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Columnistas

Hay que investigar a China y OMS por los daños causados por el coronavirus , Jorge Buxadé

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EP New York/ opinión política-España

ENTREVISTA A JORGE BUXADÉ, EURODIPUTADO Y PORTAVOZ DE VOX EN EL PARLAMENTO EUROPEO

“El Gobierno de Sánchez ha actuado de una forma negligente y sin escuchar, en su momento, las voces de alarma ante la pandemia”

“Tenemos que establecer, cláramente, las responsabilidades del gobierno comunista de China en esta crisis, pero también de la OMS”

“Hay que dejar atrás la agenda política de las instituciones europeas y apostar por la salvación de millones de empresas en Europa que son las que garantizan el empleo”

“España debe exigir el respeto, como cuarta potencia económica que es, en la Unión Europea y sin olvidar los sacrificios que ha hecho el país en la industria y la agricultura”

por Ricardo Angoso

Abogado del Estado, jurista de formación, antiguo profesor de universidad y con alguna experiencia en la vida política, Jorge Buxadé es, a sus 44 años, el portavoz de VOX en el parlamento europeo tras el éxito de su formación política en las últimas convocatorias electorales y la irrupción de la misma en la vida política española y europea. También ha tenido un notorio protagonismo en los últimos meses en la vida nacional, cuando ha denunciado con vehemencia y convicción la pésima gestión del ejecutivo español en la crisis provocada por el coronavirus.

Ricardo Angoso: ¿Qué impacto tendrá esta crisis en la sociedad española y cómo juzga la gestión del ejecutivo español en la gestión de la pandemia?

Jorge Buxadé: La primera fase este gobierno ha actuado de una forma absolutamente ineficiente, por no haber respondido y atendido las alarmas que venían de numerosas partes del mundo y cuando ya la pandemia se estaba extendiendo en numerosos países. Hubo una absoluta  imprevisión a la hora de haber escuchado ese mensaje de alarma y por no haber hecho acopio de medios de protección sanitaria, tales como mascarillas y otros materiales médicos, en definitiva, de no haberse puesto en alerta y planificando un plan de choque para hacer frente a la pandemia.

Luego, en lo que respecta a la gestión política, el gobierno ha utilizado de una forma desmedida y diría que desproporcionada el estado de alarma. El estado de alarma, como hemos dicho desde VOX en numerosas ocasiones, es un procedimiento que no se puede utilizar repetidamente y sin medida, tal como ha hecho el gobierno Sánchez, y es algo que ya han dicho numerosos juristas. Aparte de estas consideraciones jurídicas, el estado de alarma no permite ni suprimir ni restringir derechos fundamentales para finalmente utilizar el mismo para que fuera una suerte de estado de excepción encubierto, ocultando la verdadera agenda política de Sánchez que pasaba, junto a otras cosas, por colocar a Pablo Iglesias en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), para regar de dinero a los medios de comunicación afines y así afianzar el control social por parte de este gobierno que no oculta ya sus fines ideológicos.

Como consecuencia de la no adopción de las medidas sanitarias adecuadas y la imprevisión a la hora de tomar decisiones que pusieran coto a la pandemia, dejaron a miles de ancianos desprotegidos en las residencias, muchos de los cuales han muerto solos y abandonados, sin asistencia ninguna. Por otra parte, el confinamiento total de toda la población española nos ha llevado a una ruina económica sin precedentes, con una economía paralizada y miles de trabajadores y empresarios realmente preocupados acerca de cuándo y cómo van a poder reiniciar sus actividades laborales. Millones de españoles ahora están con el temor de si van a conservar o no sus empleos, aparte de que  millones de ERTES -contratos de regulación de empleo temporal- se van a pagar en  el mes de junio, dejando a millones de personas sin sustento para estas semanas de terrible crisis. Esta situación, que  es un auténtico desastre, está provocando un profundo malestar en la sociedad española, cada vez más preocupada ante lo que pasa.

Como consecuencia de la misma, y como reacción ante este estado de cosas, miles de españoles están saliendo a las calles a protestar por la actual situación, exigiendo al gobierno su dimisión y lo que es más importante, libertad, en un auténtica revuelta popular que algunos llaman ya de las mascarillas.

