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EE.UU

Papadopoulos , ex asesor de la campaña de Trump , se declara culpable

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EP Washington/ Caso Rusiagate/ La trama sobre la pesquisa “Rusia-Trump” ó Rusiagate , ha llegado a puntos concretos sobre las dudosas declaraciones del ex jefe de campaña de Trump y varios ex asesores como revelan las declaraciones de Papadopoulos que lo han llevado a declararse culpable en el proceso fiscal que libra Robert Mueller en las investigaciones de la intromisión rusa en la pasada campaña presidencial de Trump y Clinton. 

De acuerdo a informaciones de la prensa local , un ex asesor de la campaña del presidente Donald Trump se declaró culpable de mentir al FBI sobre la comunicación que tuvo con rusos, dijo el lunes el fiscal especial Robert Mueller, mientras que Paul Manafort, ex director de la campaña, y su socio comercial, se declararon inocentes de asociación ilícita en contra de Estados Unidos y otros cargos.

La declaratoria de culpabilidad de George Papadopoulos representa el primer proceso penal que cita interacciones entre asociados de la campaña de Trump e intermediarios rusos durante la contienda presidencial del 2016. Este desarrollo llevó la investigación de Mueller hacia una nueva fase, con cargos de delitos graves y posibles sentencias de prisión para integrantes clave del equipo de Trump, incluyendo Manafort, quien dirigió la campaña durante meses cruciales, y Rick Gates, un asistente de la campaña.

Documentos presentados en la corte también revelaron que Papadopoulos supo que los rusos tenían material “sucio” sobre la candidata presidencial Hillary Clinton, en la forma de “miles de correos electrónicos”, el 26 de abril del 2016, mucho antes de que se supiera públicamente que los correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata y la campaña de Clinton habían sido hackeados.

Papadopoulos ha estado cooperando con los investigadores, de acuerdo con documentos presentados en corte, señal potencialmente de mal agüero para otras personas cercanas a Trump que podrían resultar implicadas por su testimonio. En un comunicado, los abogados de Papadopoulos dieron a entender fuertemente que su cliente tiene más información para declarar.

Durante la conferencia de prensa diaria, la portavoz de la Casa Blanca Sarah Sanders restó importancia al papel de Papadopoulos en la campaña, calificándola de “extremadamente limitada”.

“La campaña no le pagó“, dijo Sanders. “Cualquier cosa que haya hecho, habría sido por cuenta propia”.

Sanders dijo que la Casa Blanca ha recibido “señales” de que la investigación de Mueller podría concluir “pronto”.

Trump se apresuró a tuitear que las acusaciones contra Manafort ocurrieron “hace años”, e insistió en que “no hay colusión” entre su campaña y Rusia.

¿Mal de muchos consuelo de tontos?

Pero Trump que pregona con sus acciones negativas como el ‘niño precoz’ que se defiende atacando a otros , cuando su pecado político ha sido abiertamente discutido , cree que han sido injustos al dejar de lado las ‘travesuras’ cometidas por su contrincante Hillary Clinton y hoy ha replicado sobre el Por qué la corrupta Hillary y los demócratas no son el foco en la misma investigación.

No obstante , los acusados , Manafort y Gates , comparecieron en una corte federal de Washington y se declararon inocentes de todos los cargos. Manafort y Gates salieron, pero fueron puestos bajo arresto domiciliario. Manafort salió tras pagar una fianza de 10 millones de dólares, mientras que Gates salió con una fianza de cinco millones.

Afuera de la corte, el abogado de Manafort, Kevin Downing, criticó los cargos: “No hay evidencia de que el señor Manafort o la campaña de Trump se coludieron con el gobierno ruso”.

El acuerdo de culpabilidad de Papadopoulos ocurrió el 5 de octubre, pero fue hasta el lunes que hizo público. En documentos de la corte, admitió haberle mentido a agentes del FBI sobre la naturaleza de sus interacciones con “extranjeros”, quienes él pensaba tenían conexiones cercanas con altos funcionarios del gobierno ruso. Entre esas interacciones se incluye hablar con intermediarios rusos que intentaban concretar un encuentro entre Trump y el mandatario ruso, Vladimir Putin, y ofrecer “tierra” contra Clinton.

