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Nikolas Cruz, el supremasista blanco detrás de la masacre de la Florida

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Ep New York/agencias/ Curiosamente el caso que hoy es objeto de debate en la Florida por el control de las armas no ha encontrafo ‘eco’ en los twitters antimigratorios del presidente Trump sobre el ataque a la escuela de Parkland que dejó 17 muertos y decena de lesionados y heridos. La razón , quizás las informaciones que se ventilan en torno a Nikolas Cruz y su vinculación con ejercicios paramilitares con un grupo nacionalista blanco  haya desviado la atención pensando mas bien que Cruz padece de un problema mental. Así lo han calificado hoy las autoridades policiales y el mismo presidente.

De acuerdo a fuentes y datos investigativos , Nikolas Cruz adquirió legalmente el fusil AR-15 empleado en el ataque a la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, segúnn funcionarios policiales en rueda de prensa.

A medida que se perfilaba la demanda penal, el líder de una milicia nacionalista blanca dijo que Cruz era miembro del grupo y participaba de ejercicios militares en Tallahassee.

Jordan Jereb dijo a The Associated Press que no conocía personalmente a Cruz, quien “actuó por su propia cuenta” y es “el único responsable de lo que acaba de hacer”.

El grupo aspira a convertir a Florida en un estado étnico blanco. Jereb dijo que su organización realiza “manifestaciones espontáneas al azar” y trata de no participar en el mundo moderno.

Añadió que Cruz tenía “problemas con una chica”, y por eso creía que la elección del día de los enamorados para realizar el ataque no era casual.

El presidente Donald Trump anunció el jueves que viajará a Florida para reunirse con familiares de las víctimas de la más reciente masacre escolar y enfatizó la necesidad de luchar contras las enfermedades mentales para evitar ese tipo de tragedias.

El gobernador de Florida Rick Scott, un republicano, reveló que le dijo al titular de la Cámara de Representantes Paul Ryan que “si alguien está trastornado mentalmente, no debería tener acceso a armas”.

Rob Runcie, director educativo del condado Broward, dijo que “ha llegado el momento de tener una conversación genuina sobre leyes de control de armas”. Añadió que si los adultos no lo hacen, los estudiantes deberán encargarse de ello cuando les llegue el momento.

El jefe policial del condado, Scott Israel, pidió darle a las agencias policiales más atribuciones para detener a personas que formulan amenazas.

“Lo que les estoy pidiendo a los legisladores es que vean lo que está pasando en lugares como Tallahassee y Washington, D.C., y le den a las agencias policiales el poder que necesitan”, dijo Israel. A quienes expresen amenazas o coloquen mensajes ofensivos en internet, agregó, hay que llevarlos a hospitales psiquiátricos para que sean examinados así sea en contra de su voluntad.

Israel aclaró que la policía puede desde ya ir a la vivienda del propietario de un arma que parezca tener problemas mentales, “independientemente de si tiene un arma o no”.

En un discurso desde la Casa Blanca, Trump se dirigió directamente a los niños del país, diciéndoles: “Ustedes no están solos, nunca lo estarán”.

Ningún niño, afirmó Trump, debe tener que ir a la escuela temiendo por su vida. Anunció que viajará a Florida para reunirse con familias de las víctimas, ver cómo se pueden mejorar las medidas de seguridad en las escuelas y “debatir el tema difícil de la salud mental”.

Dijo que urge crear “una cultura en nuestro país que consagre la santidad de la vida”.

En ningún momento mencionó Trump el tema de la necesidad de aprobar leyes más estrictas sobre el control de armas.

El secretario de Justicia Jeff Sessions dijo que quiere que su departamento estudie cómo la enfermedad mental y la violencia con armas de fuego se combinan y cómo las fuerzas del orden pueden usar mejor las leyes existentes para intervenir antes de que ocurran estas tragedias.

“No se puede negar que algo peligroso y nocivo está sucediendo en nuestro país”, dijo Sessions a un grupo de alguaciles en Washington DC. En “cada uno de estos casos, hemos tenido indicaciones anticipadas y quizás no hemos sido lo suficientemente efectivos para intervenir”, agregó.

Catorce sobrevivientes de la masacre seguían hospitalizados el jueves, mientras rescatistas extraían más cuerpos de la escuela y sus alrededores.