EL PAPEL DE CHINA Y LA OMS EN LA PANDEMIA

R.A.:¿Qué opinión te merecen las acusaciones del presidente norteamericano, Donald Trump, contra China, por ocultar información, y a la Organización Mundial de la Salud, por su negligencia?

J.B.: Creo que cada hay más certezas y elementos que permiten demostrar las conexiones entre el gobierno comunista de China con la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante esta crisis. Nosotros, desde VOX Europa, junto con el grupo de reformistas y conservadores en la cámara europea, hemos exigido que por parte de la Comisión Europea, el Consejo y la Unión Europea haya una investigación acerca de la responsabilidad del gobierno comunista chino en la propagación internacional del coronavirus que, al parecer, nació en la ciudad de Wuhan y también  por la responsabilidad de la OMS cuando no hizo caso de la alerta temprana que hacía prever la extensión de la pandemia por todo el planeta, tal como había alertado Taiwán en su momento. Creemos que este asunto se tiene que esclarecer y dilucidar. Yo creo que ahora mismo no hay evidencias claras pero si hay muchas certezas que, una detrás de otra, nos llevan a poner bajo sospecha al gobierno comunista chino y a la OMS. Por ejemplo, durante la pandemia se han vendido y comerciado numerosos productos farmacéuticos y médicos fraudulentos cuyo origen es China, principalmente, y son hechos que deben investigarse y llegar hasta el final para determinar las responsabilidades finales. Ahora mismo, lo que sí está claro es que la OMS es una organización bajo sospecha y, si de veras se la quiere darle viabilidad, habrá que dirimir las responsabilidades y depurar a sus responsables porque, si no se hace, acabará perdiendo toda su credibilidad en la escena internacional y en el campo de la salud, obviamente.

R.A.:¿Crees que Europa ha estado a la altura de las circunstancias cuando varios de sus Estados han estado gravemente afectados por la pandemia?

J.B.: La UE está actuando tarde y relativamente mal, aunque es verdad  que ahora se están hablando de algunas ayudas financieras por parte de sus miembros. Creo que tampoco se está poniendo sobre la mesa la verdadera dimensión de la tragedia sanitaria y la ruina económica a la que nos veremos abocados países como Italia, España y Francia, por citar tan solo algunos de los países más afectados por el conavirus, y, por tanto, es hora de dejar atrás la agenda política y determinar en este momento, por parte de las instituciones europeas, lo que es realmente prioritario e importante. La única solución, ante un debate político que sigue presa de la inercia del pasado, es apostar por poner nuestros recursos al servicio de salvar vidas y empleos. Hay que dejar atrás la agenda ideológica y trasladar los fondos previstos para la transición ecológica y otros asuntos a la ayuda directa a las empresas y así, entre todos, salvar los empleos de millones de trabajadores en Europa. Tenemos que salvar a millones de empresas, que ahora están en crisis, porque son las que garantizan el empleo en Europa. Otra buena medida sería que las instituciones europeas tomen decisiones rápidas ante la grave crisis y que no dejen la gestión de la misma a la espera de grandes acuerdos entre los principales Estados de la UE.

R.A.:¿Cómo valoras la gestión de la crisis de la pandemia por parte de países como Brasil, México e incluso Estados Unidos?

J.B.: Por desgracia, ha habido dos elementos; en una primera fase, por ejemplo, ha faltado una información fiable acerca de lo que estaba pasado con respecto al coronavirus, que apunta su responsabilidad a la OMS, y que, coordinadamente con el gobierno comunista chino, nos ocultaron la gravedad de lo que estaba ocurriendo y los datos acerca de lo que pasaba, eso está meridianamente claro aunque habrá que determinar las responsabilidades; y, luego, como segundo elemento, hay que tener en cuenta que los gobiernos han primado sus agendas ideológicas y sus compromisos políticos previos, e incluso sus prejuicios, al hecho de salvar vidas y de no arruinar la economía, ya que se trataba de hacer ambas cosas a la vez. Nosotros, una vez que la pandemia estalló con toda su agresividad, ya sabíamos que iba a venir y los gobiernos, en muchos lugares, tomaron medidas absolutamente erróneas, mientras que otros países, con datos y estadísticas en la mano, lo hicieron bien a la hora de gestionar el problema, como es el caso de Japón, e incluso en Europa, como es el caso de Polonia, que tomaron medidas adecuadas sin parar su economía. Cuando un país para su economía y otros siguen trabajando, los demás te van tomando la delantera y ocupan cuotas de mercado que antes tenían nosotros. Cada día que perdemos con el confinamiento, con toda nuestra economía parada, son miles de millones  de euros que se pierden para siempre, hundiendo nuestro Producto Interior Bruto (PIB), que no deja de ser una estadística, pero que significa en la práctica la ruina y el cierre de miles de empresas y el desempleo para millones de trabajadores, que contemplan como sus proyectos vitales y familiares se vienen abajo. Millones de trabajadores, por las deficientes decisiones políticas de nuestros gobiernos, que pararon nuestras economías, se van a encontrar en una situación de vulnerabilidad social y económica a cuenta de estas malas políticas, algo que, a mi entender, es inadmisible.

