Connect with us

Agencias

Mientras Duque enfrenta crisis educativa , Bolsonaro nombra a colombiano ministro de educación

Published

on

EP New York/ SDP

(BRASIL)/ Curiosamente han ocurrido ciertos casos de nombramientos y reconocimientos de colombianos en otros países en áreas donde Colombia ha tenido serias dificultades para enfrentar problemas sociales como la corrupción política , la inseguridad y la educación. Para nadie es un secreto que las transaciones de gobierno conllevan y arrastran consigo favores políticos para conformar los ministerios y gabinetes dejando en el camino figuras prominentes que sin ser políticamente activos terminan ofreciendo sus estudios e investigaciones al extranjero.

Y la fuga de cerebros que otrora encontraban un cómodo asiento en los Estados Unidos ,  ahora los mismos países de América Latina  están absorbiendo ,no sólo una mano de obra a bajo costo, también se usufructúan del éxodo de empresarios, maestros, artesanos y músicos.

Uno de tantos ,por ejemplo, es el caso del fiscal Iván Velásquez quien lleva lidiando varios años con la corrupción de Guatemala a través de la CICIG (Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala) pese a las amenazas del presidente Jimmy Morales.

Velázques además ha ganado el premio nobel alternativo por su trabajo investigativo que ha tenido el respaldo de las Naciones Unidas. Es decir, mientras en Colombia se hunde en una constante corruptela  ; en otros países veneran y reconocen el trabajo de éstos guerreros que por alguna razón tuvieron que abandonar su país.


Fiscal Iván Velásquez gana premio nobel alternativo anticorrupción


Pero ,aparte de la corrupción, Colombia enfrenta actualmente una grave crisis educativa que tienen al presidente Duque entre la espada y la pared por las constantes marchas que algún sector de la opinión ha tildado de ser provocadas por el ala izquierda del país , luego de la crítica evaluación de sus “100 días” de gobierno.

Lo cierto es que el éxodo de colombianos al exterior en los últimos años arroja hoy un nuevo fruto en el ámbito de la educación y según medios locales de Brasil el presidente electo Jair Bolsonaro en medio de una decisión polémica ha elegido a un profesor colombiano de ideas derechistas para conducir la educación.

De este modo, el nuevo ministro de Educación de Brasil , el profesor colombiano Ricardo Vélez Rodriguez, ha sido escogido por Bolsonaro gracias a un notable estudio y proyecto conocido como “Escuela sin Partido”.

Bolsonaro anunció el nombre de Vélez Rodríguez en la noche del jueves luego de una serie de idas y vueltas, dado que en un primer momento había propuesto a un profesor que fue vetado por el movimiento evangélico.

El próximo responsable de la cartera de Educación está radicado desde hace años en Brasil, donde es profesor emérito de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército, es autor de varios libros y propone la “recta educación moral de los estudiantes”.

Vélez Rodríguez “está perfectamente alineado con la ideología del presidente Bolsonaro, hoy el Ministerio de Educación está manejado por la izquierda, hay una dictadura para imponer ideas”, afirmó este viernes el diputado Flavinho, relator del proyecto Escuela Sin Partido.

El futuro ministro tiene el apoyo del filósofo Olavo de Carvalho que se “convirtió en una eminencia parda de Bolsonaro”, dijo hoy la periodista Miriam Letiao del canal Globo News. (Ansa).


Tema relacionado: Tres colombianas “insurgentes” desafían las políticas de Donald Trump


 

Agencias

9/11 , 20 años después del dolor

Published

on

EP New York/ 9/11

Nueva York, una ciudad herida pero cambiada 20 años después del 11S

Continue Reading

Agencias

23 fallecidos deja hasta el momento la tormenta ‘Ida’ en el área tri-estatal

Published

on

EP New York/Tormenta Ida

Continue Reading

Agencias

Talibanes celebran salida estadounidense de Afganistan y toman control de Kabul

Published

on

EP Newyork/Afganistan

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca

El Talibán proclama su victoria en Kabul y promete seguridad
KABUL — El Talibán hizo un recorrido triunfal el martes por el aeropuerto internacional de Kabul, horas después de la retirada de tropas que puso fin a la guerra más larga de Estados Unidos. De pie en la pista, líderes del grupo prometieron asegurar el país, reabrir el aeropuerto y dar una amnistía a sus antiguos rivales.

En una demostración de control, líderes talibanes caminaron por la pista escoltados por miembros de la unidad de élite Badri. Los comandos posaron con orgullo para la prensa vestidos con uniformes de camuflaje.

Poner el aeropuerto de nuevo en funcionamiento es uno de los considerables desafíos que afronta el Talibán para gobernar un país de 38 millones de habitantes que durante dos décadas sobrevivió con miles de millones de dólares en ayuda extranjera.

“Afganistán es libre por fin”, dijo a The Associated Press en la pista del aeropuerto Hekmatula Wasiq, un líder talibán. “El lado militar y el civil (del aeropuerto) están con nosotros y bajo control. Esperamos anunciar nuestro gobierno. Todo es pacífico. Todo es seguro”.

Wasiq instó a la gente a regresar al trabajo y reiteró la promesa talibán de ofrecer una amnistía general. “El pueblo debe ser paciente”, dijo. “Poco a poco devolveremos todo a la normalidad. Llevará tiempo”.

Un miembro destacado de la oficina política del Talibán felicitó a los afganos por su “gran victoria” al lograr la “plena independencia del país” con la salida de las fuerzas estadounidenses.