Los documentos de la corte no proporcionan detalles sobre los correos electrónicos o con quién pudo haber hablado Papadopoulos sobre los esfuerzos del gobierno ruso.

El FBI entrevistó el 27 de enero a Papadopoulos sobre sus conexiones con Rusia, una semana después de la toma de posesión de Trump. La entrevista precede a la designación de Mueller, pero fue parte de una pesquisa que asumió del FBI sobre la interferencia de Rusia en las elecciones.

Papadopoulos fue arrestado en el Aeropuerto Internacional Dulles a mediados de año, y desde entonces se ha reunido con el gobierno “en numerosas ocasiones para proporcionar información y responder preguntas”.

Los cargos por separado en contra de Manafort y Rick Gates aseveran que los hombres actuaron como agentes extranjeros no registrados a favor de intereses ucranianos. La denuncia también incluye otras cuentas financieras de decenas de millones de dólares canalizadas a través de cuentas offshore.

La denuncia contra Manafort no hace referencia a la campaña de Trump ni realiza acusaciones sobre coordinación entre el Kremlin y los allegados al presidente para influir a favor de Trump en el resultado de las elecciones. Pero asegura que la conspiración criminal se extendió hasta febrero de este año, después de que Trump asumió la presidencia.

La denuncia interpuesta en una corte federal de Washington acusa tanto a Manafort como a Gates de canalizar pagos a través de compañías extranjeras y cuentas bancarias como parte de su labor política en Ucrania.

El proceso detalla 12 cargos, incluyendo conspiración contra Estados Unidos, conspiración para lavado de dinero, ejercer como agente extranjero no registrado, perjurio y varias acusaciones relacionadas con no reportar cuentas bancarias y financieras.

ERIC TUCKER y CHAD DAY (AP) 

 

Agencias

Amenaza de Putin sobre armas nucleares es irresponsable y peligrosa: Biden

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EP New York || Asamblea ONU

Naciones Unidas – La guerra en Ucrania, la proliferación nuclear, Rusia, Irán, China y la crisis alimentaria mundial coparon el discurso del presidente de EE.UU., Joe Biden, ante la Asamblea General de la ONU.

La invasión rusa en Ucrania

«Esta guerra busca acabar con el derecho a Ucrania de existir, dicho de manera simple», sentenció el mandatario estadounidense.

El presidente ruso, Vladímir «Putin, asegura que él tenía que actuar porque Rusia estaba siendo amenazada (pero) nadie amenazó a Rusia. Solamente Rusia fue la que buscó el conflicto», añadió Biden.

El presidente de EE.UU. también acusó a Putin de hacer «amenazas irresponsables sobre el uso de armas nucleares».

Irán y China también tuvieron su lugar

«Estados Unidos es claro: nunca permitiremos a Irán hacerse con un arma nuclear. Sigo pensando que la diplomacia es la mejor forma de lograr este resultado», señaló Biden.

«No buscamos el conflicto, no buscamos una Guerra Fría. No queremos que ninguna nación tenga que elegir entre Estados Unidos y otro aliado. Pero, Estados Unidos promoverá un Indopacífico libre, abierto, seguro y un mundo próspero», afirmó Biden ante las reciente tensiones con China.

El pedido de reformas en el Consejo de Seguridad

«Creo que ha llegado el momento de hacer esta institución más inclusiva», indicó el mandatario estadounidense en referencia al Consejo de Seguridad de la ONU.

«La base de la Carta de Naciones Unidas, una orden basado en normas estable y justo, está siendo atacada por aquellos que quieren destruirla para su propia ventaja política», insistió Biden.