R.A.: ¿No cree que España debería tener un papel más relevante al que ahora no tiene en la escena europea e internacional?

J.B.: Por desgracia, como español, creo que es así y también pienso que la mayoría de los españoles somos conscientes de esa carencia. Hay numerosos ejemplos que revelan de que España no tiene el papel que debería y solamente le voy  a dar algunos ejemplos, como cuando perdimos un dinero que nos daba la UE para material sanitario y mascarillas, perdiendo un millón y medio de euros a cuenta de esta negligencia clara, y tampoco fuimos capaces de nombrar y postular a un español, tal como hemos denunciado desde VOX, para un subcomité científico que se creó en la UE para hacer propuestas y hacer frente a la amenaza que representa el coronavirus. España tuvo dos puestos a su disposición, tal como hemos sabido después, pero no fue capaz de ocuparlos porque no fue capaz de solicitarlos. ¡Qué lamentable actuación!

Hay que estar en las instituciones y dar la batalla en todos los frentes para defender los intereses nacionales de España y estar a la altura, como potencia que somos, sin complejos, en nuestras obligaciones internacionales y europeas. Tenemos un peso importante en la zona euro, siendo la cuarta economía, y, por tanto no nos debemos minusvalorar como potencia, resaltando los sacrificios que hemos hecho para estar en la UE en numerosos campos, como en la agricultura y la industria, por poner solamente dos ejemplos. España, además, es frontera de la UE y hacemos enormes sacrificios en  todos los frentes, como por ejemplo gestionando el problema de la entrada de millones de inmigrantes ilegales, y, por tanto, tenemos el derecho a exigir en las instituciones europeas el respeto debido a una nación como la nuestra.


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Columnistas

Enrique Santiago , un peligro inminente para la democracia de España

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EP EE.UU/Opinión 

¿QUIÉN ES ENRIQUE SANTIAGO QUE OCUPARÁ UN ALTO CARGO EN EL GOBIERNO DE ESPAÑA?

por Ricardo Angoso

El nombramiento del Secretario General del Partido Comunista de España, Enrique Santiago, para un alto cargo del gobierno del Reino de España es realmente preocupante, el emblema de esta época decadente y gris por la que atraviesa nuestro país y que nos ha llevado a uno de los peores momentos de nuestra joven democracia. Santiago, aparte de haber sido asesor de la organización terrorista y criminal Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), considera que el Estado de Israel es una entidad terrorista que atropella los derechos humanos y que no tiene, como piensan todavía muchos izquierdistas en España, ningún derecho a su existencia pacífica.

El sujeto, tal como ha colocado en muchos de sus comentarios en Twitter, considera legítimos los ataques terroristas de Hamas y Hezbollah contra objetivos civiles israelíes, ataca sin piedad a los líderes de Israel elegidos democráticamente y considera casi como unos héroes a los asesinos que siembran y han sembrado el terror en el Estado hebreo durante décadas. Muchos jóvenes palestinos asentados en España, que comulgan con esas ideas, se han integrado en Izquierda Unida -la coalición de la cual forman parte los comunistas españoles- y se movilizan periódicamente contra Israel en las calles españolas y a favor del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones es un movimiento propalestino que aboga por una campaña global para incrementar la presión económica contra el Estado hebreo). También ha apoyado la legitimidad de la violencia política en Colombia, más concretamente de las FARC, y es una de las escasas voces que todavía defiende la dictadura comunista cubana en España sin pudor alguno.

