colonia penal de máxima seguridad en el Ártico. Su viuda culpó al presidente Vladimir Putin por la muerte y anunció que ella asumiría la causa de su esposo y exhortó a los rusos a unírsele.

En un discurso breve y pregrabado que fue publicado en redes sociales, Navalnaya dijo: “Al matar a Alexéi, Putin mató a mi mitad, la mitad de mi corazón y la mitad de mi alma. Pero me queda otra mitad y esta me dice que no tengo derecho a rendirme”.

Durante más de dos décadas, Navalnaya había evitado asumir cualquier papel político en público porque alegaba que su propósito en la vida era apoyar a su esposo y proteger a sus dos hijos. “Considero que mi labor es que nada cambie en nuestra familia, que los niños sean niños y el hogar sea un hogar”, dijo Navalnaya a la edición rusa de la revista Harper’s Bazaar en 2021, una de las pocas entrevistas que ha concedido.

Pero eso cambió el lunes.

Navalnaya enfrenta el gran reto de intentar que vuelva a funcionar el desmotivado movimiento de oposición desde el extranjero, ya que cientos de miles de sus simpatizantes han sido obligados a exiliarse por un Kremlin cada vez más represivo que ha respondido a cualquier crítica a su invasión a Ucrania, que inició hace dos años, con duras sentencias de cárcel. El movimiento político y la fundación de su esposo, que expusieron la corrupción en las altas esferas del poder, fueron declaradas como organizaciones extremistas en 2021 y se les prohibió operar en Rusia.

Aunque no desestiman las dificultades, sus amigos y asociados creen que Navalnaya, de 47 años, tiene una oportunidad de éxito gracias a lo que llaman su combinación de inteligencia, porte, determinación férrea, resiliencia, pragmatismo y carisma.

Su presencia es algo inusual en Rusia: una mujer destacada en un país donde las mujeres reconocidas en la política son poco comunes, a pesar de sus muchos logros en otros campos. Analistas afirman que, aparte de la amplia autoridad moral que ha adquirido tras la muerte de su marido, Navalnaya podría beneficiarse de una brecha generacional en Rusia, donde los rusos más jóvenes y postsoviéticos aceptan más la equidad de género.

Tan pronto como Navalnaya hizo su declaración el lunes, la maquinaria propagandística estatal rusa se puso en acción, por lo que trató de presentarla como una herramienta de las agencias de inteligencia de Occidente y alguien que frecuentaba complejos turísticos y fiestas de celebridades.

Navalnaya nació en Moscú en una familia de clase media; su madre trabajaba para un ministerio gubernamental y su padre era empleado de un instituto de investigación. Sus padres se divorciaron al poco tiempo y su padre murió cuando ella tenía 18 años. Navalnaya se graduó en Relaciones Internacionales y después trabajó brevemente en un banco antes de conocer a Navalny en 1998 y casarse con él en 2000. Ambos eran cristianos ortodoxos rusos.

Una hija, Daria, que ahora estudia en California, nació en 2001, y un hijo, Zakhar, nació en 2008, quien asiste a la escuela en Alemania, donde vive Navalnaya.

Aunque no era abiertamente política, Navalnaya siempre estuvo al lado de su esposo. Lo acompañó en manifestaciones y durante sus numerosos procesos judiciales y sentencias de prisión. Navalnaya estaba con él durante su campaña para alcalde de Moscú en 2013, y en 2017, cuando un ataque con un tinte químico verde casi lo deja ciego de un ojo.

En 2020, cuando Navalny fue envenenado, Navalnaya le exigió de manera pública a Putin que su marido fuera evacuado en ambulancia aérea a Alemania y, durante sus 18 días en coma, ella permaneció a su lado, habló con él y reprodujo sus canciones favoritas como “Perfect Day” de Duran Duran. Tras recuperar el conocimiento, Navalny escribió en redes sociales: “Yulia, me salvaste”.

Navalnaya sobrevivió un intento de envenenamiento en Kaliningrado un par de meses antes que seguramente estaba dirigido a él, dijeron sus amigos, pero ella no siguió pensando en eso.

Navalnaya ha sido comparada con otras mujeres que han continuado las batallas políticas de sus maridos asesinados o encarcelados. Entre ellas se encuentran Corazón Aquino, cuyo esposo fue asesinado en 1983, cuando bajaba de un avión en Filipinas al regresar de su exilio; luego, derrotó al entonces presidente Ferdinand Marcos. También está Sviatlana Tsikhanouskaya, quien lideró la oposición en las elecciones presidenciales de 2020 en Bielorrusia, país vecino de Rusia, después de que su marido fuera encarcelado. Ella misma se vio obligada al exilio.

Al final, los analistas indican que una “persona normal” con autoridad moral podría tener éxito donde alguien dedicado a la política no podría.

“Ella quiere terminar la tarea que Alexéi trágicamente dejó incompleta: hacer que Rusia sea un país libre, democrático, pacífico y próspero”, dijo Sergei Guriev, un amigo de la familia y un destacado economista ruso que es director académico del Instituto de Estudios Políticos de París. “Ella también va a demostrarle a Putin que eliminar a Alexéi no acabará con su causa”.

Publicado en New York Times

 

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Agencias

Kremlin confirma muerte de líder opositor ruso Alexei Navalny

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EP New York | Política Mundial

MOSCOW, 16 de febrero  – El líder de la oposición más destacado de Rusia Alexei Navalny colapsó y murió el viernes después de un paseo en la colonia criminal ártica “Polar Wolf” donde estaba sirviendo a una larga duración de la cárcel, el Servicio penitenciario ruso dijo.

Navalny, un ex abogado de 47 años, se hizo un lugar de prominent hace más de una década con blogs sobre lo que dijo que era una gran corrupción y opulencia entre los “crooks y ladrones” de la élite de Rusia.