Cruz, aún vestido con la bata de hospital que recibió cuando se le había atendido por problemas respiratorios tras su detención, fue ingresado en la cárcel del condado de Broward. Fue interrogado durante la noche antes de entrar en la cárcel.

Varios chicos en la escuela dijeron que creían que se trataba de otro simulacro el miércoles por la tarde cuando sonó la alarma que les obligaba a evacuar el plantel.

Fue entonces cuando, según las acusaciones, Cruz, con su fusil semiautomático, máscara de gas, granadas de humo y cuantiosa munición, abrió fuego contra los congregados, obligándolos a dispersarse en todas direcciones.

Fue la peor masacre en una escuela en Estados Unidos desde que un joven atacó una escuela primaria en Newtown, Connecticut, hace más de cinco años. El saldo de muertes total varía según la manera en que se contabilizan estos hechos, pero la agrupación Everytown For Gun Safety calcula que han ocurrido 290 masacres escolares en Estados Unidos desde 2013. Con el suceso ocurrido el miércoles, van 18 en lo que va del año.

Trump reaccionó la víspera atribuyendo el hecho a la salud mental de Cruz.

“Tantas señales de que el tirador de Florida sufrió una perturbación mental, incluso fue expulsado de la escuela por comportamiento errático. Los vecinos y compañeros de clase sabían que era un gran problema. ¡Siempre se deben informar tales casos a las autoridades una y otra vez!“, dijo Trump en un tuit.

Trump también emitió una proclamación el jueves en honor de las víctimas del tiroteo en la escuela. La proclamación presidencial dice: “Nuestra Nación se lamenta con aquellos que han perdido seres queridos en el tiroteo en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida”.

El papa Francisco envió sus condolencias a las víctimas y dijo que está orando para que “estos actos de violencia sin sentido cesen”.

Cruz adquirió legalmente hace un año el fusil usado en el ataque, dijeron a The Associated Press funcionarios policiales. Los funcionarios, que no estaban autorizados para comentar públicamente del tema, hablaron a condición de mantener el anonimato. La ley federal permite a las personas mayores de 18 años comprar legalmente armas largas, incluso este tipo de arma de asalto.

Las autoridades no ofrecieron mayores detalles sobre Cruz o qué motivo tendría para perpetrar semejante atrocidad, salvo que había sido expulsado de la escuela, que tiene unos 3.000 alumnos. Los compañeros que lo conocían lo describieron como un adolescente volátil cuyo comportamiento errático llevó a otros a dejar de ser su amigo.

La madre de Cruz, Lynda Cruz, murió de neumonía el primero de noviembre, dijeron familiares y amigos, según el diario Sun Sentinel. La señora Cruz y su esposo, quien falleció de un ataque cardíaco hace varios años, adoptaron a Nikolas y a su hermano biológico, Zachary, tras mudarse a Florida desde Long Island en Nueva York.

Los chicos fueron dejados bajo la tutela de una amistad de la familia tras la muerte de la madre, dijo una pariente, Barbara Kumbatovich, de Long Island.

Sin embargo, Nikolas Cruz no estaba feliz allí y pidió que le dejaran vivir con un amigo en el noroeste de Broward. Le dieron permiso y Cruz se mudó alrededor del Día de Acción de Gracias, a finales de noviembre. Según el abogado de esa familia, ellos sabían que Cruz poseía el fusil pero le permitieron tenerlo siempre y cuando lo dejara encerrado en un gabinete. El joven, sin embargo, tenía la llave.

Agencias

La izquierda gana por primera vez elecciones presidenciales en Colombia

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EP New York/agencias

BOGOTÁ  — Colombia giró hacia la izquierda por primera vez en su historia al elegir al exrebelde y actual senador Gustavo Petro como su nuevo presidente, en una segunda vuelta electoral que mostró el descontento hacia la clase política tradicional en medio de un aumento de la desigualdad, los precios de los productos básicos y la violencia.

En una jornada en la que también se eligió a la líder social Francia Márquez como su vicepresidenta, la primera mujer de raza negra en ocupar el cargo, Petro se impuso al impredecible magnate de bienes raíces Rodolfo Hernández y de inmediato tendió la mano a sus opositores y críticos para intentar unir a una Colombia de varios rostros e intereses.