Lo preocupante del asunto es que salvo una breve nota en Twitter de la organización ACOM, que se dedica a denunciar actos antisemitas, la noticia ha pasado desapercibida cuando no tenía que haber sido así, dada las intensidad y la profusión, cada vez mayor, de actos antisemitas en España, como la cada vez más insistente aparición de pintadas antisemitas en varias ciudades del país y la reciente profanación de un conocido cementerio hebreo en Madrid.

A este nombramiento, ya de por sí lamentable, se le viene a unir la noticia que no concitó la rotunda condena social y política que hubiera merecido el reciente alegado antisemita de una joven fascista en un acto de homenaje a la División Azul, asunto ha volvió a encender las alarmas en la comunidad judía española. La joven fascista, de nombre Isabel Peralta, emulando quizá a Ramón Serrano Suñer cuando despidiendo a la División Azul lanzó su grito de guerra de que “Rusia es culpable”, fue jaleada por tres centenares de neonazis cuando aseguró que “el judío es culpable”. Luego esta horda neonazi se manifestó impunemente en un barrio de Madrid sin que la policía, siempre tan atenta a otras cosas menores, hiciera acto de presencia.

Todos los partidos políticos, desde Vox hasta el PSOE, condenaron la lamentable arenga, aunque si ir más allá, como haber demandado medidas legislativas y punitivas para perseguir tales actos. Lo que no quedó tan claro es de que son culpables los judíos. El partido político Podemos, del que forma parte el susodicho Santiago, por su parte, hasta el día de hoy no ha condenado los hechos, algo habitual y lógico en esta formación financiada por Irán y con nexos conocidos con Hamas, Hezbollah y otras organizaciones antisemitas. También se ha demostrado con todo lujo de detalles que reciben dinero del sátrapa venezolano, Nicolás Maduro, otro notable enemigo de Israel y aliado de Irán en la escena internacional. El nuevo antisionismo es el antisemitismo del siglo XXI, habiendo un hilo conductor entre el viejo nazismo que no ha muerto y los nuevos defensores de la causa palestina. Odiar a Israel es más progre, claramente, que atacar a los judíos porque ellos, tan nobles en sus ideas, no son supuestamente racistas.

Pese a la presencia de Podemos en el gobierno, eso no fue óbice para que la ministra de Exteriores de España, Arancha González Laya, visitará Israel el pasado mes de diciembre y que aprovechará  la ocasión para defender la necesidad del diálogo entre israelíes y palestinos, algo que manifestó con vehemencia en todos sus encuentros con representantes del ejecutivo israelí. En su opinión, un acuerdo entre las partes debería estar en consonancia con el “espíritu de la conferencia de Madrid”, celebrada hace ya casi tres décadas, y también con la vieja fórmula que pasa por “la solución de los dos Estados”. Posiciones que están, desde luego, en las antípodas de lo que postula Podemos oficialmente, mucho más cercanas a las tesis terroristas de algunos grupos palestinos que la invocación a un diálogo al día de hoy casi imposible por muchos motivos que desbordarían el interés de esta nota.


RICARDO ANGOSO GARCÍA
Coordinador del Foro Ideas para la Democracia:

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El otro “holocausto” desconocido en los campos de concentración Nazis

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EP EE.UU./ opinión

EL HOLOCAUSTO DESCONOCIDO: GAYS EN LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZIS

El 27 de enero es el día internacional en recuerdo a las víctimas del Holocausto, entre las que se encontraban, aparte de los judíos, miles de gitanos, prisioneros de guerra, opositores al nazismo y los siempre olvidados de esta historia: los gays.

por RICARDO ANGOSO

El 30 de enero de 1933, Adolfo Hitler fue nombrado canciller de Alemania tras haber ganado unas elecciones democráticas y habiéndose rendido el país a sus pies. En apenas unos meses, la maquinaría nazi creada por Hitler y sus acólitos cerraría el

parlamento, ilegalizaría los partidos políticos y los sindicatos e iniciaría la persecución de judíos, homosexuales, disidentes políticos, gitanos y “elementos antisociales”. La policía política del nuevo régimen, la Gestapo, crearía todo un tejido de informadores, colaboradores y simples acusadores voluntarios que convertirían a toda Alemania y los territorios que más tarde ocuparía en una gran cárcel. Nada ni nadie debía escapar a su absoluto control sobre la vida y la muerte. Había comenzado una de las mayores pesadillas de la historia de la humanidad: el régimen nazi.