El Servicio Penitenciario Federal del Distrito Autónoma de Yamalo-Nenets dijo en un comunicado que Navalny se sintió mal después de un paseo en la colonia penal de IK-3 en Kharp, a unos 1.900 km (1.200 millas) al noreste de Moscú hacia el Círculo Ártico.

Él perdió la conciencia casi de inmediato, dijo. “Todas las medidas de reanificación necesarias se llevaron a cabo, que no dieron resultados positivos”, dijo el servicio penitenciario, añadiendo que se estaban estableciendo causas de muerte.

El Kremlin dijo que el presidente Vladimir Putin fue informado de la muerte, que trajo un torrente de indignación del oeste, algunos diciendo que el líder ruso tenía responsabilidad.

Los partidarios de Navalny dijeron que no podían confirmar que estaba muerto, pero que si lo era entonces creían que había sido asesinado.

Con información de Reuters

 

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Agencias

Putin exhorta a EE.UU. a que presione a Ucrania a mesa de diálogo

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EP New York. | Entrevista a Vladimir Putin | agencias

Putin exhorta a EEUU a que impulse a Ucrania a la mesa de diálogo

El presidente ruso Vladímir Putin aprovechó una entrevista con Tucker Carlson, expresentador de Fox News, para exhortar a Washington a reconocer los intereses de Moscú y persuadir a Ucrania de acudir a la mesa de negociaciones.

Putin también señaló que Rusia está dispuesta a negociar un posible intercambio de prisioneros en el que quedaría en libertad el reportero del Wall Street Journal Evan Gershkovich, quien fue detenido en marzo pasado por cargos de espionaje que él niega. También dejó entrever que Moscú quiere que uno de sus agentes detenido en Alemania sea excarcelado.

La mayor parte de la entrevista, dada a conocer el jueves, giró en torno a Ucrania, donde la guerra está a punto de cumplir dos años. Putin repitió sus afirmaciones de que su invasión a ese país —que Kiev y sus aliados consideran un acto de agresión no provocado— era necesaria para proteger a la población rusoparlante en Ucrania y evitar que esa nación se convirtiera en una amenaza para Rusia al unirse a la OTAN.

Putin se refirió al rechazo del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy a negociar con el Kremlin. Alegó que depende de Washington dejar de suministrar armas a Ucrania y convencer a Kiev —al que llamó “satélite” de Estados Unidos— de sentarse a negociar.

“Nunca hemos rechazado negociar”, declaró Putin. “Le deberían decir al actual gobierno ucraniano que se detenga y acuda a la mesa de negociaciones”.

Putin advirtió que Occidente jamás tendrá éxito en infligir un “revés estratégico” a Rusia en Ucrania, y rechazó las acusaciones de que Moscú esté tramando planes para atacar a Polonia y otras naciones de la OTAN.

Fue la primera entrevista que Putin concede a una figura de la prensa occidental desde el inicio de su invasión a gran escala a Ucrania hace dos años.

El portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, trató de minimizar el impacto de la entrevista de Carlson antes de que fuera transmitida: “Recuerden, están escuchando a Vladímir Putin. Y cualquier cosa que tenga que decir debe tomarse con un grano de sal”.

Putin ha limitado en gran medida su contacto con los medios internacionales desde que ordenó la invasión a Ucrania en febrero de 2022. Las autoridades rusas han restringido a la prensa independiente, obligando a que algunos medios rusos dejen de operar, bloqueando a otros y ordenando la salida del país de varios reporteros extranjeros. Dos periodistas de organizaciones noticiosas estadounidenses —Gershkovich de The Wall Street Journal y Alsu Kurmasheva de Radio Free Europe/Radio Liberty— se encuentran encarcelados.

Cuando Carlson le preguntó si Rusia liberaría a Gershkovich, Putin dijo que Moscú está abierto a las negociaciones, pero reiteró que el reportero se encuentra acusado de espionaje, cargo que Gershkovich ha negado.

“Fue detenido en flagrancia cuando estaba obteniendo secretamente información confidencial”, dijo Putin sobre Gershkovich, y aladió que no descarta que el reportero pudiese volver a su país.

“No existe un tabú para resolver el asunto”, dijo. “Estamos listos para resolverlo, pero existen ciertas condiciones que se discuten en estos momentos entre los servicios especiales. Pienso que se puede llegar a un acuerdo”.

Mencionó a un hombre que se encuentra encarcelado en un “país aliado de Estados Unidos” por “liquidar a un bandido” que mató a soldados rusos durante los combates en el Cáucaso: “Puso sobre un camino a nuestros soldados que habían sido tomados como prisioneros y luego condujo un vehículo sobre sus cabezas. Hubo un patriota que lo liquidó en una de las capitales europeas”.

Putin no mencionó nombres, pero parecía referirse a Vadim Krasikov, un ruso que cumple cadena perpetua en Alemania después de ser declarado culpable de asesinar a plena luz del día a Zelimkhan “Tornike” Khangoshvili, un ciudadano georgiano de etnia chechena en 2019.

Los jueces alemanes que condenaron a Krasikov dijeron que había actuado por órdenes de las autoridades federales rusas, quienes le dieron una identidad y pasaporte falsos y los recursos para llevar a cabo el ataque.

El Wall Street Journal reiteró en un comunicado que Gershkovich “es un periodista, y el periodismo no es un crimen”, añadiendo que “cualquier caracterización de lo contrario es ficción absoluta”.

“Nos entusiasma ver el deseo de Rusia de llegar a un acuerdo que traiga a Evan a casa, y esperamos que esto conduzca a su rápida liberación y regreso con su familia y a nuestra redacción”, indicó el periódico.

Con información de AP noticias.

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