Cuando subió al escenario tras la victoria, ni el mismo Petro podía creer que fuera el presidente, aunque dijo haber soñado con ese momento. La tercera fue la vencida, perdió en 2010 cuando no tenía posibilidades reales y en 2018 contra el saliente mandatario conservador Iván Duque en el balotaje.

Su triunfo, sin embargo, no fue holgado. Según los resultados preliminares, obtuvo el 50,4% de los votos, suficientes para vencer en el balotaje a Hernández, que logró el 47% de los sufragios. El resultado anticipa que gobernará con la presión de la oposición, además de que no tendrá mayoría en el Congreso.

En su primer discurso le habló a esa otra mitad de Colombia que no votó por él y propuso un “gran diálogo nacional” que incluya a sus más férreos opositores para lograr consensos que le permitan hacer las ambiciosas reformas que prometió en campaña y que incluyen buscar una millonaria reforma fiscal para financiar programas sociales como educación superior gratuita y subsidios para madres cabezas de hogar.

“El triunfo que Petro muestra que la estrategia de miedo, de odio y de estigmatización hacia la izquierda ya no funciona en Colombia como política para ganar votantes”, dijo a The Associated Press Elizabeth Dickinson, analista senior para Colombia del International Crisis Group.

En Colombia la izquierda estuvo marginada debido a la asociación percibida con el conflicto armado del país, que se prolongó por cinco décadas con la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hasta que en el 2016 firmaron un acuerdo de paz con el Estado. En su juventud, Petro militó en la guerrilla M-19 de naturaleza nacionalista y antiimperialista, hasta que dejó las armas en 1991 en otro acuerdo de paz.

Con Petro, Colombia se une al grupo de países latinoamericanos que eligieron gobiernos de izquierda, como Pedro Castillo, en Perú; Xiomara Castro, en Honduras y Gabriel Boric, en Chile. La otra elección pendiente en la región es en octubre en Brasil, donde el izquierdista y exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva lidera las encuestas en Brasil.

Tras la victoria de Petro, todos lo felicitaron, incluido el gobierno de Estados Unidos, con quien el izquierdista ha dicho que cambiará los acuerdos impulsados hasta ahora, incluidos los relacionados con la lucha contra el narcotráfico y que han significado la presencia de agentes estadounidenses en territorio colombiano.

“Le propongo a América latina integrarnos más decididamente… no sólo porque tengamos la sangre latina, también la afro, la indígena ancestral”, dijo Petro en su discurso, en el que planteó a los “gobiernos progresistas” que es “insostenible” un futuro sustentado en “los altos precios del petróleo, del carbón y del gas”. En campaña prometió no otorgar nuevas licencias de explotación petrolera ni permitir el fracking, una técnica utilizada para sacar gas y petróleo de rocas profundas utilizando agua con químicos a alta presión.

Petro intentó disipar los miedos que aún tienen sus detractores, que advertían que Colombia viraría hacia el comunismo y se convertiría en “otra Venezuela”. En su discurso ante cientos de sus seguidores en Bogotá y divulgado en directo en redes sociales, aseguró que “vamos a desarrollar el capitalismo en Colombia, no porque lo adoremos, sino porque tenemos primero que superar la pre modernidad en Colombia, el feudalismo en Colombia, los nuevos esclavismos”.

El presidente electo prometió en campaña sacudir las relaciones exteriores con Venezuela y Estados Unidos. Por un lado, planea reanudar las relaciones diplomáticas con el gobierno de Nicolás Maduro, al que Duque no reconoce como legítimo y con el que rompió relaciones desde 2019. Además, buscará liderar la lucha contra el cambio climático para proteger la selva amazónica, para lo cual buscaría un diálogo con Estados Unidos sobre las altas emisiones de gases efecto invernadero. Con el país norteamericano también plantea revisar el tratado de libre comercio firmado hace una década y la estrategia de lucha contra las drogas.

“Petro puede trabajar con Estados Unidos muy pragmáticamente… la relación va a seguir siendo fuerte. Pero a Petro le va a gustar replantear el tema de erradicación de cultivos ilícitos. Creo que el mandato de Petro y los intereses de implementar el acuerdo de paz significan un cambio de política en la política de drogas, lo cual debe ser negociado con Estados Unidos, que provee financiación”, aseguró Dickinson.