Como era de prever, la homosexualidad, que antes de la llegada de Hitler al poder era tolerada por las autoridades, sería considerada por el nazismo como uno de los delitos más graves que un hombre podía cometer. Miles de alemanes y austriacos pasarían por los campos de concentración nazis por el simple hecho de ser homosexuales; tras la guerra, al ser criminalizados por la misma sociedad que un día les encerró, ni siquiera pedirían reclamaciones y el reconocimiento de la persecución que sufrieron. Aparte de ser recluidos por su condición y orientación sexual, fueron doblemente condenados al sufrir el olvido para siempre.

La doctrina oficial del nazismo sobre este asunto la dejó bien sintetizada y explicitada el propio Adolfo Hitler en uno de sus discursos: “La homosexualidad hace encallar todo rendimiento, destruye todo sistema basado en el rendimiento. Y a esto se añade el hecho de que un homosexual es un hombre radicalmente enfermo en el plano psíquico. Es débil y se muestra flojo en todos los casos decisivos… Nosotros debemos comprender que si este vicio continua expandiéndose en Alemania sin que lo combatamos, será el final de Alemania, el fin del mundo germánico.Hay que abatir esta peste mediante la muerte”.

Las primeras medidas contra los homosexuales

Muy pronto comenzó en la Alemania la represión de la vida homosexual. Un mes después de la llegada de Hitler al poder, en febrero de 1933, todos los bares gays de Berlín son cerrados por órdenes de las nuevas autoridades nazis. Lo mismo ocurriría con los bares gays de otras ciudades alemanas, que como Bremen, Hamburgo y Munich también poseían una rica vida nocturna.

Un año más tarde de la llegada de Hitler al poder, en 1934, la Gestapo crea una división especializada en la persecución a los homosexuales. La primera medida impulsada por esta nueva sección policial fue elaboración de las denominadas “listas rosas” con la ayuda de los servicios secretos y la policía. Miles de gays serían fichados y los primeros detenidos por esta causa eran duramente torturados para que delataran a otros y así ir ampliando la lista de “degenerados” y “antialemanes”.

Dos años más tarde del año cero del régimen, en septiembre de 1935, y en plena campaña represiva de los nazis contra sus oponentes y los elementos “antisociales” y “degenerados”, se promulgan las primeras leyes antihomosexuales, que comprenden duras penas y cargas a los que sean detenidos por esta causa. A partir de este momento, pero sobre todo desde 1936, comienzan las primeras persecuciones sistemáticas y organizadas contra los homosexuales.

Sin embargo, las mayores persecuciones y detenciones arbitrarias se producirían entre 1937 y 1939, donde miles de hombres serían detenidos, encarcelados, torturados, vejados e internados en prisiones o campos de concentración. El nazismo se ensañó especialmente con los homosexuales, que eran señalados con un triángulo rosa en los lugares donde cumplían sus condenas para que así fueran reconocidos por los otros presos y sufrieran la ira y las continuas agresiones de los otros reclusos, tal como han relatado muchos de los supervivientes de esta tragedia. Para el nazismo, los gays eran junto los judíos la “escoria social” más baja.

Nazismo y homosexualidad

Pese a todo, y paradójicamente, en el Partido Nacional Socialista (NSDAP) había numerosos homosexuales y algunos muy notorios, como el jefe de las Secciones de Asalto (SA) del movimiento nazi, Ernst Röhm. Amigo íntimo de Hitler y buen conocedor de todas las intrigas y miserias del régimen, Röhm se convirtió en un elemento molesto para el nazismo y en el depositario de demasiada información y, quizá, de algún secreto que el líder máximo de la causa no quería que nadie conociese.

Pero las cosas cambiaron súbitamente para las Secciones de Asalto y su máximo jefe. Hilter inicialmente protegió a Röhm de otros elementos del régimen que consideraban su homosexualidad como una violación de la estricta política del partido contra los homosexuales. Sin embargo, un tiempo después Hitler creyó ver en Röhm una amenaza a su poder o, quizá, un hombre molesto porque conocía un pasado que pretendía ocultar a toda costa. Y así, de la noche a la mañana, la suerte de Röhm estaría echada.