El hambre no da espera

«Mucha gente está sufriendo en todos los países del mundo. Sin importar lo que nos divida, si los padres no pueden alimentar a sus hijos, nada más importa», dijo el presidente de EE.UU. al anunciar una ayuda de 2.900 millones de dólares para combatir la crisis alimentaria. EFE noticias

 

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Agencias

Secretaria de Justicia de Nueva York demanda por fraude financiero a la organización Trump

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EP New York | agencias

Secretaria de justicia de NY demanda a Trump y su compañía

NUEVA YORK  — La secretaria de Justicia de Nueva York demandó el miércoles al expresidente Donald Trump y su compañía, acusándolos de fraude financiero con respecto a algunas de sus propiedades más preciadas, incluyendo edificios en Manhattan, Chicago y Washington, D.C.

La demanda fue presentada en un tribunal estatal por la secretaria de Justicia Letitia James. Es la culminación de una investigación de tres años en torno a Trump y la Trump Organization. También son señalados en la demanda los tres hijos mayores de Trump —Donald Jr., Ivanka y Eric Trump— junto con dos ejecutivos de la empresa, Allen Weisselberg y Jeffrey McConney.

El litigio pone los reflectores en la imagen de riqueza que Trump ha proyectado durante décadas, primero como empresario de bienes raíces, luego como estrella de los shows de reality “The Apprentice” y “Celebrity Apprentice” y luego como presidente.

James, quien es demócrata, anunció el miércoles los detalles de la demanda en una conferencia de prensa. El caso apareció en un expediente judicial el miércoles por la mañana. James denunció que Trump “infló artificialmente su valor neto en miles de millones de dólares”.

Añadió que Trump hizo eso para afianzar su imagen de multimillonario y para obtener ventajas empresariales, pero que a la hora de pagar impuestos Trump disminuía el valor de sus propiedades.

“Esta investigación determinó que Donald Trump durante años incurrió en conductas ilegales para inflar su valor neto, a fin de engañar a bancos y al pueblo del gran estado de Nueva York”, declaró James en la conferencia de prensa.

“El afirmar que tienes dinero que no tienes no es ‘El arte de negociar’ sino el arte de robar”, añadió la funcionaria haciendo referencia al título del libro escrito por Trump.

James desea separar a los Trump de los negocios involucrados en el presunto fraude y asignar un monitor durante cinco años para que vigile que la empresa esté reportando y evaluando correctamente su valor para acreedores, aseguradoras y autoridades fiscales.

También desea reemplazar a los actuales titulares del fideicomiso de Trump, que controla sus intereses empresariales, con un fideicomisario independiente, prohibirle a Trump y a la Trump Organization adquirir propiedades de bienes raíces por cinco años, prohibirles obtener préstamos de bancos en Nueva York por cinco años y prohibir permanentemente que Trump o sus tres hijos mayores sirvan como directores o subdirectores de toda empresa registrada en el estado de Nueva York.

Busca además prohibir permanentemente que Weisselberg y McConney ejerzan cargo alguno de control financiero en toda empresa registrada en el estado de Nueva York.

 

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EE.UU

Los tres factores que cambiarían el rumbo de la guerra en Ucrania

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EP New York|opinión|otros medios

Mientras que algunos soldados rusos en Ucrania están votando con sus pies en contra de la vergonzosa guerra de Putin, su retirada veloz no significa que Putin vaya a rendirse. De hecho, la semana pasada abrió un nuevo frente: contra la energía.

El presidente de Rusia cree que ha encontrado una guerra fría que podría ganar y va a intentar congelar a Europa este invierno, literalmente, al cortar los suministros del gas y el petróleo rusos para presionar a la Unión Europea hasta que abandone a Ucrania.

Los predecesores de Putin en el Kremlin aprovecharon los inviernos frígidos para derrotar a Napoleón y a Hitler, y está claro que Putin cree que el frío es su as bajo la manga para derrotar al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien le dijo a su nación la semana pasada: “Rusia hará todo en los 90 días de este invierno para quebrar la resistencia de Ucrania, la resistencia de Europa y la resistencia del mundo”.

Ojalá pudiera decir con certeza que Putin fracasará y que los estadounidenses lo vencerán en producción. Y ojalá pudiera escribir que Putin se arrepentirá de sus tácticas, porque a la larga transformarán a Rusia de ser un zar de la energía para Europa a una colonia energética de China, donde ahora Putin está vendiendo mucho de su petróleo a un precio descontado para compensar su pérdida de los mercados occidentales.