A nivel interno, Petro y Márquez han prometido gobernar para “los nadies y las nadies”, es decir, las minorías y los pobres, que en Colombia alcanzan el 39% de la población, según cifras oficiales del 2021.

“Que el viejo y la vieja puedan tener una pensión, que el joven y la joven puedan tener una universidad, que el niño y la niña pueden tener la leche y el pan y la carne no sea un objeto de lujo”, dijo Petro.

Con Márquez, Colombia lleva a un cargo de poder a una afrocolombiana y líder ambientalista ganadora en 2018 del The Goldman Environmental Prize, quien sufrió en carne propia la persecución por su liderazgo, por su oposición a la minería ilegal, ha recibido amenazas y un atentado con una granada en 2019.

“Vamos por la paz de manera decidida, con amor, sin miedo… vamos las mujeres a erradicar el patriarcado de nuestro país. Vamos juntos a erradicar el racismo estructural”, dijo Márquez en la noche del domingo mientras la multitud coreaba “¡Sí se pudo!”.
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Con información de AP

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Agencias

Tras 100 dias de guerra , Rusia tiene el 20% del control en Ucrania

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EP New York/agencias

100 días de guerra en Ucrania y Rusia no se quiere ir

Ucrania/agencias— Cuando Vladimir Putin envió las tropas rusas a Ucrania a fines de febrero, juró que no ocuparía el país vecino, pero al cumplirse el centésimo día de la invasión el viernes, parece cada vez más improbable que Rusia entregue el territorio que ha tomado.

El rublo es ahora moneda corriente en la región sureña de Jersón, junto con la grivna ucraniana. A los habitantes de esa zona y las partes controladas por Rusia en la región de Zaporiyia se les ofrece y entrega pasaportes rusos. Los gobiernos instalados por el Kremlin en ambas regiones hablan de planes para convertirse en parte de Rusia.

Los líderes respaldados por Moscú de las zonas separatistas en Donbás, en el este de Ucrania, que es mayoritariamente rusoparlante, han expresado las mismas intenciones. Putin reconoció las autoproclamadas repúblicas separatistas como Estados independientes dos días antes de la invasión. Los combates se han intensificado en el este, a medida que Rusia busca “liberar” a todo Donbás.

El Kremlin no ha expresado sus intenciones para con las ciudades, pueblos y aldeas que ha bombardeado con misiles, rodeado y finalmente capturado.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo el viernes que las fuerzas rusas han cumplido su tarea principal de proteger a los civiles en las zonas bajo control de los separatistas. Añadió que han “liberado” partes de Ucrania y que “esta obra continuará hasta que se cumplan todos los objetivos de la operación militar especial”.

En un mensaje por video en ocasión de los primeros 100 días de la guerra, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, dijo que su país no se rendirá fácilmente ante la agresión rusa y que se ha demostrado capaz de resistir meses de ataques de un adversario mucho más grande.

Hemos defendido Ucrania durante 100 días. La victoria será nuestra”, aseguró.

Los analistas políticos dicen que para Rusia, anexar tierras de Ucrania nunca fue el objetivo principal de la invasión, pero agregan que Moscú difícilmente cederá sus conquistas militares.

“Desde luego, (Rusia) tiene la intención de quedarse”, comentó Andrei Kolesnikov, del instituto de estudios Carnegie Endowment for International Peace. Para Rusia, “es lamentable ceder lo que ha ocupado, aunque no era parte del plan original”.

Putin ha descrito vagamente los objetivos de la invasión, cuyo propósito era la “desmilitarización” y “desnazificación” de Ucrania. La opinión generalizada era que el Kremlin instalaría un gobierno allegado en Kiev para impedir que Ucrania ingresara a la OTAN y tomara otras medidas para alejarse de la esfera de influencia rusa.

En los primeros días de la guerra, Rusia ocupó una buena parte de Jersón y la vecina Zaporiyia, pasó a controlar la mayor parte de la costa del mar de Azov y se aseguró un corredor terrestre parcial a la península de Crimea, que Rusia arrebató a Ucrania en 2014.