Shahabuddin Delawar habló ante un centenar de personas, aparentemente todos hombres, en un evento en Kabul transmitido por la televisión estatal. Delawar fustigó al enemigo —las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN— y acusó a Occidente de difundir propaganda para socavar al Talibán.

“Pronto se verá el progreso” de la nación. La imagen en la TV estatal aparecía con el subtítulo “Celebración del Día de la Independencia y el fin de la invasión estadounidense de Afganistán”.

Apenas unas horas antes, el Ejército estadounidense completó su mayor evacuación aérea de personas no combatientes en la historia.

El martes por la mañana aún quedaban signos del caos registrado en los últimos días. En la terminal se veían maletas y ropas tiradas entre montones de documentos. Había alambres de cuchillas para separar zonas y autos volcados y vehículos estacionados bloqueaban rutas en torno al aeropuerto civil, un indicio de las medidas tomadas para proteger contra posibles ataques suicidas con vehículos.

Varios vehículos con combatientes talibanes recorrían la única pista del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, en la zona militar al norte del aeropuerto. Antes del amanecer, combatientes fuertemente armados caminaban por los hangares de la zona militar entre algunos de los siete helicópteros CH-46 que utilizó el Departamento de Estado en sus evacuaciones antes de inutilizarlos.

El vocero del grupo, Zabihula Muyahid, se dirigió a los miembros presentes de la unidad Badri. “Confío en que sean muy prudentes al tratar con el país”, dijo. “Nuestro país ha sufrido guerra e invasión y el pueblo no tiene más tolerancia”.

Tras su intervención, los combatientes exclamaron: “¡Dios es el más grande!”.

En otra entrevista con la televisora estatal afgana, Muyahid habló sobre reanudar la actividad en el aeropuerto, que sigue siendo una vía crucial para los que quieren salir del país.

“Nuestro equipo técnico comprobará las necesidades técnicas y logísticas del aeropuerto”, dijo. “Si podemos arreglarlo todo por nuestra cuenta, no necesitaremos ayuda. Si hace falta ayuda técnica o logística para reparar la destrucción, entonces pediremos ayuda a Qatar o Turquía”.

El vocero no entró en detalles sobre qué estaba destruido.

El general de la Infantería de Marina Frank McKenzie, responsable del Comando Central del Ejército de Estados Unidos, había dicho antes que las tropas habían “desmilitarizado” el sistema para que no pudiera volver a utilizarse. Las autoridades dijeron que las tropas no habían volado equipamiento para asegurar que el aeropuerto podía utilizarse para operar vuelos en el futuro. Además, McKenzie señaló que las tropas estadounidenses habían inutilizado 27 camionetas Humvee y 73 aeronaves.

En el aeropuerto se produjeron escenas dramáticas después de que los Talibanes conquistaran Afganistán en una ofensiva relámpago y tomaran Kabul el 15 de agosto. Miles de afganos rodearon el aeropuerto, y algunos murieron tras aferrarse con desesperación al lateral de un avión de transporte C-17 del Ejército estadounidense que despegaba. La semana pasada murieron al menos 169 afganos y 13 militares de Estados Unidos en un ataque suicida del grupo extremista Estado Islámico en una puerta del aeropuerto.

Durante la evacuación, las fuerzas estadounidenses ayudaron a trasladar a unos 120.000 ciudadanos estadounidenses, afganos y de otros países, según la Casa Blanca. Las fuerzas de la coalición también evacuaron a sus ciudadanos y a más afganos. Pero pese a todos los que salieron, Estados Unidos y otros países admitieron que no habían evacuado a todos los que querían marcharse.

Pero el martes, tras una noche en la que combatientes talibanes dispararon al aire en señal de triunfo, nuevos guardias mantenían alejados a los curiosos y a los que de algún modo aún aspiraban a tomar un vuelo para marcharse.

“Después de 20 años hemos derrotado a los estadounidenses”, dijo Mohammad Islam, un guardia talibán en el aeropuerto, procedente de la provincia de Logar y que sostenía un rifle Kalashnikov. “Se han marchado y ahora nuestro país es libre”.

“Está claro lo que queremos”, añadió. “Queremos sharía (ley islámica), paz y estabilidad”.

Zalmay Khalilzad, el representante especial de Estados Unidos en Afganistán que supervisó las conversaciones de Estados Unidos con el Talibán, escribió en Twitter que “los afganos afrontan un momento de decisión y oportunidad” tras la retirada.

“El futuro del país está en sus manos. Elegirán su camino con plena soberanía”, escribió. “Esta es la oportunidad de poner fin a su guerra también”.

Pero el Talibán afronta lo que podría ser una sucesión de grandes crisis mientras toma el control del país. La mayoría de los miles de millones de dólares que tiene Afganistán en divisas extranjeras están ahora congelados en Estados Unidos, lo que presiona a una moneda local en franca caída. Los bancos han impuesto controles a la retirada de dinero por temor a una fuga de depósitos en el clima de incertidumbre. Funcionarios de todo el país dicen que llevan meses sin recibir sus salarios.

El equipo médico sigue escaseando y miles de personas que huyeron del avance talibán viven en condiciones penosas. Además, una fuerte sequía ha reducido la producción de alimentos en el país y hecho aún más importantes las importaciones, al tiempo que aumenta el riesgo de hambruna.

___

Akhgar informó desde Estambul. El periodista de Associated Press Jon Gambrell en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, contribuyó a este despacho.

Continue Reading
Advertisement

Trending

Copyright © 2020 Enfoque Periodístico. Created by Conectya.

shares