El 28 de junio de 1934, en un episodio que es conocido como la  Noche de los Cuchillos Largos, Hitler ordena el asesinato de Röhm y de todos sus partidarios. A una semana del hecho, Hitler invoca la homosexualidad de hasta entonces amigo para justificar su asesinato y el de todos sus seguidores. También anuncia que el partido nazi será “limpiado” para siempre de homosexuales, a los que acusa de antialemanes, y disuelve las Secciones de Asalto.

Los campos de  la muerte

Se calcula que entre 10.000 y 15.000 homosexuales serían enviados a los campos de la muerte, donde los hombres que eran obligados a llevar el triángulo rosa eran especialmente maltratados por los guardias. También fueron objeto de crueles experimentos médicos. Estos experimentos eran tolerados y ordenados por el mismo jefe de las SS, Himmler, y su estado mayor, quienes consideraban una cuestión de honor convertir a estos “elementos antisociales” en alemanes de primera.

Esta difícil situación para los miles de gays de Alemania y los territorios ocupados llevaría a miles de dramas humanos. Aparte de la cárcel y los campos, miles de personas huirían de su país para siempre, muchos se suicidaron y otros miles fueron obligados a llevar una doble vida, incluso casándose, en el “paraíso” nazi. La sociedad alemana de entonces, cargada de complacencia, prefería mirar para otro lado antes de condenar la barbarie de un sistema brutal y terrible. Resulta increíble que hasta una fecha tan tardía como 1944 los militares alemanes no preparasen una conjura para eliminar de la escena a Hilter. Justo un año antes de la miserable y nada heroica caída del régimen nazi.

En 1945 cae el régimen nazi a merced de la derrota alemana en la guerra y el mundo descubre la gran vergüenza de los campos de concentración, pero para los gays no cambian mucho las cosas. Tras la guerra, los presos gays  que habían estado en los campos fueron considerados por las nuevas autoridades alemanas como “criminales”, pues la homosexualidad seguía prohibida en las dos Alemanias, y, por tanto, quedaban exentos de recibir ninguna indemnización por los años pasados en el infierno nazi. Tampoco sus familias pudieron reclamar ninguna pensión, pues eran un grupo considerado al margen de los demás. Tan sólo en la década de los sesenta y los sesenta algunos hombres del triángulo rosa se atrevieron a contar sus padecimientos y dar testimonio de su silencio sufrimiento durante décadas.

Incluso se da el vergonzoso hecho que después de que los campos fueron liberados al final de la Segunda Guerra Mundial, muchos de los prisioneros encarcelados por homosexualidad fueron reencarcelados por la República Federal Alemana (RFA) establecida por los aliados. Las enmiendas nazis al artículo 175, que convirtieron la homosexualidad de un delito menor en un delito grave, permanecieron intactas en la Alemania comunista hasta 1968 y en la democrática hasta 1969.

Aunque hay datos contradictorios entre las distintas fuentes históricas, una estimación objetiva y más o menos realista cifraría en unos 100.000 los homosexuales alemanes que fueron detenidos entre 1933 y 1945, año en que los aliados liberan los campos y ponen fin a la pesadilla nazi. Unos 50.000 de estos detenidos serían enviados por los nazis a centros de reeducación, cárceles comunes y un pequeño grupo que oscilaría entre los 10.000 y los 15.000 pasaría por los campos de la muerte. Algo más de 10.000 morirían en estos recintos del horror y la muerte.

Sesenta años después de que las tropas soviéticas y aliadas liberaran los campos de concentración y descubrieran, tras aquellas rejas, el horror y la maquinaría del crimen creada por los nazis, los homosexuales, los grandes olvidados de toda esta historia, eran relativamente reconocidos por poderes públicos y las instituciones europeas. Desgraciadamente, la mayor parte de ellos nunca tuvo conocimiento de este tardío homenaje a sus sufrimientos, pues bien o pereció en los campos de la muerte o murió antes de estos ejercicios de reconocimiento a las víctimas. Tan sólo unas decenas de estos homosexuales que sufrieron tantas penalidades y torturas han podido ver como llegaba el día en que eran públicamente reconocidos por la sociedad alemana y otras instituciones.


RICARDO ANGOSO GARCÍA
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Ciencia y Tecnología

Bienvenido siglo XXI , el siglo de la aparente normalidad

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EP New York/ opinión

EL SIGLO XX HA MUERTO, ¡BIENVENIDOS AL SIGLO XXI!