Sí, ojalá pudiera escribir todas esas cosas. Pero no puedo, a menos que Estados Unidos y sus aliados de Occidente dejen de vivir en un mundo de fantasía verde en el cual podemos pasar de los combustibles fósiles contaminantes a una energía renovable limpia con solo encender un interruptor.

Ojalá eso fuera posible. Esta columna ha estado dedicada desde hace 27 años a abogar por la energía limpia y mitigar el cambio climático. Sigo comprometido —absolutamente— con esos fines. Pero no puedes esperar los fines a menos que también busques los medios.

¡Y está muy claro que no hemos hecho eso!

A pesar de todas las inversiones en energía eólica y solar durante los últimos cinco años, los combustibles fósiles —petróleo, gas y carbón— representaron el 82 por ciento del uso total de energía primaria en el mundo en 2021 (necesaria para cosas como la calefacción, el transporte y la generación de electricidad), lo que supone un descenso de apenas 3 puntos porcentuales en esos cinco años. Solo en Estados Unidos, en 2021, cerca del 61 por ciento de la generación de electricidad procedía de combustibles fósiles (principalmente carbón y gas natural), mientras que cerca del 19 por ciento procedía de la energía nuclear y alrededor del 20 por ciento de fuentes de energía renovables.

En un mundo de clases medias crecientes y ávidas de energía en Asia, África y América Latina, se necesitan enormes cantidades de nuevas energías limpias para hacer siquiera una pequeña mella en nuestra estructura energética general. No es cuestión de encender un interruptor. Tenemos una larga transición por delante, y solo lo lograremos si adoptamos cuanto antes un razonamiento inteligente y pragmático en materia de política energética, lo que a su vez conducirá a una mayor seguridad climática y económica.

Si no, Putin aún tendrá el poder de herir gravemente a Ucrania y Occidente.

Antes de que comenzara la guerra en Ucrania, Rusia suministraba casi el 40 por ciento del gas natural y la mitad del carbón que Europa utilizaba para calefacción y electricidad. La semana pasada, Rusia anunció que suspendería la mayoría de los suministros de gas a Europa hasta que se le levanten las sanciones occidentales. Putin también ha prometido cortar todos los cargamentos de petróleo a Europa si los aliados occidentales llevan a cabo su plan de limitar lo que pagan por el petróleo ruso.

Sin alternativas suficientes y costeables de suministros de gas natural, reportó The Financial Times, algunas fábricas en Europa han tenido que cerrar “por no poder pagar el costo del combustible”. Los costos de la energía —que en algunos países europeos han aumentado hasta un 400 por ciento— “están llevando a los consumidores a una pobreza casi total”.

Este invierno algunas personas tendrán que decidir entre calentarse o comer, y eso está obligando a sus gobiernos a ofrecer subsidios masivos, trastocando sus presupuestos, en aras de evitar represalias populistas y presiones para que Ucrania se rinda ante Putin; algunos incluso están volviendo a quemar carbón.

Si queremos que los precios del gas y el petróleo bajen lo suficiente para impulsar la economía estadounidense y, al mismo tiempo, ayudar a nuestros aliados europeos a escapar de la opresión rusa mientras también aceleramos la producción de energía limpia —llamémosla nuestra “triada energética”— necesitamos un plan de transición que logre un equilibrio entre seguridad climática, energética y económica.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, acaba de dar un gran impulso a la producción de energía limpia del país con su proyecto de ley sobre el clima, que también fomenta la producción de gas y petróleo más limpios mediante incentivos inteligentes para frenar las fugas de metano de los productores de petróleo y gas, y motivando a estos a invertir más en tecnologías de captura de carbono.

Pero el factor más importante para ampliar rápidamente nuestra explotación de petróleo, gas, energía solar, eólica, geotérmica, hidroeléctrica o nuclear es dar a las empresas que las buscan (y a los bancos que las financian) la certeza normativa de que, si invierten miles de millones, el gobierno los ayudará a construir con rapidez las líneas de transmisión y los oleoductos para llevar su energía al mercado.