La recepción local no fue precisamente cordial. Los vecinos de Jersón y Melitopol salieron a las calles a enfrentar a las fuerzas rusas. Funcionarios ucranianos advirtieron que Rusia podría celebrar un referendo en Jersón para declarar un Estado independiente en la región.

Reemplazaron a los alcaldes y otros funcionarios desaparecidos —secuestrados, según funcionarios y la prensa ucranianos— por gente con posiciones favorables al Kremlin. Izaron banderas rusas y las emisiones estatales rusas reemplazaron los canales de TV ucranianos para promover la versión de Moscú sobre la invasión.

Este mes se introdujo el rublo ruso como segunda moneda oficial en Jersón y Zaporiyia —al menos en las partes controladas por Rusia— y las administraciones prorrusas empezaron a ofrecer un “pago social por única vez” de 10.000 rublos (unos 163 dólares) a los pobladores.

Altos funcionarios rusos empezaron a recorrer las regiones y destacar sus perspectivas de integración a Rusia. El viceprimer ministro Marat Khusnullin visitó Jersón y Zaporiyia a mediados de mayo y dijo que podrían pasar a ser parte de “nuestra familia rusa”.

Un dirigente del partido oficialista Rusia Unida, Andrei Turchak, lo dijo sin vueltas en una reunión con habitantes de Jersón: “Rusia está aquí para siempre”.

Miembros de las administraciones prorrusas de ambas regiones anunciaron rápidamente que estas pedirán su incorporación a Rusia. Aunque no está claro si y cuándo sucedería, Rusia está sentando las bases.

Una oficina de los servicios de migración rusos en Melitopol empezó a recibir solicitudes de ciudadanía rusa en un trámite acelerado que Putin extendió a los habitantes de las regiones de Jersón y Zaporiyia. Este trámite fue aplicado por primera vez en 2019 en las zonas de Donbás controladas por rebeldes, donde más de 700.000 personas han recibido pasaportes rusos.

Oleg Kryuchkov, un funcionario de la Crimea anexada a Rusia, dijo que las dos regiones del sur han pasado a proveedores de internet rusos. La prensa estatal mostró filas de personas que buscaban adquirir tarjetas SIM rusas. Kryuchkov dijo que ambas regiones adoptaban el código de país ruso, +7, en lugar del ucraniano +380.

El legislador ruso Leonid Slutsky, miembro de la delegación rusa en las estancadas conversaciones de paz, dijo que podría haber referendos sobre la incorporación de Donbás, Jersón y Zaporiyia en julio.

Peskov, el vocero del Kremlin, respondió con evasivas cuando se le preguntó si las autoridades rusas planeaban realizar votaciones en esas zonas y dijo que dependería del desarrollo de la ofensiva rusa. Él y otros funcionarios rusos han dicho reiteradamente que la determinación del estatus futuro depende de los habitantes locales.

Tatyana Stanovaya, fundadora y directora general de R.Politik, un grupo de reflexión independiente sobre la política rusa, cree que Putin no quiere precipitarse con los referendos y correr el riesgo de que sean denunciados como una farsa.

“Quiere que el referendo sea real, para que Occidente pueda ver que, efectivamente, Rusia tenía razón, que el pueblo quiere vivir con Rusia”, declaró Stanovaya.

Petro Kobernyk, de 31 años, activista de una organización no gubernamental que huyó de Jersón con su esposa, dijo que la represión rusa comenzó desde los primeros días de la ocupación.

Describió la vida en Jersón como sombría. Con el cierre de muchas tiendas, la ciudad “se ha convertido en un mercado interminable donde la gente intercambia productos por medicamentos y alimentos”.

También hay algunos en Ucrania han dado la bienvenida a las acciones de Rusia.

Vadim Romanova, un joven de 17 años de la devastada ciudad portuaria de Mariúpol, dijo que uno de sus sueños se ha hecho realidad. “Yo quería vivir en Rusia desde que era pequeño y ahora me doy cuenta de que ni siquiera tengo que mudarme a ningún lado”, afirmó.

AP noticias

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Agencias

Rodolfo Hernández , “el Trump colombiano” , muy cerca de ganar elecciones

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EP New York/ elecciones Colombia 2022

El ‘Trump’ colombiano podría ganar las elecciones presidenciales

BOGOTÁ, Colombia — El panorama político de Colombia ha cambiado notablemente en solo 24 horas.