El covid-19 nos ha revelado, de una forma brutal y trágica, que nuestra aparente normalidad era una sensación artificial y también ha puesto sobre la mesa la vulnerabilidad de la especie humana. ¡Bienvenidos al siglo XXI!

EL SIGLO XX HA MUERTO, ¡BIENVENIDOS AL SIGLO XXI!

Por : Ricardo Angoso

El covid-19 nos ha revelado, de una forma brutal y trágica, que nuestra aparente normalidad era una sensación artificial y también ha puesto sobre la mesa la vulnerabilidad de la especie humana. ¡Bienvenidos al siglo XXI!

El mundo daba vueltas sobre su eje plácidamente y ajeno a los nuevos retos y desafíos que estaban por venir, mientras sus habitantes disfrutaban, sin apenas saberlo, de la monótona tranquilidad que consiste en vivir ajeno a la gran tormenta que se está largando en las alturas. Así se sucedía la vida, como si fuera un río que se conduce a través de las fértiles tierras sin mirar hacia atrás, hasta la aparición de un hecho inesperado, de un silencioso trueno que vino a turbar nuestra frágil paz y anodina existencia.

En apenas unas semanas, las que van desde los primeros días de enero hasta mediados de marzo, en que ya medio planeta estaba confinado, el mundo cambió para siempre sin que sus aterrorizados moradores apenas lo intuyeran en esos momentos. El planeta cesó su actividad, los hombres invernaron en sus casas, esperando mejores días, y el virus, acechante con su hacha de muerte, se propagaba con una velocidad “exponencial”, al menos eso decían los expertos, y dejaba un reguero interminable de fallecidos, afectados y enfermos.

Pero, incluso, los que no enfermaban también estaban enfermos pero de otra forma, alimentando su paranoia con el miedo, la angustia, el insomnio y una larga espera que nunca tenía fin, pues, en definitiva, nadie sabía lo que estaba esperando.Eramos, quizá como en ese poema de Pessoa, aquellos que siempre  aguardaron que les abrieran la puerta frente a un muro que no tenía puerta. No había otra salida que esa salida, es decir, era un juego de suma cero de imposible resolución o un viaje hacia ninguna parte porque no había un destino donde llegar. Qué locura tan irracional.

PUNTO Y FINAL AL SIGLO XX

Este manotazo homicida, este rayo asesino y desolador, nos despertó de nuestro letargo, de nuestra falsa tranquilidad, y puso el punto y final a un siglo XX sosegado y convencional que se alargó durante veinte anodinos años. Quizá esta pandemia es nuestra definitiva entrada en la modernidad, descubriendo,  de la forma más brutal y demoledora, cuán frágil era nuestra aparente normalidad, pero también para revelarnos, de una manera vertiginosa y con la velocidad de un rayo supersónico, qué vulnerables éramos. Qué frágiles, en definitiva, éramos, como leños perdidos que el mar anega o levanta caprichosamente, tal como habría dicho el genial Luis Cernuda.

Lo que nos ha pasado en los últimos meses, cuarentenas, confinamientos, estado de alarma y millones de fallecidos en el camino, nos ha revelado la verdadera dimensión del ser humano, su debilidad ante las nuevos amenazas no computadas con anterioridad y ante hechos que se le escapan  a su comprensión, como ha ocurrido ahora con la pandemia del covid-19. Esta crisis nos turba, nos ha cambiado para siempre sin saberlo, y ha puesto una nota de color, aunque sea de negro luto, a este siglo que ahora sí comienza verdaderamente.

Son ya muchos los que han dicho que siempre habrá un antes y después de esta crisis, que el mundo no volverá a ser el mismo y que nuestros destinos, para siempre, estarán marcados con la señal casi diabólica del 2020, un año para el desván del olvido y que deberíamos resetear de nuestra memoria colectiva. El siglo XXI ha irrumpido en la cacharrería de la historia con estruendo y causando estupor entre todos nosotros, que no alcanzamos a explicarnos qué está pasando y sustrayéndonos del mundo lógico y normal que conocíamos hasta hace apenas unos meses, en que no sabíamos que el mundo iba a cambiar para siempre en unas cortas semanas. Continuará en el 2021.

RICARDO ANGOSO GARCÍA
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