A los ecologistas les encantan los paneles solares, pero odian las líneas de transmisión. Quiero ver cómo logran salvar el planeta con ese enfoque.

Philip Anschutz, el conservador multimillonario que hizo una fortuna extrayendo petróleo, ha estado tratando de construir una línea eléctrica para conectar su enorme parque eólico en Wyoming con su mercado objetivo en Las Vegas. La planificación de esa línea comenzó hace 17 años, y solo en diciembre pasado Anschutz finalmente llegó a “un acuerdo con un rancho de Colorado para atravesar su tierra” para llevar sus electrones limpios al mercado, informó Bloomberg.

“Muchos de los mejores lugares para desarrollar energía limpia son desiertos y llanuras alejadas”, se lee en el reportaje, “pero tender líneas eléctricas para llegar a ellos puede llevar una década o más debido a las aprobaciones necesarias de las agencias estatales, el gobierno federal y los terratenientes del sector privado. Los retrasos son una de las mayores amenazas para las ambiciones del presidente estadounidense, Joe Biden, de eliminar los combustibles fósiles de las redes eléctricas”.

Con el propósito de obtener el apoyo crítico del senador Joe Manchin para el paquete climático de Biden, los líderes demócratas del Senado, liderados por Chuck Schumer, aceptaron un acuerdo lateral: respaldar un proyecto de ley que agilizaría, aunque no eliminaría, las revisiones medioambientales y otras regulaciones que a menudo entorpecen la obtención de permisos para las líneas de transmisión y los oleoductos que se necesitan para que los proyectos de gas, petróleo, energía solar y eólica sean económicamente viables. Si nuestra principal vía para dejar el carbón va a ser la electrificación de los vehículos y la generación de energía mediante energías renovables, necesitaremos más vías de transmisión para mover más electricidad, y necesitaremos más sistemas de reserva de gas natural para los momentos en que no brille el sol o no sople el viento.

Por estas y otras razones, Biden quiere que se apruebe este paquete de permisos, como lo quieren casi todos los senadores demócratas. Schumer planea adjuntarlo al proyecto de resolución continua que el Congreso debe aprobar para mantener el gobierno abierto después de que el año fiscal termine el 30 de septiembre. Desgraciadamente, el senador Bernie Sanders se ha manifestado en contra, al igual que más de 70 miembros demócratas de la Cámara de Representantes, la mayoría del grupo progresista del Congreso. No está claro cuántos llegarán al extremo de bloquear el proyecto de ley de financiación del gobierno si incluye esta legislación de permisos, pero sí serán algunos.

Por lo tanto, los grupos de presión de las petroleras han pedido a los legisladores republicanos que compensen a los progresistas que votarán en contra y que voten a favor de la legislación. Pero el Partido Republicano ha dicho a las compañías petroleras: “No, gracias”. Los legisladores republicanos no harán nada para conseguirle otro éxito a Biden.

No sé quién es más irresponsable: los progresistas moralistas que quieren una inmaculada revolución verde de la noche a la mañana, con paneles solares y parques eólicos, pero sin nuevas líneas de transmisión ni oleoductos, o los cínicos y falsos republicanos que prefieren que gane Putin y que pierdan nuestras empresas energéticas antes que hacer lo correcto para Estados Unidos y Ucrania dándole la razón a Biden.

No puedo enfatizar esto lo suficiente: la política energética de Estados Unidos debe ser el arsenal de la democracia para derrotar el petroputinismo en Europa, proporcionando el petróleo y el gas que tanto necesitan nuestros aliados a precios razonables para que Putin no pueda chantajearlos. Este tiene que ser el motor del crecimiento económico que proporcione la energía más limpia y asequible de combustibles fósiles en nuestra transición a una economía con bajas emisiones de carbono. Y tiene que ser la vanguardia de la ampliación de las energías renovables para que el mundo llegue a ese futuro bajo en carbono tan rápido como podamos.

Cualquier política que no maximice esas tres cosas nos dejará menos sanos, menos prósperos y menos seguros.


Thomas L. Friedman es columnista de Opinión sobre temas internacionales en el New York Times.

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