Durante meses, los encuestadores predijeron que Gustavo Petro, un exguerrillero convertido en senador que aspira a ser el primer presidente de izquierda del país, iría a una segunda vuelta presidencial en junio contra Federico Gutiérrez, el candidato conservador que había argumentado que votar por Petro equivalía a “un salto al vacío”.

En cambio, el domingo, los votantes respaldaron a Petro y a Rodolfo Hernández, un exalcalde y un próspero hombre de negocios con una plataforma populista anticorrupción cuyo estatus antisistema, sus declaraciones incendiarias y su enfoque político limitado a un solo tema han hecho que lo comparen con Donald Trump.

La votación, por un izquierdista que ha hecho su carrera atacando a la clase política conservadora y por un candidato relativamente desconocido sin respaldo formal de un partido, representó un repudio al establecimiento conservador que ha gobernado Colombia durante generaciones.

Pero también cambió la situación política para Petro. Ahora es Petro quien se presenta como el cambio seguro, y Hernández es el peligroso salto al vacío.

“Hay cambios que no son cambios”, dijo Petro en un evento de campaña el domingo por la noche, “son suicidios”.

Hernández alguna vez se definió como un seguidor de Adolf Hitler, sugirió combinar los principales ministerios para ahorrar dinero y dice que como presidente planea declarar un estado de emergencia para enfrentar la corrupción, lo que genera temores de que podría cerrar el Congreso o suspender a los alcaldes.

Sin embargo, la derecha tradicional de Colombia ha comenzado a respaldarlo, trayendo consigo muchos de sus votos y haciendo que la victoria de Petro se vea cuesta arriba.

El domingo, Gutiérrez, exalcalde de Medellín, la segunda ciudad más grande del país, apoyó a Hernández y dijo que el propósito era “cuidar la democracia”.

Pero Fernando Posada, un politólogo, dijo que la medida también era el último esfuerzo de la derecha para bloquear a Petro, cuyo plan para rehacer la economía colombiana “pone en riesgo muchos de los intereses de la clase política tradicional”.

“La derecha colombiana llegó a un escenario tan extremadamente desastroso que incluso prefieren un gobierno que no les ofrece nada con tal de que no sea Petro”, dijo Posada.

Hernández, quien hasta hace unas pocas semanas no era muy conocido en la mayor parte del país, fue alcalde de la ciudad de Bucaramanga, ubicada en la parte norte del país. Hizo su fortuna en la construcción, edificando viviendas para personas de bajos ingresos en la década de 1990.

A los 77 años, Hernández consolidó gran parte de su apoyo en TikTok, una vez abofeteó a un concejal de la ciudad frente a las cámaras y recientemente le dijo a The Washington Post que tenía un efecto “mesiánico” en sus seguidores, a quienes comparó con los secuestradores “con lavado de cerebro” que destruyeron las torres gemelas el 11 de septiembre.

Cuando lo presionaron diciéndole que esa comparación era problemática, rechazó la idea. “Lo que estoy comparando es que después de entrar en ese estado, no cambias de posición. No la cambias”.

Hasta hace apenas unos días, la narrativa política de Colombia parecía simple: durante generaciones, la política había estado dominada por unas pocas familias adineradas y, más recientemente, por un conservadurismo de línea dura conocido como uribismo, fundado por el poderoso líder político del país, el expresidente Álvaro Uribe.

Pero la frustración de los votantes con la pobreza, la desigualdad y la inseguridad, que se vio exacerbada por la pandemia, junto con una creciente aceptación de la izquierda luego del proceso de paz firmado en 2016 con la guerrilla colombiana más grande, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pareció cambiar la dinámica.

Para 2022, Petro, quien durante mucho tiempo ha sido el rostro combativo de la izquierda colombiana, pensó que era su momento. Y en los meses previos a las elecciones del 29 de mayo, los votantes acudieron en masa a sus propuestas: una amplia expansión de los programas sociales, detener todas las nuevas perforaciones petroleras en un país que depende de las exportaciones de petróleo y un enfoque en la justicia social.

El argumento era: izquierda contra derecha, cambio contra continuidad, la élite contra el resto del país.

Pero el improbable ascenso de Hernández refleja tanto un rechazo a la élite conservadora como a Petro.

También revela que la narrativa nunca fue tan simple.

Hernández, quien obtuvo el 28 por ciento de los votos, ha atraído a una amplia franja de votantes ansiosos por un cambio pero que nunca podría estar de acuerdo con Petro.

Petro es un exguerrillero que fue miembro de un grupo rebelde llamado el Movimiento 19 de abril (M-19) en un país donde los rebeldes aterrorizaron a la población durante décadas. Y es de izquierda en una nación que comparte frontera con Venezuela, un país sumido en una crisis humanitaria por un gobierno autoritario que reivindica a la izquierda.

Hernández, con su cabello anaranjado y desprolijo y su enfoque político de hombre de negocios, también ha atraído a votantes que dicen que quieren a alguien con la ambición de Trump y que no les preocupa si es propenso a la falta de tacto. (Años después de decir que era seguidor de Adolf Hitler, Hernández aclaró que quería decir que era seguidor de Albert Einstein).

Dos de los mayores problemas del país son la pobreza y la falta de oportunidades, y Hernández apela a las personas diciéndoles que puede ayudarlos a escapar de ambos.

“Creo que él mira a Colombia como una posibilidad de crecimiento. Y en eso creo que se diferencia de los demás candidatos”, dijo Salvador Rizo, de 26 años, consultor tecnológico en Medellín. “Creo que los otros candidatos están viendo una casa que está en llamas y quieren apagar el fuego y preservar la casa. Creo que la opinión de Rodolfo es que hay una casa que puede ser un hotel enorme en el futuro”.

También ha sido un crítico implacable de la corrupción, un problema crónico que algunos colombianos califican como un cáncer.

Al principio, se comprometió a no aceptar dinero de campaña de entidades privadas y dice que él mismo está financiando su candidatura presidencial.

“La gente política roba descaradamente”, dijo Álvaro Mejía, de 29 años, quien dirige una empresa de energía solar en Cali.

Dice que prefiere a Hernández en vez de Petro, un senador desde hace muchos años, precisamente por su falta de experiencia política.

La pregunta es si Hernández podrá mantener este impulso en las semanas previas a la segunda vuelta, mientras figuras políticas clave se alinean con su campaña.

Minutos después de que obtuviera el segundo lugar el domingo, dos poderosas senadoras de la derecha, María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, le prometieron su apoyo, y Posada predijo que era probable que otras lo respaldaran.

Uribe, quien apoyó la candidatura de Hernández a la alcaldía en 2015, es una figura cada vez más polémica que aleja a muchos colombianos. Posada pronosticó que no apoyará a Hernández para no restarle votantes.

Si Hernández logra mantener el delicado equilibrio de conseguir los votos de la derecha, sin afectar su imagen, podría ser difícil que Petro logre vencerlo.

Muchos analistas políticos creen que los aproximadamente 8,5 millones de votos que obtuvo Petro el domingo son su techo, y que muchos de los cinco millones de votos de Gutiérrez se sumarán a los seis millones que logró Hernández.

Cuando los resultados quedaron claros, los partidarios de Hernández corrieron a la sede de su campaña en una de las principales avenidas de Bogotá, la capital.

Muchos vestían camisetas, sombreros y ponchos de campaña de color amarillo brillante, que dijeron que habían comprado ellos mismos en vez de que la campaña los repartiera gratis, de acuerdo con los principios de reducción de costos de Hernández.

“Nunca había visto a una persona con las características como las del ingeniero Rodolfo”, dijo Liliana Vargas, una abogada de 39 años, usando un apodo común para Hernández, quien es ingeniero civil. “Es un ser político que no es político”, dijo. “Es la primera vez que estoy totalmente emocionada de participar en unas elecciones democráticas en mi país”.

Cerca de allí, Juan Sebastián Rodríguez, de 39 años, líder de la campaña de Hernández en Bogotá, dijo que el candidato era “un rockstar”.

Es un fenómeno”, dijo. “Estamos seguros de que vamos a ganar”.

Publicado en NYT / Julie Turkewitz is the Andes bureau chief, covering Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Peru, Suriname and Guyana

 

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